Cantad, malditos… ¡cantad!

Mucho se ha hablado sobre el ambiente en San Mamés, sobre la necesidad de una grada joven, sobre si se oye el sonido de las pipas abriéndose en las fauces de un hambriento tribunero como si un Tyranosaurus Rex estuviera triturando planchas de metal con las mandíbulas. Todo eso es verdad, no lo negamos, y la pelota está en el tejado del club, si bien, no es excusa. Y entendemos que al humilde aficionado de a pie le surjan cuestiones como:

  • Es que yo tengo ganas de cantar, pero la gente de alrededor me mira raro.
  • Es que la gente de alrededor fuma, me afecta a las cuerdas vocales y no puedo entonar correctamente las notas agudas de algunas canciones.
  • Es que he venido de gaupasa y me molesta el sonido ambiente.
  • Es que he empezado un cántico, la gente no me ha seguido, y me siento un perdedor.
  • Es que el partido es a las 22 de un lunes y no me apetece.
  • Es que, es que, es que.
Insistimos, no es excusa. No se espera que entregues un CV con una dilatada experiencia en el Orfeón Donostiarra o en el Coro de los Niños Castrati. No hace falta que seas el nuevo Pavarotti. Con que quieras cantar y animar, es suficiente, estés donde estés.
¿Te da vergüenza? Más nos da a nosotros mirar hacia el palco en cada partido.
¿Te duele la garganta después de cantar? No te dolerá más que un domingo a la mañana cuando alguien pasa la aspiradora a 5 metros de tu oreja o ver el careto de Aznar en la tele.
¿Has fracasado en un cántico? Te jodes, es lo que hay. Vuelve a intentarlo. Roberto Ríos también fracasó y nos gastamos 2.000 kilos en su fichaje.
¿Al tribunero de al lado se le ha caído el monóculo al suelo cuando has dado palmas? Que se ponga el bombín y se vaya al club de caballeros a jugar al bridge.
En definitiva. Esto sólo lo levantamos los hinchas, los aficionados. Sí, tú, ése que exige que la grada cante mientras se rasca un huevo sentado en la tribuna; ése que se pasa amargado todo el partido porque un jugador ha tirado un pase un metro más allá; ése al que se llena la boca con la afición del Athletic y lo único que aporta es la cuota del carnet. Este estadio lo formamos todos, y de todos es labor crear un ambiente digno de La Catedral.
De mientras, esperaremos pacientemente a que desde el club den alguna muestra de sentido común.
pipas-facundo
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