Urrutia, héroe del silencio

El partido del pasado 2 de febrero contra el Real Madrid no pasará a la historia como una efemérides inolvidable de nuestro club, pero sí a nuestra memoria como el día en que la directiva actual emuló al señor Macua y, en otra decisión unilateral, celebró un minuto de silencio en memoria de Luis Aragonés.

sanmames_560x280

Vaya por delante nuestro respeto a la memoria del señor Aragonés y que sabemos que siempre es delicado hablar de una persona fallecida.

Dicho esto, al tema. ¿Desde cuándo una directiva tiene potestad para infringir una de esas normas no escritas que se supone rigen el comportamiento en nuestro club? Veamos, el señor Aragonés no tiene nada que ver ni con la ciudad, ni con el club, ni con cualquier hecho excepcional (¿ganar una Eurocopa con una selección que no nos representa?) que le hagan merecedor de ese minuto en nuestro estadio. El Athletic siempre se ha vanagloriado de ser un club que es exponente de la sociedad bizkaitarra y vasca y aglutinador de todas las ideologías y sentimientos por encima de intereses políticos particulares. Se podría poner en duda fácilmente, pero sobre el papel, es así. Con esta base, los minutos de silencio se han realizado históricamente por personas fallecidas pertenecientes o relacionadas con el club. Algo que, por mayoría aplastante, apoyan los seguidores y socios del Athletic.

rajoy-athletic

 En su día, el señor Macua, cediendo a las presiones de la caverna mediática y quizá a su propia inclinación política, que no juzgaremos, convocó un minuto de silencio por Isaías Carrasco, en otra decisión unilateral y arbitraria que creó división. Hubo gente que se levantó, gente que no, gente que respetó y gente que no. Cada uno es libre de actuar como le dicte su conciencia, pero la cosa es que se nos obligó a retratarnos, en un entorno en el que no debería ocurrir. Y podemos asegurar que la situación fue desagradable.

Son estas decisiones caciquiles que están acostumbrando a tomar las directivas de turno las que nos revientan. Sea un minuto de silencio promovido por la LFP o la Federación, invitar a Rajoy y regalarle una camiseta, o dar contratos a constructoras e ingenierías a dedo por varios millones de euros, ¿verdad señor Urrutia? Y como es ley en esta sociedad de señores feudales sabinianos y guerras de banderizos, al pueblo no se le pregunta, pero se le obliga a mostrar en público si es gamboíno u oñacino bajo amenaza de hoguera social. Nos preguntamos qué pasará el día que se muera el Rey, por ejemplo. ¿Quién pone la vara de medir? ¿Quizá era una “imposición” de arriba en una muestra más de colonialismo e invasión de nuestras soberanas decisiones como club y sociedad, y la directiva cedió? ¿Tiene algo que ver que el partido fuera contra el Real Madrid y se viera en todo el mundo?

¿Y si pedimos un minuto de silencio por una víctima de género en Bizkaia? ¿O por un obrero muerto en accidente laboral? ¿O por Preciado? O ya puestos, ¿de un político del signo de cada uno?

Y es que sería todo tan sencillo como escribir una norma para este tipo de historias aprobada por mayoría cualificada por TODOS los socios, ya que esa norma sería acatada más fácilmente y respaldaría las decisiones de la directiva. Votación que, por cierto, se podría habilitar en la web del club para ser universal y democrática, que estamos en el siglo XXI y existen los medios y da un poco de vergüenza ajena ver cómo los mandamases desprecian la participación activa del aficionado, a no ser que sea para pasar por taquilla.

libertad-de-expresion

 Dejamos esta propuesta en el tejado del club y animamos a los socios a secundar cualquier iniciativa para regular universal y democráticamente sus comportamientos sociales, mediáticos y sobre todo su código ético.

Anuncios