Represión selectiva contra la hinchada del Athletic

Algún medio ya recoge la noticia, pero sin entrar en detalles. Durante el partido contra el Granada, un hincha del sector 110 fue multado con 600 euros por introducir una lata de cerveza. Pero el esperpento que se montó por tamaño delito, mientras los VIP y los del palco presidencial brindaban con champán fue, otra vez y como viene siendo habitual últimamente, una auténtica vergüenza que deja a la entidad a la altura del Circo Mundial.

Resulta que, no contentos con entrar a la grada como si estuvieran a la caza del Octubre Rojo, a la salida del partido nuestra querida policía autonómica, walkie en mano, tenía preparado un embudo a cara de perro para localizar al temible delincuente, ya grabado e identificado por el carísimo sistema de vídeo, supuestamente. No será porque no tienen un archivo pormenorizado de cada miembro del 110, por cierto…

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Al no conseguir dar con él y tras consultar con Mortadelo y Filemón, y como al parecer la biblioteca municipal no estaba abierta y no tenían otra cosa que hacer un domingo a la tarde, la persecución continuó hasta una taberna cercana a La Catedral. Ni para detener al Vaquilla se montaba parecido despliegue. Por una lata de cerveza que no hizo daño a nadie, insistimos.

Bonita doble vara de medir. ¿Hay quien se imagine una actitud igual con socios de otros sectores por algo que se ha hecho, hace y seguirá haciendo en todo el estadio? Ya puestos, ¿el segurata al que se le coló la lata, va a ser castigado? ¿O quizá es que hacer cacheos abusivos en solo una puerta no sirve de nada cuando en la puerta de al lado se puede meter una catapulta? Si todo el tema de seguridad es por prevención (y no por represión), ¿si una vez metida la lata, no se lanza al campo y no se usa para otra cosa que no sea bebérsela…no es mejor pasarlo por alto?

De momento nos consta que el socio ha sido multado, aparte de perseguido y maltratado. Pero no ha sido el único. Otros 20 hinchas del Athletic han sido castigados con 600 euros por insultos a los ultras del Racing en Copa fuera del estadio. 20, ahí es nada. Cantar “Puta Santander” parece que es más caro que cantar “Puta Bilbao. Y hablando es esto último, Nicosia, Apoel, y sus ultras fascistas a los que algunos ertzainas reían las gracias por las calles de Bilbao como se puede apreciar en algún vídeo.

https://m.youtube.com/watch?v=nA0RyYHR26I

Días antes del partido en Chipre, los voceros de la Ertzaintza (entre ellos Julen Guerrero en Twitter), con nocturnidad, alevosía y muy mala leche, dieron una falsa información sobre una supuesta advertencia de la policía chipriota en la que se pedía a los hinchas del Athletic que no salieran a la calle con indumentaria rojiblanca. Parece que no quedaron contentos con el espectáculo propio de Benny Hill del partido de ida. Faltó tiempo para que los propios desplazados rojiblancos desmintieran todo y más tarde la propia policía local. De traca, pero el sector de la grada al que querían poner en el ojo del huracán ya estaba juzgado.

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A 1 escaso mes del 5º aniversario de la muerte de Pitu y cuando sobrevuela el archivo del caso, la txaraina, la seguridad y el club vuelven a estirar la cuerda. Muy apropiado, sí señor. Y para rematarlo, decretan Medio Día del Club el match contra el Real Madrid. Claro, os podéis imaginar las ganas que nos entran de ir a San Mamés a animar y saltar como si fuéramos al programa de Xuxa. No sabíamos que la “cuota subvencionada” conllevara tener que aguantar todo tipo de atropellos. Fueron las pancartas, luego las banderas, las canciones y quién sabe qué sacarán de la manga el próximo partido para atenazarnos. Lo que tenemos claro es que hay una persecución hacia un sector de la afición y que esto no va a parar y que los platos rotos los pagamos todos…a no ser que la masa social le ponga freno y diga basta.

“Lord Cardigan” Urrutia, AldazaBank y compañía parece que quieren seguir con la fiesta. Tomamos nota, de nuevo.

La falta de “ambiente”

El tuit de Mikel San José destapó el domingo la caja de los truenos tras una sesión de teatro y un partido más aburrido que una rueda de prensa de Urrutióteles. Los comentarios de Santi Segurola en TV y los mensajes de varios telespectadores y socios de localidades altas que escuchaban perfectamente los gritos de los futbolistas venían a demostrar lo que desde hace años venimos avisando. San Mamés es un estadio sin alma y ya no lo reconoce nadie.

Es justo contextualizar lo del domingo, tras las derrotas en Valencia y Nicosia y con una racha de juego bastante pobre. Pero he aquí otro dato a tener en cuenta: el partido se jugó un domingo a las 18:30, horario muy propicio para acercarse a San Mamés.

Los gurús del nuevo estadio han ido viendo caer su castillo de naipes uno a uno y sin parar. Desde los que creían que con la entrada de 10.000 nuevos socios esto iba a ser como Dortmund a quienes pensaban que con 2 esquinas separadas y diminutas iban a poder callarnos. La situación de hoy es producto y fruto de decisiones concretas tomadas por personas concretas, con nombre y apellidos, y cargadas de intenciones. Desde las económicas a las políticas.

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Los Macua, Ucha, Aldazabal, Uribe, Urrutia, todos ellos cortados por el mismo patrón, diseñaron un estadio que es exactamente igual a cualquier templo moderno al uso. Eso sí, con un caparazón luminoso al que todos miramos como polillas para no descubrir un interior vacuo. Como con cualquier otro proyecto-nación al que nos tienen acostumbrados sus amos en Gasteiz. Mucha pompa y poco jabón.

Y así estamos hoy, a marzo de 2017, lamentándonos de que San Mamés no transmite y de que en unos dieciseisavos de EL no pasamos de los 3/4 de entrada. ¿Sorprendidos? ¿Alguien pensaba que no nos iba a tragar la ola de fútbol comercial? Evidentemente no, y lo del domingo es consecuencia de todas estas decisiones.

¿Grada popular? No. ¿Grada en sur? No. ¿Abonos? No. ¿Precios populares, especialmente para jóvenes? No. ¿Banderas? No. ¿Pancartas de peñas? No. ¿En Lezama? Tampoco.

¿Cacheos abusivos? Sí. ¿Abusos de todo tipo? Sí. ¿Palcos VIP? Por supuesto.

A estas alturas ya da igual, la verdad. No hay solución, de eso tenemos certeza total, y el cansancio acumulado es tal que, como ya publicamos en el muro de Facebook, algunos socios habían tramitado su baja de la entidad. Es entendible, visto el percal. Somos 4 años más viejos que cuando empezamos en la nueva grada y la media de edad sube con nosotros. Imaginad en 5 años.

Si no os lo creéis, sencillamente comparad cómo se iba a La Catedral en 1997, en 2012 y hoy. Y sobre todo, cómo se sale de ella.

Algunos claman contra la grada (“de animación” por obra y gracia de Ucha y compañía), para igualar precios por arriba. Eso es. En el 124 se deben estar partiendo de risa. Y en el palco de autoridades, ni te cuento. Como si se hubieran olvidado de que ya existía una grada, mucho más grande, al mismo precio, en 2013, y todavía más, y a mitad de precio, en el 97. Memoria selectiva o clasismo, vaya usted a saber.

Ya veis. Lo único que va a llenar San Mamés de aquí al 2021 es la selección de Apaña. Que la traen los mismos, para más descojono.

Se veía venir…

Duele que te eliminen en dieciseisavos, pero visto el juego que el equipo venía desplegando, sobre todo fuera de casa, la eliminación era cuestión de tiempo. El sopapo es duro y ya da igual calificarlo de fracaso, hecatombe o cualquier otro sustantivo hiperbólico. Tampoco vale poner paños calientes y hablar de la efectividad del Apoel, porque los chipriotas sí sabían qué tenían que hacer en el campo. Fueron un bloque aguerrido y sufridor que jugó sus bazas pero, sobre todo, fueron un equipo.

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Fuente: Mundo Deportivo

Sin embargo, el Athletic lleva tiempo sin saber a qué juega. Lo fía todo a San Mamés y a Aduriz, un tipo en vías de canonización. Por lo demás, no hay frescura en el juego, se carga el ataque por la banda derecha y se fía todo al balón parado y a las individualidades.

Así las cosas, es Muniain quien lleva el peso del juego y rompe líneas rivales a base de regates estirando así el equipo. En banda no brilla, pero colocarlo en el centro supone sacrificar a Raúl García, cuyo rendimiento se resiente jugando escorado. O Muniain o Raúl García, pero Valverde aún sigue indeciso.

La Adurizdependencia es preocupante a corto plazo. Williams, ya se ve, no es un killer. Adolece de puntería y, si nos apuran, incluso de técnica, al menos para ser un jugador crack y resolutivo. Acaso es que nos hemos acostumbrado a lo bueno y pedimos demasiado. O acaso sólo pedimos en función de la escala salarial que manejan los jugadores.

Otro gran déficit son los centros al área. Balenziaga, De Marcos o Muniain, jugadores de banda todos ellos, no centran bien y apenas dan asistencias. Suponemos que estas cosas se ensayarán en Lezama, pero son exasperantes. Y así podríamos seguir hablando del portero (ayer bien por lo demás), de la falta de sangre de Susaeta o del árbitro, pero ya da igual.

Toca centrarse en Liga, dar con la tecla del buen juego, que, como diría Bielsa, es el camino a la victoria. Ocurre que tanto partido, tanta sobredosis futbolística, ha llegado a cansar incluso al aficionado, cortoplacista por lo demás, que pedirá fichajes y la cabeza del míster a nada que sigamos en esta línea de ganar en casa por testiculitis y dar lástima allende nuestras fronteras.

El futuro no se atisba con claridad. A saber cómo bajan los ánimos en la caseta, si el míster está harto, quemado o se siente incapaz de seguir al frente de la nave y ha perdido de una vez por todas la ilusión. Lo peor es la sensación de que, con Txingurri o sin él, la incertidumbre, la desilusión y la monotonía puedan instalarse a medio plazo sobre equipo y afición.

“Cosillas” de vivir en un estado fascista

Se ha armado revuelo a cuenta de la no-cesión del, por decirlo suavemente, ultraderechista Zozulya al Rayo y las protestas de su hinchada, mayoritariamente antifascista. Ciertamente, la mal entendida normalidad democrática del país exigía que Zozulya llegara a Vallekas, besara el escudo y aquí paz y después gloria.

Aunque nos repitan machaconamente que fútbol y política han de permanecer separados, como si el fútbol no se jugara en la polis y sí en una especie de vacío o limbo terrenal, hete aquí que pueden permanecer indisolublemente unidos, fútbol y política decíamos, si es caso de lavarle la cara a un sujeto neonazi y amigo de la guerra. Entonces sí, bienvenido sea el casamiento. Como cuando los palcos se llenan de políticos, perdón, autoridades, prestos a hacer negocietes.

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Que la protesta de una afición de un barrio obrero que no quiere nazis en sus filas sea motivo de alarma, polémica y querella por parte de Tebas revela significativamente la naturaleza fascista de España. ¿Civismo? ¿Educación para la ciudadanía? Debería ser el propio Tebas, por su militancia en Fuerza Nueva, aquella banda de matones neofranquistas de camisa azul, quien debería estar inhabilitado para ejercer un cargo como el que ostenta y ser motivo de querella por una trayectoria nauseabunda en el ejercicio de sus funciones, desde las leyes concursales hasta su postura en el caso de Jimmy. Pero Franco venció en el 39, y de aquellos polvos estos lodos.

Y es que mientras se cumple un año de la razzia contra miembros de Indar Gorri, inmersos aún en proceso judicial y tachados de “banda criminal”, quienes sí cuentan con dos muertos en su haber, el Frente Atlético, mostraban su pancarta en Gasteiz en la anterior jornada de liga. ¿Tebas? Silencio. ¿La Liga? Denunciando el cántico de Iraultza “Frente Atlético, asesino!” (enlace)

Unos días después, a su vuelta a Sevilla, Zozulya era recibido como un héroe por los ultras béticos, los mismos que jaleaban los malos tratos de Rubén Castro a su mujer. Es decir, ni siquiera respetaron su presunción de inocencia, sino que directamente legitimaron la violencia contra las mujeres. Casualidad, otro jugador, Lucas Hernández ha sido acusado de agredir a su pareja, siendo el propio Tebas quien llamara a respetar su presunción de inocencia, porque “esto pasó de madrugada y estamos por la mañana y casi queremos una condena”. Basta con apreciar qué actores tendrán una querella encima de la mesa y quiénes no para adivinar a quién quiere condenar (y a quienes absolver) el amigo Tebas. He ahí su vara de medir, por no decir podredumbre, ideológica.

Mención aparte para la prensa, que obvió interesadamente el comunicado de la plataforma de las peñas rayistas para centrarse en criminalizar a Bukaneros. Mientras, nos queda la duda de que haya sido el propio presidente del Rayo, Presa, una suerte de omnipresente cacique según narran las crónicas de sus aficionados, quien haya orquestado toda esta jugada para ponerles en el disparadero una vez más.

Por otro lado, en casa hemos tenido que aguantar cómo Deia y El Correo tachaban a Zozulya de “supuesto” ultraderechista. De paso, Deia nos hablaba de otra gente que tuvo presiones a la hora de fichar por un club, como Salva o Zubikarai. Olvidaba el diario jeltzale, quién sabe si deliberadamente, a Paul Abasolo, condenado por malos tratos y más tarde incomprensiblemente indultado por ZP. ¿Por qué? El populacho, esos mal pensados, sospechan de la alta cuna del abusador y la presión política de la derecha vasca. Mientras, el presidente del Portu defendía su fichaje y echaba balones fuera con ETA. De donde vienes, manzanas traigo.

En todo caso, y volviendo al caso del futbolista ucraniano, ¿qué iban a contarnos estos medios tras su cobertura de la guerra en Donbass y las “democráticas protestas” en el Maidan? La filiación neonazi y las loas al Batallón Azov por parte de Zozulya han pasado de puntillas, de ahí que Tebas declarara “parece que de geopolítica y de guerra ucraniana sabemos todos y aprendemos todos rapidísimamente. Dios quiera que este país no tenga una situación como tuvo Ucrania”. ¡Evidencias a Tebas! Él sí que conoce bien la realidad ucraniana, aunque nos hable en pasado y obvie los bombardeos de esta misma semana.

Inferimos, pues, que la normalidad reside en mantener vivo y legitimar el orden ultraderechista, sea en Ucrania o en España. Retorcer la realidad para que el verdugo se convierta en víctima de la “coacción” es lo de menos. Lejos queda aquello de “para ser demócrata hay que ser antifascista”.

Athletic Club – Sporting S.A.D: checkpoint 13

Clásico norteño que no pasará a los anales de la historia por su calidad futbolística y que, sin embargo dejó, como siempre, detalles a destacar.

El primero, como viene siendo habitual, es la suerte de checkpoint que la seguridad del club ha venido a montar en la previa de cada partido en la puerta 13 que da acceso a la grada popular. Si las 4 (a veces 3 o incluso 2) filas valladas para acceder son a todas luces insuficientes para desahogar la zona con fluidez, a los lumbreras que dan las órdenes se les ha ocurrido retrasar 3 o 4 metros el cacheo – abuso sexual, lo que provoca que se agolpe en la calle, que ya de por sí es estrecha, la gente que quiere entrar por la 13 y la que quiere acceder por las puertas siguientes.

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El tapón que se forma es tal que partido tras partido los gritos, pitos y empujones son habituales desde 20 minutos antes del comienzo. Las educadísimas respuestas que dan los seguratas van desde un “¡pues haber venido antes!” a un “¡es lo que hay y te callas!”. Modales británicos del “gure style”. Resultado, la grada medio vacía hasta el minuto 10 y caras muy largas. Si ya cuesta arrancar con la animación y vamos cuesta abajo y sin frenos en ese aspecto, el club no pone nada de su parte y el ambiente es equivalente al de un palacio de hielo vacío. Por no mencionar el baile de mensajes por walkie-talkie de la policía de la bandera haciendo seguimiento a todo Pichichi.

A todo esto, ayer nos dio por fijarnos en el 124. Increíble. Si eran pocos los valientes que se ponían de pie e intentaban hacer algo cada partido, cada vez son menos y hasta la parte baja del sector se sienta. ¿Alguien va a poner ese tema sobre la mesa para una posible ampliación de la grada popular en norte intercambiando localidades con sur? ¿O al club directamente se la pela? Suponemos que sí, ya que estarán más centrados en pasar del 5% de ocupación en los asientos Premium que hacen de división entre tribunas altas y bajas. Seguimos esperando a que alguien asuma responsabilidades por este desastre.

En el aspecto deportivo, poco, muy poco que destacar. Aduriz no tuvo el día, aunque acertó en en lanzamiento del penalti ocasionado por una exageración teatral de Muniain ante la torpeza del defensa gijonés. Luego pitamos a Iniesta… aunque claro, actitudes antideportivas como las del bueno de Iker van en la línea de las que mantienen jugadores como Raúl García, Aduriz o Williams, los 3 con tarjeta y que se meten en todos los berenjenales que haya. En el caso de Iñaki, parece que no se le puede ni tocar y no es la primera ocasión esta temporada que se encara con un jugador contrario. Lo de ayer bien le podía haber costado la roja. Cabría recordarles que el fútbol es un juego de contacto y que es otra la actitud que se espera de los jugadores del Athletic Club. Quizá deberían pasar una temporada jugando a rugby para comprobar lo caros que salen los aspavientos histéricos que hacen a los árbitros o a los contrincantes. Cuánto echamos de menos a Gurpegi…

Euskal Selekzioa: cuando la hipocresía y el postureo mandan

Años no, décadas, y una asistencia ridícula (sin necesidad de llamar al boicot) es lo que han necesitado los mandamases de la Federación Vasca de Fútbol y el partido guía para reflexionar sobre un modelo que miles de hinchas tenían claro desde hace mucho, demasiado. Tanto, que ya no cuela y el formato huele a quemado, rancio y carente de recorrido. Más que nada porque lo único que les ha forzado a rumiar ha sido el bolsillo, lo que ya de por sí evidencia la poca o nula intención de conseguir la oficialidad, más allá de la pancarta de marras y tuits hiperbólicos.

Y es que como todo lo que deciden de manera unilateral, con los huevos de Sabino por delante porque les sale de la makila, el partido navideño ha acabado por convertirse en un sinsentido sin apoyo popular. No porque no exista ese apoyo popular detrás de la idea de selección de Euskal Herria, no. Sino porque lo que nos proponen no es eso. No es ni la sombra, qué leches.

Empezando por el horroroso nombre (al que se le ocurrió llamar al combinado “Euskal Herria” le mandó a la hoguera la Inquisición), siguiendo por el himno (el del PNV, cómo no), la elección de la sede (a mayor gloria de la recaudación), el precio de los billetes (ídem), el rival o la representatividad territorial. Porque uno se pregunta cuestiones tan sencillas como por qué un combinado que organiza la federación de las 3 provincias de la CAV puede llamar a jugadores de los otros 4 herrialdes y no le parece bien que se llame Euskal Herria, la supuesta nación que debería competir a nivel internacional con el reconocimiento de la FIFA. Y es que si no tenemos claro ni quiénes somos y qué representamos, ¿a qué estamos jugando y qué mierda estamos tratando de vender?

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Nunca se ha contado de manera seria con los actores sociales, políticos y populares para llevar el asunto a buen puerto. Quizá porque la intención real de la mayoría de abajo es la oficialidad, y la intención de la minoría de arriba es la pasta y su sillón. Igual que en la sociedad o en el modelo que se nos propone en los clubes profesionales. Y con la desaparición de ESAIT y la poca chicha que se intuye en dinámicas cono Jauzia, no sabemos qué futuro nos depara.

Partiendo de estas premisas, y tras leer varios artículos de opinión (resaltamos especialmente el de Joseba Gotzon Varela http://www.naiz.eus/eu/iritzia/articulos/euskal-selekzioa-desidia-y-fracaso) y la reflexión de la propia federación, nos surgen las preguntas más básicas que nadie parece querer responder:

  • ¿Se ha solicitado en alguna ocasión la oficialidad?
  • ¿Qué pasos concretos se necesitan para lograrla?
  • ¿Cuáles son las posibles consecuencias legales para jugadores y directivos en caso de desobedecer la ley?

La nula credibilidad de los representantes federativos y políticos ha desmovilizado a la afición, a la postre la vanguardia que va a dar empuje social y político a la reivindicación. Se impone la sensación de que únicamente funcionaría una vía unilateral que pasara por la ruptura total con el Estado y/o la creación de una federación al margen de la FEF. España no es UK y Euskal Herria no es Escocia y la propuesta de cohabitación con dos selecciones como Francia y España dentro de sus fronteras es entre irreal y cómica. Y jugar a las pancartitas no es serio. Mucho menos a los tuits, señor Ortuzar. Porque a nadie se le escapa que mientras pretendéis seguir rascando el bolsillo de los crédulos aficionados en esta patxanga contra Tunez o Uzbekistán, perdéis el culo por traer a la Coja a San Mamés. Y no hay matices que valgan.

El modelo de la pachanga recaudataria ha caducado. Seguir transitando por las mismas vías, dejando la hegemonía de la reivindicación en manos de unas instituciones títeres de un partido político es abocarlo al fracaso y hacer un favor al unionismo. Porque mucho nos tememos que en las próximas días, semanas y meses, el tan cacareado debate, teledirigido y vacío, acabará por demostrarse como un brindis al sol. Eso si hay debate, que a saber qué se debate, cómo, quiénes, etc.

Pasará el verano y volverá el 28 de Diciembre, retornará el frío y quizás la “Euskal Selekzioa”; y en caso de que no haya partido la culpa será, claro está, de la sociedad, jamás del partido que la ha manejado a su antojo. Y correrán los años y veremos a España, ese Reino que cercena nuestros derechos nacionales, en San Mamés en 2020, mientras los partidos políticos hacen las cuentas de la lechera intentando marearnos con supuestas lluvias de millones que los curritos no oleremos.

O setas o rolex. Oficialidad o partidas de futbolín, como apuntan los cachondos de Argia (http://www.argia.eus/blogak/beranduegi/2017/01/11/euskal-selekzioa-futbolinean-ariko-da-2017an/)

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Athletic Hall of Infame

 

Tras todo hincha se esconde un entrenador que, aunque no haya puesto un cono en su vida, cree tener la llave perfecta para que su equipo funcione. Ya sabéis, el manager perfecto, capaz de fichar, negociar salarios y confeccionar el once titular. Es tal su sabiduría que seleccionar el mejor plantel histórico no le costaría más de un minuto: Iribar, Garay, Guerrero, Dani, Zarra, etc… Pero la empresa se complica si se trata de montar un equipo mediocre, confeccionado con jugadores non gratos, fiascos, tuercebotas y cuyo comportamiento fuera del campo fuera irritante para la afición. Alabinbonban lo ha hecho y antes de que nos acusen de no ser verdaderos athletizales (sic), un consejo: tómense con humor este repaso a la historia del Athletic.

1- Aranzubia. Desde Zubi han pasado porteros de todo tipo, ninguno top y sí muchos del montón. El de peor suerte probablemente haya sido Pampín, aquél portero más pequeño si cabe que Juanjo Valencia y que debutó en Anoeta en un derbi remontado por la Real; el chaval parecía majete, al contrario que el riojano. Dani nos iba a dar estabilidad pero su rendimiento fue decayendo hasta convertirse en una caricatura torpe, fondona y exasperante. Cuando el club quiso traspasarlo al Zaragoza, este dechado de profesionalidad se negó y se quedó tan ricamente a chupar de la piragua. Tan mal lo hizo que Caparrós trajo a Armando con tal de no verle bajo palos.

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2- Zubiaurre. En la jugada institucional más torpe en la historia del club Lamikiz se cargó su reputación como abogado y de paso la carrera del jugador. El Cafú de Mendaro jugó 3 partidos de rojiblanco y el Athletic tuvo que pagar 5 millones de multa, sin contar el sueldo del jugador. Hagan cuentas. En Donosti aún se están descojonando.

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3- Lizarazu. Precursor en usar al Athletic como trampolín. Este caradura se cascó una temporada infame, la mitad supuestamente lesionado y la otra mitad haciendo surf en Sope. Cuando jugó no demostró gran cosa ni con el pie ni con los puños en aquella pelea con Kily González. Se largó del club de mala manera, con la afición llamándole pesetero y echándole monedas en Ibaigane. Literalmente. Años más tarde reapareció en nuestras vidas contando que ETA le había exigido dinero.

https://www.youtube.com/watch?v=PmtjNnnKcOc

4- Txutxi. Debutó con el primer equipo cuando a Stepi le dio por subir compulsivamente jugadores del filial. Como tantos otros, dejó el club sin pena ni gloria, habiendo jugado trece partidos. Si está en este once es porque hace relativamente poco fue condenado a 9 años de talego por introducir en Españistán, junto a otros compinches futboleros, casi una tonelada de cocaína. Todo un ejemplo para la chavalería.

5- Karanka. Perdió el culo por ir al Madrid, club de sus amores, y en la capital del reino acabó por destapar del todo sus inclinaciones políticas, como se aprecia en la foto. Lo incomprensible fue que el Athletic, dando pésimo ejemplo a plantilla y cantera, le ofreciera un retiro vacacional en forma de contrato por cuatro años cuando ya no valía para el Madrid. Como la cabra tira al monte, acabó volviendo a Concha Espina y el colmo ya fue verle perfeccionar sus modales al lado de Mourinho.   

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6- Ríos. Corría la temporada del centenario y Arrate andaba con la chequera más suelta que la napia de Marichalar. Lo aprovechó el Betis, o sea Lopera y su Cristo del Gran Poder, que se embolsó 2000 kilos por un jugador que jamás llegó a cuajar en un Athletic en el que jugó hasta de lateral. Como buenos recuerdos nos quedan su actuación contra la Samp y una remontada tan extasiante como inmerecida ante el Celta. La carrera del bueno de Roberto Rizos se torció tanto que se retiró una vez finalizó su contrato con el Athletic. Para entonces había pasado un lustro pero la afición todavía seguía en estado de shock tras ver cómo el Barça había fichado al crack del momento, Ronaldo, por 2500 millones mientras nosotros tirábamos la pasta por el sumidero. El bilbainismo y la estupidez jamás estuvieron tan unidos.

7- Ayarza. Este polivalente paquete jugaba por lo general de medio-estorbo, de ahí que, si la memoria no nos falla, saltara al Camp Nou con dorsal de delantero cierta vez que pusimos el autobús en Barcelona. Su actuación más memorable fue conducir borracho como una cuba en dirección contraria, ser interceptado por la Ertzaintza y obligado a inmovilizar el coche… para después volverlo a coger y volver a ser trincado (enlace). Ni Homer Simpson y Barney juntos de chufla. Pocos meses después del incidente sería traspasado, contribuyendo a los descensos del Rayo a Segunda y del Marbella a Segunda B. Hoy en día, vivir para ver, se permite el lujo de poner notas y juzgar a los jugadores del Athletic en El Correo, con una prosa más rudimentaria aún que su estilo sobre el césped.    

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8- Carlos Merino. O cómo construir un fichaje con la ayuda de tu videocámara. El chaval jugaba en el Nottingham Forest, TeleBoina nos mostró unas imágenes grabadas por un videoaficionado en las que se le veía disparar a puerta desde lejos y para cuando nos dimos cuenta ya estaba fichado. En tres años jugó ocho partidos y sólo mostró algo de clase en algún amistoso, lo cual nos hace pensar si algún directivo tenía favores pendientes.

9- Llorente. Íbamos a poner a Julito Salinas, por aquello que debió de decir sobre largarse al equipo que le pagara una peseta más que el Athletic, pero hay que reconocer que la oferta de renovación que le hizo Aurtenetxe fue en línea con la lamentable gestión que hizo de un equipo campeón. Cuenta Julito que le ofrecieron 7 millones de pesetas, insuficiente para un futbolista de su talla y valor de mercado… Ya entonces esa cifra era un dineral, tanto que ni siquiera 30 años después un trabajador medio alcanza tal sueldo, pero el tiempo ha demostrado que la codicia tenía terreno abonado en el balompié y que aquellos sueldos palidecen frente a los de hoy. Fernandito, por su parte, mareó la perdiz durante años y cuando por fin obtuvo una oferta estratosféricamente malsana tuvo la osadía de pedir una comisión para su hermano. Como colofón mintió en rueda de prensa y se tocó los cojones el año que le restaba de contrato. Con su actitud, Il Bello se mofó de club, entrenador, compañeros y afición pero aún quedan masocas con escaso amor propio que le querrían de vuelta. En fin, sólo ha habido uno más bobo que él: Amorebieta.

10- Loren. Con él llegó el escándalo y las malas relaciones Athletic-Real. Aurtenetxe, tres años después de no renovar a Salinas, tuvo la ocurrencia de pagar 300 kilos por un delantero sin gol que acabó jugando de central en su segunda temporada, antes de ser traspasado al Burgos por la mitad de lo que había costado. Ni eso arregló el desaguisado, pues el Burgos no pagó lo estipulado y ya ni recordamos si más tarde acabó haciéndolo. Loren terminaría por volver a la Real convertido en un más que aceptable central. Otro negocio digno de estudio en Sarriko.  

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11- Gorostiza. Al estallar la guerra civil y formarse la selección de Euzkadi para que girara por Europa y Sudamérica con fines propagandísticos, a Gorostiza no se le ocurrió otra cosa que desertar y enrolarse en el bando franquista, que lo acogió y utilizó a su antojo. Alcohólico y vividor, Bala Roja (manda huevos el mote) se retiró con 42 años en todo un grande como el Juvencia de Trubia y su vida continuó cuesta abajo y sin frenos hasta convertirse en un juguete roto y en un resentido franquista hospedado por las monjas de Santurtzi.

Stepanovic sería el mister ideal para comandar esta banda. Nos las prometíamos muy felices cuando iniciamos la temporada 95-96 goleando al Racing y ganando en el Bernabeú. El problema fue que rápidamente se destapó que no había nadie al mando de aquella nave. Ni afición ni plantilla sabía a qué jugaba aquél equipo y el amigo Stepi empezó a reclutar cachorros para salvar la papeleta. Su destitución supo a gloria y conseguimos salvar la categoría. No así un filial hecho trizas, que se fue a Segunda B y que necesitaría 20 años para retornar a Segunda, ni el Eintracht, equipo que incomprensiblemente contrató a Stepi tras salir de Bilbo y al que también bajó ese mismo año. Sólo un mister como Lotina sería capaz de un combo similar.  

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