Kepa, o el hastío interminable

Algún que otro periodista predijo que la salida de Kepa supondría un golpe a la moral de la hinchada rojiblanca. Aparte de crédulos, como dijo Bielsa, somos endebles. Sin embargo, las experiencias previas con Llorentes y cías y el tiempo que se ha tomado Kepa en renovar, acompañado del correspondiente culebrón mediático, vendrían a refutar dicha predicción. Tarde quizás, pero el hincha, por no decir cliente, zurigorri está en vías de homogeneizarse con el resto (“vaya por dios, no somos tan diferentes”) y rendirse a la evidencia que supone el maldito dinero, ese que siempre acaba entrando en la ecuación.

https://twitter.com/joanmv79/status/955420795144212480

Como si el hecho de que uno sea euskaldun le haga jatorra per se, aún yendo de la mano de Bahía. Como si haber entrado en Lezama siendo un niño le hubiera inmunizado al olor del dinero, la fama y la ambición. Como si el capitalismo no hubiera atracado jamás en el puerto de Ondarroa.

La afición ya se había hecho a la idea de su marcha, de criticar a Urrutia pasamos a zurrar al jugador, y en esas renovó el ínclito, el portero al que los principales medios locales llevaban una década entronando como sucesor de Iribar, llevándose al zurrón un contrato muy jugoso. Ése podría ser el resumen más veraz a falta de datos (salario, ofertas, etc). Datos que, a buen seguro, no tendremos jamás. Ya sabemos cómo es Urrutia, y no parece que Kepa vaya a moverse mucho de un relato construido a posteriori sobre su bien medido silencio.

Claro que nos gustaría saber si Urrutia subió su oferta este mismo enero, o si Kepa se ha visto forzado a “marcarse un Urzaiz” antes que salir por la puerta de atrás. Alguno dirá que da igual, que su imagen se reforzará en cuanto haga dos paradas; mirad si no a Raúl García, tan odiado de colchonero y ahora aplaudido. Ya. Sería interesante saberlo, decimos, por el hipotético impacto que el presumible incremento salarial de Kepa pueda tener en la caseta y las consecuencias a medio-largo plazo. Asimismo, una vez atado a un Herrerín acostumbrado a ser suplente pero cuyas prestaciones últimamente han sido notables a excepción del partido contra el Getafe (errores también comete Kepa, bien en Valencia de modo puntual o bien cuando no sale por alto, algo recurrente), queda por ver qué pasará con Remiro, titular de un sobresaliente Huesca.

O, lo que es lo mismo, un ejercicio de fútbol-ficción: ¿podría resultar más rentable, tanto a nivel futbolístico como económico, la dupla Herrerín-Remiro que mantener a Kepa con un sueldo top? Esperemos que alguien en Ibaigane se lo haya planteado.

Ciertamente, un romántico como Urrutia, adalid de las esencias, debe de estar apesadumbrado tras constatar la tozuda realidad y lo que cuesta renovar a un canterano. Quizás la próxima rueda de prensa nos libremos de escuchar su proselitismo barato apelando a los sentimientos y la filosofía del Athletic. En una mano la bandera, en la otra los talegos. ¿Alguien que no lo vea?

Deportivamente, a falta de grandes fichajes, el equipo va blindando a sus puntales, lo cual no es poco visto lo visto. Curiosamente, quienes más sangre han hecho con el tema Kepa, Agiriano y toda su troupé sensacionalista, se mostraban contrariados con la renovación de Williams, un jugador mucho más desequilibrante y vital para el equipo que el portero, sea cual sea de los tres en cartera.

En fin, si algo ha quedado de nuevo demostrado es que los medios, sean de Madrid o del mismo Botxo, no han hecho sino dar bandazos cual autos de choque. Habrá que leer eso de “tal y como adelantó nuestro diario” en las páginas de aquellos que anunciaron su fichaje por el Madrid. No falla: diciendo una cosa y después la contraria se acaba acertando. Elucubraciones y mentiras elevadas a noticia. Quizás hayan vendido más periódicos, o que con eso de la posverdad todo valga.

Hasta el próximo culebrón pecuniario.

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Por fin, abonos

5 largos años ha costado que el club haya accedido a recuperar la figura del abonado en las gradas de San Mamés. Tortuosos, llenos de obstáculos y con un silencio mediático y social casi total a excepción de la ICHH, los blogs de su órbita y algún periodista / medio muy concreto y de forma muy tímida. Ha tenido que llegar una etapa mediocre en lo deportivo para que se ponga en valor nuestra demanda. Pero por fin se ha escuchado y se hace algo. Al César lo que es del César.

Llega la iniciativa en un momento en el que es imposible situar esos 900 abonos en la grada popular. Lo que de por sí es aceptar el gran error histórico de dividir la grada en dos sectores y exiliarla a una esquina. Pero este parche temporal va a hacer que 900 jóvenes, nuestra cantera, nuestro futuro, pisen San Mamés cada partido, probablemente en cuadrilla, para disfrutar como lo hicimos nosotros con su edad. Parte del espíritu se puede recuperar y puede verse una luz al final del túnel.

ant15

Desde las líneas de este blogzine, toca agradecer enormemente el incansable trabajo de la ICHH, muchas veces invisible. Remar contra corriente no es fácil. También agradecer al club la parte que le corresponde. Es el camino, escuchar, ser valiente, aceptar errores y enmendarlos. Esperamos que siga siendo la línea hasta la consecución del objetivo de una grada popular grande y potente. En esa senda siempre nos encontrarán.

Nos gustaría acabar dando la bienvenida a los nuevos abonados. Algunos habréis pisado poco La Catedral. Otros seréis habituales. Sea como sea, sí nos gustaría que en su justa medida tuvierais en cuenta a los actores que han conseguido que estéis en San Mamés, y por supuesto animaros a cantar y uniros a la grada popular. Juntos seremos grandes.

Y para despedir el año, os dejamos con la hemeroteca del blogzine con todo lo relativo a los abonos.

<p>https://alabinbonban.wordpress.com/2016/04/29/reflexiones-sobre-la-ampliacion-de-la-grada-popular/

https://alabinbonban.wordpress.com/2014/11/17/sector-124-otro-desproposito/

https://alabinbonban.wordpress.com/2014/10/20/urrutia-i-el-gradicida/

https://alabinbonban.wordpress.com/2014/05/06/ven-a-la-grada-zatoz-harmailara-se-acerca-la-fecha/

https://alabinbonban.wordpress.com/2014/04/30/campana-por-una-grada-popular-en-san-mames/

https://alabinbonban.wordpress.com/2014/03/13/reflexiones-sobre-la-grada-2-los-asientos/

https://alabinbonban.wordpress.com/2014/03/06/abonando-san-mames/

Nos secamos las gotas de sudor y empezamos ya a trabajar para conseguir que esos 900 os unáis, físicamente, a la grada popular.

ONGI ETORRI SAN MAMESERA

HERRI HARMAILA DUINA NAHI DUGU

PNV, controlando el palco desde 1977

La burguesía vasca, y en particular el PNV, siempre ha demostrado un gran afán por manejar al Athletic. Un detalle pormenorizado excede los límites del blog y sería imposible citar los vínculos de tantos y tantos directivos, así que trataremos de resumir los apellidos que han ocupado el sillón presidencial, centrándonos en el periodo posterior a la mal llamada transición.

Previamente, el golpe del 36 había espoleado a poderosos franquistas neguríticos. Así lo describe Jose Antonio Egido en “Neguri: ¿Un barrio con clase o una clase con barrio?”:

“Con la victoria fascista el club cae en manos de Neguri, que ejerce un control estrecho de sus actividades. Oligarcas franquistas asumen la presidencia del Athletic y son sus directivos”. 

Egido da varios nombres y apellidos para finalizar así:

“El último presidente negurítico fue Jose Antonio Eguidazu Allende de 1973 a 1977. Desde esa fecha, la presidencia pasa a manos de empresarios y comerciantes vinculados al PNV aunque notorios oligarcas consiguen mantener puestos de poder en alianza con los militantes peneuveros. Por ejemplo en 1998 es vicepresidente Domingo Guzmán “Txomin”, heredando el puesto relevante que tuvo su padre, y vocales Ignacio Aznar Ybarra, consejero de Santa Ana de Bolueta, y Jaime Arroyo Prado”. 

El tío de Domingo fue presidente del club desde 1950 al 59, su hermano directivo (sería secuestrado por ETA en los 80) y su conservadora ideología un secreto a voces. Por si quedaban dudas, censuró que Athletic y Real saltaran a San Mamés portando una ikurriña en un derbi celebrado en 1999. Aquello, según él, era “politizar”; pero no nos desviemos.

A Egidazu le sucedió en la presidencia Beti Duñabeitia, comerciante del Casco Viejo y exdirectivo del club bajo el mandato del propio Egidazu, quien apoyó en las elecciones a Ignacio de la Sota. Duñabeitia se presentó con un perfil renovador, bajo el lema “un socio, un voto”, ya que en aquellas elecciones sólo pudieron votar los compromisarios. Venció por un estrechísimo puñado de sufragios pero cuando, una vez vencedor, llamó a elecciones no tuvo, literalmente, ningún rival. El apoyo del PNV a Duñabeitia, alderdikide y posteriormente alcalde de Bilbao, está fuera de toda duda, pero si quieren una prueba chirene, he aquí una columna de la heterodoxa revista Euskadi Sioux, narrando con mucha sorna el ambiente político-futbolero bilbaíno de 1979. Conviene leerla pues, aunque sus predicciones deportivas a corto plazo resultaran a la postre erróneas, deja bien claro el peso del PNV en el Athletic.

Neguriticos Athletic Euskadi Sioux 1979

Quien fuera directivo con Beti, Pedro Aurtenetxe, fue el siguiente presidente, que dejaría un poso algo agridulce. Dulce por el equipo campeón; agrio por la posterior gestión de aquel equipazo, el affaire Clemente-Sarabia (¿hubiera aceptado en su empresa que un empleado creara tamaño cisma social? ¿Debía de mandar un jugador y no el míster?) e inexplicables decisiones como no darle pasta a Julio Salinas para que renovara y después gastarse 300 kilos en Loren.

Aurtenetxe fue asimismo el creador del logo del PNV a finales de los 70. En palabras de Anasagasti:

“Afiliado al PNV desde su salida de la clandestinidad nos llevó la campaña publicitaria de las primeras elecciones de junio de 1977”. (Fuente)

Y he aquí el amable obituario que le dedicó Andoni Ortuzar:

“Capaz de sentarse a jugar una partida a la brisca en el batzoki de Laukiz con un grupo de emakumes a las que siempre conseguía alborotar. (…) Era un hombre de familia, mejor dicho, de familias. Primero la suya, (…) pero también la familia rojiblanca (…) y la gran familia jeltzale. Pedro ha sido un militante total. Siempre dispuesto a hacer lo que se le pidiera. Pocos lo saben, pero fue miembro del Bizkai Buru Batzar en años complejos para nuestro Partido”. (Fuente)

Sin embargo, hace más de diez años el nombre de Aurtenetxe salió vinculado a un holding controlado por excargos del PNV, en lo que tenía visos de ser una trama clientelar con sus ingredientes habituales: política, empresarios, ayudas públicas, etc… (Más información).

presis en ibaigane

1990 llegó caliente. Repasando las crónicas, que uno ya es viejo y arrastra demasiados vinos, Santiago González del diario El Mundo cita a Lertxundi como el único presidente no jeltzale que ha tenido el Athletic (fuente), dato que corrobora la hemeroteca de El País. Valga la crónica de este diario, quien recuerda un “agrio debate sobre la ubicación del PNV en la contienda”, para ilustrar la situación electoral (fuente).

“Curiosamente”, la victoria de Lertxundi contó con una oposición tremendamente activa desde el minuto uno, mecanismo similar que “alguien” activaría años más tarde contra Macua, logrando engatusar, no lo olvidemos, a gente de izquierdas que previamente Fernando había soliviantado. Quién se olvidó luego de qué o de quién sería otro debate. Pero no adelantemos acontecimientos. En 1994 los resultados en el verde eran buenos, de ahí que Arrate, anterior perdedor electoral, disparara contra Lertxundi usando la deuda que arrastraba el Athletic. Sí, el mismo que más tarde gastó lo que no estaba escrito y cuyas consecuencias se sufrirían pocos años después, ya sin el vinatero en primera línea, al punto de que los jugadores se vieran obligados a rebajarse el sueldo; algo que en sí es bueno pero que ilustra cómo estaba la caja.

No lo hemos dicho pero el lector que no peine canas lo habrá deducido. En el 94 ganó Arrate, abiertamente del PNV y asiduo al aberri eguna unificado que se celebraba entre Irún y Hendaia, lo cual probablemente constituya la acción más abertzale que uno pueda realizar dentro del PNV. En fin, perdieron las elecciones Lertxundi y Gorordo. Éste último había salido del PNV por la puerta de atrás hacía no mucho y su slogan era, como recuerda el anteriormente citado González, “¿quieres que en el Athletic también mande Arzallus?”. Como Roma no paga traidores, salió a relucir el juego sucio. Gorordo lo recordaba así en una entrevista a El Correo (27-5-2015):

“Fue candidato a la presidencia del club en 1994. ¿Cómo se le ocurrió dar ese paso?

Me animó Piru Gainza (…). Yo no tenía interés, pero siguieron insistiendo. Recuerdo que Piru me decía que iba a apoyarme y yo le preguntaba si iba a resistir las presiones. Cuando le preguntaba esto, se enfadaba. Al final, sin embargo, no resistió. (…) Yo tenía otro sector fuerte de apoyo en la margen izquierda a través del presidente del Puerto de Bilbao, Jose Miguel Abarrategui, pero le dijeron que se si iba conmigo se olvidase del puesto que tenía. 

¿A tanto llegaban las presiones y las amenazas del PNV?

Pregúntale un día a Txetxu Lertxundi, que era el presidente y el favorito para las elecciones porque había hecho una buena gestión, a ver qué le dijeron cuando fue a consultar a los poderosos y les preguntó si se iban a meter mucho en campaña. Ya te digo que eran momentos complicados. Todavía recuerdo un titular de tu periódico, las declaraciones de un cargo político muy importante que, por cierto, no era socio del Athletic. “Cualquiera menos Gorordo”, decía”. 

lertxundi y atrás pradera

El siguiente presidente fue Uría, quien fuera alcalde de Zeberio por el PNV y al que, dicen, le unía una estrecha relación con Josu Bergara, diputado general de Bizkaia. Uría ya había integrado la plancha de Arrate con anterioridad. A su muerte le sucede de modo provisional Ignacio Ugartetxe, empresario que años más tarde estuvo implicado en el Caso Bárcenas. El juez lo absolvió pero el asunto, ya lo contamos, olía a corrupción y chamusquina por todos los lados (Ugartetxe negozio ugarien etxe).

Resarciéndose de la derrota previa, en 2004 ganó Lamikiz, quien no tuvo rival en Juan Pedro Guzmán (sí, el mismo directivo de los 80) y mucho menos en el ex-diputado general de Bizkaia por el PNV, Pradera, un hombre venido a menos y cuyas propuestas eran de chiquilicuatre total. Pero tranquilos, Lamikiz es hasta las cachas del partido:

“Soy bastante más que simpatizante del PNV. No me he afiliado por no darle un sesgo demasiado político a un despacho profesional que está abierto a todo el mundo. Pero yo al PNV lo llevo en la sangre”. (Fuente)

La gestión del abogado fue entre nefasta y estrambótica, valga como muestra el caso Zubiaurre, y los resultados no acompañaron, de ahí su dimisión. Accedió al cargo Ana Urquijo, presidenta hasta las elecciones de 2007.

La disputa entre Ercoreca y Macua se saldó a favor de este último por un estrecho margen. Como entre bambalinas hay mucho más juego del que trasciende, cabe decir que nadie pone todos los huevos en la misma cesta, sobre todo en tiempos convulsos. Otros hablan del apoyo por separado de diferentes familias dentro del partido, lo cual suena a la consabida historia de las dos almas dentro del alderdi. Dos caras de la misma moneda o, mejor dicho, dos monedas del mismo negocio.

Con Macua acabarían de estallar por completo los casos de Ochoa y Txato Nuñez, a quienes el club había blindado con contratos millonarios y clausulas estratosféricas en caso de despido. Si uno contaba con una jubilación millonaria, al otro un juez le dio la razón instando al Athletic a pagarle unos 900.000 euros. Los culpables de este despropósito habrían sido Arrate, Lertxundi, incluso Lamikiz en su época de directivo, pero aquí nadie parece sonrojarse y, mucho menos, pagar facturas. ¿Ejecutar los avales necesarios para ser presidente? Entre bomberos nadie se pisa la manguera.

lamkiz arrate

No obstante, su mandato acabó por sumirnos en el tedio caparrosiano y tuvo gestos que, digámoslo así, encandilaron a muchos fans de Basagoiti. Su reelección fue apoyada por Azkuna, en su plancha llevaba a seis afiliados del PNV, pero la mayoría del partido ya había armado la candidatura de Urrutia, en un momento crucial para el negocio ante el inminente derribo del viejo estadio. Hasta Mario Fernández de la BBK mostró su apoyo a Urrutia de manera pública. Macua vio cómo viejos colegas cambiaban de chaqueta y acabaría incluso perdiendo los nervios intentando mezclar la candidatura de Urrutia con la izquierda abertzale en un intento desesperado de ser reelegido. Ciertamente, nuestras retinas aún sufren con algunas imágenes, pero más aún con posteriores silencios.

Del exjugador poco más hay que decir que no hayamos dicho ya en este blog. Balzola, construcción de San Mamés y el modelo de nuevo estadio, blindado contra la clase obrera, son solo tres ejemplos del estilo que quiere el PNV para el Athletic.

El segundo mandato de Urrutia, orquestado para apenas dar margen a elecciones, hizo que Macua se cabreara al punto de acusar al PNV de la jugarreta que le dejó fuera de juego (Elecciones a puerta cerrada). El hombre, al que acabarían por salpicarle los tejemanejes del ínclito Jabyer, tenía razón, pero carecía de sentido quejarse del reglamento no escrito cuando él mismo había jugado antes al mismo juego.

Jose Luis Bilbao Jabyer-Fernandez-Bilbao Macua

Habrá quien quiera pensar que el Athletic es un club de sus socios, que es normal que haya directivos afines al PNV debido a la sociología de la provincia y que las elecciones son ejemplo de sana democracia. Se engaña. Desde el momento que se piden avales millonarios para presentarse a las elecciones, por no hablar del dineral que cuesta la campaña electoral, o que no se finiquita el sistema de compromisarios, no hay igualdad de oportunidades. Eso por no hablar de redes clientelares, enchufismo y demás injerencias políticas que condicionan el día a día del club. La anécdota, banal por otra parte, que mejor puede ilustrarlo fue el hecho de que el club cambiara la hora de un partido en San Mamés, cuando los clubes y no Tebas tenían poder de decisión, para que la parroquia rojiblanca pudiera volver del alderdi eguna a tiempo. Irrisorio y elocuente.

Por tanto, da igual ser buen gestor o no, despilfarrar en el sueldo de los directivos amigotes o ser cauto con los fichajes, enchufar a tu tropa en Lezama o en la Fundación. Lo importante, amén del capital (bufetes de abogados, comerciantes, empresarios…), es tener el colchón y la bendición del partido. El Athletic es un símbolo, convenientemente usado como señuelo; es un centro de poder que mueve mucho dinero, y hay que tenerlo bajo control. Y es que si el palco del Bernabeu sirve para hacer negocios (quizás Ugartetxe pueda contarnos más) y el Athletic vende los palcos VIP como una oportunidad para hacer lo propio, ¿qué debemos pensar del palco principal y de Ibaigane?

presis y PNV. Día san ignacio 2015

Athletic VS Hertha: modelo PNV VS modelo alemán

Ayer fuimos testigos directos, en primera persona y en nuestra casa, de la antítesis al modelo de fútbol imperante en nuestro entorno y en el que la dirección del Athletic ha profundizado más que nadie. No solo se daban cita dos equipos necesitados de puntos para superar la liguilla. También dos aficiones, dos gradas y dos modelos. Y si en el césped el conjunto bilbaíno salió vencedor, en el estadio el resultado fue opuesto y demoledor. Para la dirección, entiéndase, nosotros ya lo teníamos claro y de hecho, la grada local mantuvo un buen nivel ante un rival aplastantemente superior.

Nada más entrar en San Mamés, la visión de la grada visitante era espectacular. 3000 alemanes, 1800 de ellos de su grada popular, contemplaban el calentamiento de su equipo de pie, animando de manera ensordecedora a ratos, formando ese compacto muro tan común en Alemania, sea Berlín, Munich o el archiconocido de Dortmund. Enfrente, una todavía semivacía Herri Harmaila empezaba a tomar consciencia de que la labor de animar sería, de nuevo, hercúlea.

Sobre lo que ocurrió en el césped, poco que añadir. Simplemente que cuando el equipo aprieta la afición responde y la grada empuja más. La segunda parte dio buena muestra de ello y durante unos minutos San Mamés se hizo dueña del ambiente con la ICHH pisando el acelerador. Pero fue un espejismo. Era ponerse a animar los alemanes, y la balanza de decibelios caía claramente de su lado. Lógico, nos triplicaban en número y contagiar a las tribunas es complicado. Y eso que el 111 suele responder y parte del 109 también. Del 124 qué decir…

*comparativa de las dos gradas en sus respectivos estadios

Alguno seguirá repitiendo el mantra de que de viaje se anima más, que viajan siempre los aficionados más dispuestos a alentar, que el horario no acompaña, que el partido es de pago y que el juego es insulso. Mantras de una afición acostumbrada a mirarse el ombligo y no ver más allá del la cima del Gorbea. Alemania cuenta con las gradas más potentes y numerosas de Europa, con precios populares, con unos horarios conocidos desde principio de temporada, unos estadios modernos y adaptados a un modelo que permite que miles de hinchas jóvenes sigan acudiendo a ver a su equipo cada fin de semana. Y no estamos hablando de un fútbol que combate lo que se ha venido a llamar fútbol moderno. Están metidos hasta el tuétano. Pero han sabido combinarlo.

Ahora pensemos en San Mamés, “nuestro” San Mamés y el modelo que ha puesto en marcha el PNV. Porque esto viene de arriba, no lo ha diseñado Josu Urrutia. Asientos Premium casi completamente vacíos en una zona que corta en dos la grada y la tribuna. Palcos VIP a rebosar de gente guapa mientras la ICHH se ahoga en una esquina que resulta insultantemente ridícula. Sí, los Gazte Eguna son una buena iniciativa (idea de la ICHH, por cierto), pero debería ser en la grada y su sitio histórico y lógico, el centro de la tribuna baja de San Mamés. Se pueden poner los parches que se quieran, pero la realidad es que la gentrificación de La Catedral no se soluciona como lo han hecho con la cubierta. Se afronta de raíz. Ayer se evidenció. Y para muestra, os dejamos unos cuantos vídeos de la curva local del Hertha.</p>

 

Fin del trayecto (Eire – Dinamarca)

*Ronald MacDonald, corresponsal de Alabinbonban en Temple Bar

Ya conoceréis la frase de “Eres pobre hasta para soñar”. Lo cierto es que cuando eres seguidor de una selección humilde, peleona pero con muchas limitaciones, esta frase se convierte en una verdad casi empírica. Y es que en una fría noche de un martes de noviembre terminó el sueño mundialista irlandés… cuando queda más de medio año para el comienzo de Rusia 2018. Se podrán buscar consuelos (tampoco estarán Italia, Holanda, Chile…), excusas (aquella derrota en casa frente a Serbia, aquel rácano empate en Georgia…) y lo que se quiera, pero el caso es que anoche Dinamarca fue insultantemente superior en un Aviva Stadium de Dublín que se ha había vestido con sus mejores galas para una noche que prometía ser mágica y acabó siendo un suplicio.

El sorteo para la repesca había sido bastante generoso con los fenianos, evitando los cocos del bombo (Italia o Croacia) y asegurándose la vuelta en casa. Además, este optimismo se había confirmado en el partido de ida el sábado pasado en Copenague, donde los irlandeses consiguieron un meritorio empate (0-0) a base de una férrea disciplina que anuló el ataque danés (apenas gozaron de ocasiones) y que nos recordó bastante a la seriedad que mostraron hace unas semanas en aquel decisivo y épico partido en Cardiff frente a Gales.

Por tanto, contábamos con sólidas razones para creer que Irlanda podría estar en un mundial dieciséis años después tras su paso por Japón y Corea, aquel campeonato en el que uno tenía que darse auténticos madrugones para no perderse la jornada y que se recordará también por la monumental bronca entre Mick MaCarthy y Roy Keane, que acabó afectando a la expedición irlandesa.

Para añadir optimismo a la noche, el partido no pudo empezar de mejor manera: A los cinco minutos, el grandullón Duffy adelantaba a los locales de cabeza tras una cadena de errores de la zaga danesa, desde el defectuoso despeje de un defensor tras el saque de una falta a la olla, pasando por una mala salida a destiempo de Schmeichel (sí, el hijo del legendario ex-portero del Manchester United). Sería el primer y último error de Dinamarca en toda la noche ya que, a partir de ahí, se rehizo de manera admirable y comenzó a desarrollar un fútbol marca de la casa, aquel que maravilló a medio mundo a mediados de los 80 y principios de los 90.

Cumplido el cuarto de hora, los daneses pusieron a prueba a Randolph dos veces en dos minutos, tras dos contras de libro que pillaron a los locales cagando y sin papel, todo un presagio de lo que pasaría después. Para el minuto 25, las estadísticas ya mostraban que el balón tenía un claro dominador (70% a favor de Dinamarca). Pero a pesar de esto, Eire tuvo la ocasión de (casi) cerrar el partido, en una rápida jugada por banda izquierda que acabó con un disparo en el área de McClean que cruzó demasiado. Hubiera sido injusto, visto lo que estaba ocurriendo en el césped. De hecho, a renglón seguido llegó la jugada del empate, donde la defensa local devolvió el favor del 1-0: Corner en corto a Sisto, éste se va hábilmente por linea de fondo, su centro raso al segundo palo llega a las botas de Christensen que chuta un tanto torpemente mandando el balón al poste, el balón sale rechazado pero golpea en el pie de Christie, que andaba por ahí tapando su palo por el corner, y el balón acaba al fondo de la red. Desgraciado pero merecido gol.

Por si fuera poco este jarro de agua fría, sólo tres minutos después llegó el de agua gélida: Nueva pérdida de balón local, Dinamarca monta un letal contraataque que acaba con un gran disparo de Eriksen que Randolph sólo puede acariciar. 1-2 y el asunto se pone realmente feo: Ahora Eire necesitaba dos goles y -por qué no decirlo- un milagro.

O’Neill intenta dar un revulsivo desde el banquillo, sacando tras el descanso a Hoolahan y McGeady. Y más tarde también sacaría a Long. Pero nada de esto tiene resultado, ya que si Dinamarca había estado mejor en la primera parte, en la segunda su dominio fue ya aplastante. Ya antes de la traca final de goles, habían dado varios avisos que obligaron a Randolph a emplearse a fondo. Si el portero -que terminó encajando cinco goles- acaba siendo el mejor de tu equipo, está claro que ayer no fue el día de Irlanda…

Especialmente doliente fue la media hora final. En el 63, Eriksen marca de otro gran disparo el tercero de su equipo y el segundo de su cuenta personal. Once minutos despues, Eriksen logra su hattrick paticular tras el enésimo regalo de una defensa ya rota. Y para acabar de la peor de las maneras, en el 90 McClean hace penalty a Bendtner que el propio delantero danés anota, dejando el marcador en un definitivo y revelador 1-5. No hay excusas: Dinamarca estará en Rusia porque fue mejor que el rival en todas las facetas del juego durante todo el partido.

Por su parte, a Eire no le queda otra que empezar a preparar desde ya el camino para la Eurocopa de 2020. Que el desastre de anoche no tape una más que aceptable fase de clasificación en un igualado y duro grupo y tras haber dejado en la cuneta a selecciones de nivel similar, como lo son Gales y Austria, por muy mal sabor de boca que nos haya dejado esta eliminatoria contra Dinamarca. Las decisiones, como siempre, debieran hacerse en frío. No olvidemos que este equipo no es ni la Naranja Mecánica de Cruyff, ni la Brasil de Pelé, ni el rodillo alemán.

Y precisamente por esto y porque el fútbol sin ‘banter’ sería una sinsorgada -y ahí, los irlandeses son campeones del mundo– hemos querido acompañar esta última entrega de “The rocky road to Russia” con imágenes de memes y coñas (banter) que surgieron al poco de terminar el partido, en vez de hacernos el harakiri recordando lo ocurrido en el césped del Aviva.

Ánimo amigxs, que ya queda menos para… el VI Naciones de rugby de 2018!! Yeerooooo!!!

Idoia Mendia y change.org no estuvieron con el equipo femenino

Ha ocurrido otra vez, como en aquella víspera de uno de los partidos más importantes de su historia. La rueda de prensa de Joseba Aguirre tras el partido del primer equipo femenino fue suspendida por ausencia de medios de comunicación después del partido contra el UDG de Tenerife.

No queremos culpar a los periodistas a la ligera. Son reflejo de la atención que se presta al equipo que más éxitos ha dado a la entidad en las últimas 3 décadas. Y los medios son empresas que venden un producto que la sociedad parece no comprar…hasta que vuelva a haber polémica. Que la habrá. Eso sí vende.

Tampoco queremos colgar el mochuelo a la afición de un club que en su día apostó generosamente y fue uno de los pioneros (con todos los matices que quepan) entre los grandes clubes. Nadie había llenado antes un estadio como San Mamés, nadie había animado a su equipo femenino como lo hizo nuestra afición dejando unas imágenes que todavía hoy emocionan. Allí estuvimos muchos, y demasiados no hemos vuelto tan a menudo como deberíamos para tener la osadía de soltar discursos llenos de paternalismo.

La mayoría de los hinchas que conozco (me incluyo) miramos de reojo al equipo femenino. Siguen sus resultados y clasificación y cuando hay opciones de título o se acerca un partido importante, acuden a Lezama (si es que cuadra) o siguen el partido por internet o TV. Otros, no pocos, aprovechan para llevar a sus cachorros a Lezama en un ambiente mucho más accesible y familiar que San Mamés, donde es posible sentir la cercanía de unas jugadoras que no viajan en Cayenne. También, cabe añadir justamente, porque las jugadoras son los referentes deportivos de sus hijas, que ya hacen sus pinitos en los equipos femeninos o mixtos de la provincia. El futuro.

Ésa es la realidad que algunos palpamos a pie de grada, en las conversaciones con otros socios y aficionados. Y es una realidad donde la categoría internacional de alguna jugadora de mucha calidad y proyección convive con aires añejos de un fútbol más romántico que el que podemos vivir en La Catedral con el primer equipo masculino.

Quizá jugar en Lezama sea un factor que resta público, quizá tienen que pasar unos años para que algunas semillas den sus frutos y la cosa acabe de levantar, quizá las medidas draconianas para acudir a animar al equipo deban atenuarse para facilitar el apoyo de una grada siempre dispuesta, o quizá simplemente la atención es directamente proporcional al número de fichas femeninas en Bizkaia. No lo sabemos, pero es lo que dicen los números. Los 200 de Lezama siguen siendo 200 (500 o 1000 según el partido). Tampoco sabemos si es antes el huevo o la gallina y si se tiene que potenciar desde arriba (profesionalizando y patrocinando) o desde abajo (potenciando la cantera). O si deben ir de la mano.

Lo que sí sabemos es que estamos hartos de peroratas, lecciones de forofismo, feminismo y un montón de ismos más a quienes no sabiendo ni un solo nombre del equipo titular femenino (no digamos lo que es un fuera de juego), vienen a dar la matraca con la gabarra, la equidad, la igualdad de trato, la paridad salarial y un montón de temas más cuando conviene poner en el foco sus propios intereses y no en los de las jugadoras, que ya están ellas mismas para reivindicarlo y sacar los entrenamientos y partidos adelante. Aquellos días en los que ganaron el título más meritorio de su historia, en mi humilde opinión, sirvieron para retratar a la ingente cantidad de posers, bocachanclas y aprovechados que hay en esta sociedad de 140 caracteres y fotos de Instagram.

gabarra

Esta temporada y a medio plazo no parece que pueda caer un título de Liga ante el colosal dominio de un Barça y un Atlético que, a la par que el Madrid, han destinado pasta y medios en cantidades considerables. Y desgraciadamente eso hará, como es normal en todo equipo deportivo, que la atención decaiga. ¿Quizá es ahora cuando más apoyo necesitan? Las jugadoras y los 200 de Lezama nos esperan en la grada, sobre todo a ti, Idoia Mendia. Y también a todos los que firmaron en change.org por la gabarra. Hipócritas.

Héroes y villanos

*Ronald McDonald, corresponsal de Alabinbonban para Russia World Punch 2018

Ya el mismo título deja a las claras por dónde irán los tiros en esta última crónica de la fase de clasificación para el Mundial de Rusia del año que viene. Y al ser la última, vamos a hacer una especie de carrusel con los dos últimos partidos de fenianos y caledonios, con final feliz para los primeros y triste, muy triste, para los segundos.

Como decía aquel viejo chiste, primero os contamos las malas noticias y luego, las buenas.

ESCOCIA

Escocia 1 – Eslovaquia 0 (5/10/17): Las dos últimas victorias habían devuelto la esperanza a la tropa de Gordon Strachan. Pero esa esperanza debía venir acompañada de victorias en los dos partidos restantes, siendo el primero la visita de Eslovaquia a Hampden Park, el principal rival y el que a la postre se llevaría el gato al agua acabando en segundo puesto.

Y parece que Caledonia salió mentalizada desde el principio, ya que se cascaron el que probablemente haya sido su mejor partido de esta fase de grupos. Cierto es que la expulsión del eslovaco Mak en el minuto 23 (hay que ser membrillo para simular un penalty cuando ya tienes una amarilla) ayudó lo suyo, pero sería injusto reducir a esto la superioridad local: Escocia fue mejor jugando contra once y contra diez. Sin embargo, a pesar del dominio y las ocasiones, se llegó sin goles al descanso.

En la segunda mitad este dominio se acentuó aún más, pero la pelotita seguía sin querer entrar: Martin disparó al larguero, poco después Griffiths hizo lo propio, entre estas ocasiones el portero visitante se lució ante otros dos o tres goles cantados, la Tartan Army que se desesperaba y el tiempo apremiaba. Y como a este equipo le van las emociones fuertes y le pasan más cosas que a Rompetechos en una ferretería, hubo que esperar al minuto 89 para, por fin, ver el ansiado y vital gol, aunque tuviera que ser en propia puerta a cargo de Skrtel -viejo conocido en Anfield- tras galopada y posterior centro de Anya, que había salido de refresco en la segunda parte, como suele ser habitual. Visto lo negados que estuvieron los locales de cara al gol, parece que fue la única manera de que el balón entrara… y casi lo vuelve a parar Dubravka, el mejor de los eslovacos sin duda alguna.

Escocia conseguía así una victoria in extremis, una victoria que nunca debió haber costado tanto ya que hizo méritos más que suficientes para ganar holgadamente, pero es que quizás radiquen aquí todos o algunos de sus males: Que pierdas cuando juegas mal o regular y que para ganar tengas que sufrir como un perro, incluso jugando bien al fútbol. En fin, el caso es que la crucial victoria, unida a la derrota de Eslovenia en Wem-be-ley (¿la primera vez que se celebraría una victoria inglesa en Hampden?) dejaba a Escocia en segunda posición, dependiendo sólo de ellos el pase a la repesca. Siguiente y última parada, Eslovenia.

Eslovenia 2 – Escocia 2 (8/10/17): Cuando más se necesitaba la respuesta del equipo, llegó el petardazo final, un partido absolutamente infumable, indigno de un equipo que se jugaba el pase a una repesca que les podría llevar a la primera cita internacional en veinte años. Y para más inri, ante un rival que no se jugaba nada, ya que sólo un milagro -que, por supuesto, no se dio- podría darles el segundo puesto del grupo. Así que, ¿cómo es posible que un equipo que venía de menos a más y que se jugaba lo que se jugaba fuera muy inferior a un equipo cuyos jugadores pensarían más en la playa adonde ir el verano que viene? Pues eso es exactamente lo que pasó. Eslovenia fue siempre superior, en todo menos en el resultado, con un empate a dos final a todas luces injusto viendo los méritos de unos y otros. Cierto es que durante varios minutos Caledonia estuvo clasificada, gracias al gol de Griffiths (de los pocos que se salvan de la quema) mediada la primera parte, pero esto sólo fue un espejismo pues la segunda mitad fue directamente para meter en una caja fuerte y tirar la llave y la propia caja fuerte al más profundo de los océanos, donde el hombre no haya llegado jamás. Ya incluso antes del empate a uno, Gordon había tenido que emplearse a fondo para evitar los goles locales. Si contra Inglaterra en Hampden fue uno de los máximos culpables de que volaran dos puntos sobre la bocina, el domingo se erigió en salvador… pero claro, cuando tu defensa te deja vendido, pues ni con Arconada bajo palos. Así sucedió en los dos goles eslovenos en veinte minutos, los dos a balón parado y los dos pésimamente defendidos, el primero en una falta que al rematador sólo faltó que le hicieran un aurresku de honor, y el segundo, tras un corner en el que Bezjak marcaba por segunda vez en la noche con un hábil disparo sin oposición a la altura casi del área pequeña. Ignominioso.

¿Y qué pasó con Escocia? Lo más triste: Ni un atisbo de reacción, un equipo sin rumbo, ni dirección, ni sentido alguno, que pululaba por el campo sin ninguna convicción (y eso que quedaban 20 minutos tras el 2-1). Los miles de escoceses que se trasladaron hasta allí no debían dar crédito de lo que estaban viendo: ¿Dónde estaba su equipo? Por eso fue casi milagroso que lograran el empate a última hora -otra vez- que, aunque no sirviera de nada, evitó el ridículo de perder contra un rival que, repetimos, no se jugaba nada. Si acaso, al menos pudo dar un poco de emoción a los minutos finales, pero parecía que ni los jugadores se lo creían, como si el empate se lo hubieran encontrado, en vez de que lo hubieran buscado.

Escocia ponía punto final a su intento de llegar a Rusia de la peor de las maneras, con una pájara tan inesperada como injustificable, poniendo en duda tanto a la plantilla, como al bueno de Strachan, que algo nos dice que tiene la horas contadas en el banquillo. Siga o no, el horizonte es desolador.

IRLANDA

Eire 2 – Moldavia 0 (6/10/17): Si Escocia se presentaba con la moral reforzada en esta recta final, a Eire le pasaba lo opuesto. Tras realizar una notable liguilla, las cosas se habían torcido en los dos últimos partidos. Pero la gran diferencia radica en que mientras los irlandeses se mentalizaron de verdad, sus hermanos escoceses, no.

El primer escollo pasaba por ganar sí o sí en Dublín el pasado viernes a Moldavia, rival ya deshauciado y luego esperar algún pinchazo de sus rivales, Serbia y Gales. El guión se cumplió por parte feniana y galesa ganando sus partidos, no así Serbia que, contra pronóstico, perdió en Austria a última hora (3-2).

A Eire le salió el partido soñado: Encarrilar pronto el asunto, tener al fin un encuentro sin sobresaltos y reservar fuerzas para el acto final en Cardiff. Antes de cumplirse los dos minutos de partido, Murphy adelantó a los locales. Y a los veinte, el propio Murphy anotó el segundo con un gran cabezazo. A partir de ahí, ver pasar el tiempo y no forzar la máquina más de la cuenta, ya que no se esperaba que Moldavia plantara cara, como así sucedió. En definitiva, un partido que no pasará al libro de oro del fútbol, pero que firmaría cualquiera que estuviera en el pellejo de los irlandeses. Estaba claro que lo gordo vendría tres días después en Gales, cosa que entendieron perfectamente tanto jugadores como los aficionados que acudieron al Aviva. Tocaba guardar energías.

Gales 0 – Eire 1 (9/10/17): Tras la derrota de Serbia en la anterior jornada, Gales se presentaba ante los suyos en un Cardiff City Stadium hasta la bandera, incluidos algunos miles de irlandeses que aportaron, y mucho, a un electrizante ambiente que nos retrotrajo a ese fútbol de antaño que tanto añoramos y que ya se palpó desde los prolegómenos con los himnos entonados a pleno pulmón. Los galeses lo tenían (casi) todo de cara: Jugando en casa, valiéndoles tanto la victoria como el empate, incluso con opciones de quedar primeros de grupo y, siendo honestos, practicando el mejor fútbol que se pueda ver en las islas a nivel de selecciones a día de hoy. A Eire, por contra, sólo le valía la victoria para ir a la repesca. Quizás esta simplificación de opciones hizo que los fenianos salieran con las ideas bien claras. Sea como fuere, el caso es que se marcaron un partido de lo más serio, disciplinado y sufrido, defendiendo como gato panza arriba cuando tocó y maximizando sus pocas ocasiones arriba, como era de esperar ante un partido de tanta trascendencia.

A pesar de la más que sensible baja de Bale por lesión, Gales entró mejor al partido aplicando esa máxima tan atractiva de “la mejor defensa es un buen ataque”. Ciertamente, el secreto galés radica en la posesión como mejor arma para defenderse. Lejos de poner el autobús y dar el balón al rival, llevaron la iniciativa del partido desde el pitido inicial. Lo que pasa es que enfrente se encontraron con unos tipos que vinieron con el cuchillo entre los dientes, pero que tampoco pusieron el autobús bajo la portería de Randolph, muy seguro durante los 90 minutos. No en vano, el empate no les valía. Por tanto, la consigna era doble: seriedad atrás pero había marcar.

Con estos mimbres, el partido se tradujo en constantes idas y venidas, un ritmo frenético, pero no muchas ocasiones. Y claro, estos arrebatos calaron en unas gradas totalmente implicadas en la causa. Si los irlandeses se soltaban con un estruendoso “Fields of Athenry”, la parroquia local respondía con su solemne himno “Land of my fathers”. Maravilloso.

La segunda parte comenzó de manera similar a la primera, con Gales apretando pero, esta vez, llegando con más peligro a portería. Es aquí cuando emergió la figura de Randolph, especialmente cuando mandó a corner un cabezazo a bocajarro en la mejor jugada trenzada por Gales.

Sólo cuatro minutos después, en el 57, llegó el momento no sólo de la noche sino de toda la fase para Eire. Los acontecimientos se desarrollaron tal que así: Hennessey saca en corto de portería hacia el capitán Ashley Williams. Hendrick va como un jabato a presionar provocando que el galés se haga un lío y acabe perdiendo el balón. Cuando éste parece que va a salir por banda, el bravo irlandés consigue meter la punta de su bota lo justo consiguiendo milagrosamente que el balón avance paralelo a la línea de cal de la banda derecha ante la atenta mirada del linier. El esférico sigue en juego pero ahora se acerca a la línea de fondo. Hendrick no se rinde y consigue centrar en un titánico esfuerzo que bien merece una estatua en la plaza de su pueblo. El forzado centro sale más bien raso. Pilla a contrapie a un compañero, luego a otro, pero desde atrás aparece James McClean. A eso de la altura del punto de penalty, no se lo piensa dos veces y suelta de primeras un brutal derechazo, uno de esos disparos que pueden acabar tanto en el Mar Báltico como al fondo de la red. Pero esto no se reduce a una cuestión de mero azar, no. McClean tiene un gran disparo, ya lo había demostrado en anteriores ocasiones y, esta vez, no lo fue menos. El balón entró como una flecha pillando a Hennessey con el pie cambiado. Golazo de fe y los irlandeses desplazados a Cardiff enloquecen. En el plano televisivo de sus celebraciones puede verse una tricolor irlandesa con el texto “Believe” (“Creed”). ¡Cuánta razón!

Quedaba media hora larga de partido y el escenario cambiaba por completo. Ahora Eire estaba en la repesca y Gales en la calle. Y es aquí cuando el partido adquiere una épica que no recordábamos en mucho tiempo. Los galeses se lanzan a tumba abierta a por el empate, pero ahora de manera más desordenada, fruto de las prisas y/o los nervios. Eire ahora sí que se repliega -no queda otra- y empieza a achicar balones por lo civil o por lo criminal, mostrando todos los jugadores una solidaridad digna de mención. De hecho, este orden, esta disciplina, esta solidaridad tiene su efecto, ya que a pesar del asedio, Gales apenas consigue crear ocasiones claras, aunque es evidente que el gol puede llegar en cualquier momento cuando el bombardeo de balones a la olla es ya total. Si no fuera porque no somos espectadores neutrales, no nos importaría que el partido durara más, mucho más, ya que la lucha y la épica que se estaban dando en el césped eran impresionantes.

Al final, y tras cinco minutos de descuento (que encima acabaron siendo seis), el partido-batalla termina ante el jolgorio de unos y enorme tristeza de otros. Si hubiera justicia en esto del fútbol, el lunes debieron clasificarse ambos equipos, pero sólo había sitio para uno. Y ese fue el que mejor supo leer (y sufrir) el partido.

Ah, por cierto, no podemos pasar por alto una polémica surgida hace unos días, cuando la televisión pública irlandesa (RTE) tuvo la desvergüenza de mostrar en televisión un mapa de Irlanda donde habían desaparecido por completo los seis condados del norte, como si se los hubiera tragado el mar. Cierto es que tuvieron que pedir disculpas unos días después. Vale, pero aunque suene ventajista, no está de más recordar a los mandamases de RTE que si su país está en la repesca es gracias a un jugador natural de esa parte del país que desapareció “misteriosamente” del mapa. James McClean es tan jodidamente irlandés como una botella de Jameson. A ver si ahora les queda claro.

De momento, toca esperar rival en un sorteo a celebrarse el 17 de octubre. La batalla de Cardiff tendrá continuidad. Al fin y al cabo, esto es “The rocky road to Russia”.

Los ocho clasificados:

– Croacia

– Dinamarca

– Eire

– Grecia

– Italia

– Irlanda del Norte

– Suecia

– Suiza

*NOTA: Finalmente, Eslovaquia tampoco estará en los play-offs, al haber terminado como el peor segundo de los nueve grupos correspondientes a la zona UEFA.

*NOTA II: Por favor, que no se tome esto como un consuelo para los escoceses…