La (no) renovación de Muniain

Asistimos impasibles, y por qué no decirlo, indiferentes, a las noticias sobre la renovación de Iker Muniain. No es nuestra intención profundizar demasiado en el tema, pero sí en las circunstancias que lo rodean y en cómo le afecta al aficionado y socio del club.

En principio, está claro que es un jugador de una calidad indiscutible, con algunas carencias como el tiro a puerta, y otras, digamos que de comportamiento en el césped. Fuera de él, no parece que haga cosas que no haga el resto, ¿verdad? Con lo que no le crucificaremos más que a otros. Así que es lógico que se le intente renovar, que el Athletic intente que el sueldo no sea desorbitado y que la cláusula suba, y que Iker, o su representante, intente ganar más y que la cláusula sea más baja. Recordemos que la relación que tiene el jugador con el Athletic es contractual y profesional.

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Hay quien todavía piensa que en los despachos de Ibaigane los jugadores van a firmar mientras les tiran pétalos de rosa, suena el himno interpretado por un pianista y corre el txakoli, como si fuera una orgía rojiblanca en la que el jugador acaba tatuándose el escudo del club en el pecho y jura amor eterno. Sentimos haceros despertar. Estamos en el siglo XXI, y para nuestra desgracia, lo que tira es únicamente la pasta, y más cuando detrás de tu oreja suena la irritante voz de un representante que babea ansioso cual oso después de 6 meses de hibernación, asegurándote que:

  1. Deberías cobrar más, tú lo vales, y (esto no lo dice en alto), yo me forro.

  1. Este año vas a ir al Mundial (y yo me forro).

  1. Sacaré en prensa que tienes ofertas del United, la Juve y el Bayern Munich (y yo me forro).

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Así que nos parece lógico que a Muniain le interese atrasar la negociación. Y nos parece lógico que el Athletic haga su papel como lo hace. Es todo muy lógico desde el punto de vista económico, que es el único que hace mover esta puta sociedad, y ¡Oh, sorpresa!, el Athletic. Sí aceptaremos que nos jode bastante la figura del representante que sobrevuela sobre el cadáver en busca de tuétano. Qué puto asco nos dan.

Lo que nos parece enfermizo, es que haya hordas de indignados hinchas que, como la Inquisición, quieran quemar al jugador, o al presidente, o Ibaigane por unas informaciones más bien confusas e interesadamente filtradas. También nos da bastante por el orto que se hagan portadas de periódicos con este tema, y que sea el asunto de conversación estrella en las tertulias prepartido. Y es que quizá lo que tenemos es demasiada información banal, demasiado internet, demasiado whatsapp, demasiado Athletic y sobre todo, demasiada lectura de un medio llamado El Correo Español, que aprovecha cualquier situación para sembrar la división. “Muniain marca a Urrutia los tiempos” titulaba su sección deportiva hace unos días. Si el jugador acaba renovando, Urrutia habrá sido toreado por Muniain. Si el de la Txantrea finalmente no renueva, la culpa también será de Urrutia por no haberse puesto firme antes. Y en esta última e hipotética situación, habría más carnaza y, presumiblemente, más periódicos vendidos. Si nadie paga su cláusula, “Caso Llorente 2.0” al canto; y si se le vende por menos de lo que estipula el contrato, Urrutia es un blando.

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Por lo que, con renovación o sin ella, Urrutia, que tampoco es santo de nuestra devoción, será culpable de algo y la versión edulcorada del ABC seguirá vendiendo trolas. ¿Que Urrutia desmiente los datos publicados? Da lo mismo, Agiriano no se sonroja. Mientras tanto, la afición se marea entre datos, filtraciones y brindis al sol por parte de jugadores que tan pronto besan escudos y enarbolan el banderín del córner como preparan las maletas para irse al Manchester o, por ejemplo, al Fulham.

En definitiva, el exceso de Athletic entre semana no es bueno. Salid a la calle, observad la gran ciudad que ha dejado Su Alteza Municipal Azkuna sin molestos gaztetxes (ironic mode on) y disfrutad del hidratante sirimiri.

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