Athletic Club – Getafe S.A.: la contracrónica en un minuto…de silencio

Partido nocturno en La Catedral, con ambiente gélido. Parece mentira que estemos cuartos a un pasito de Champions. Del partido, poco que decir. Superioridad, golazo de Susaeta y un poco de aburrimiento, para qué engañarnos. Poco más que añadir de un encuentro que no pasará a la historia por la pasión desatada en las gradas, excepto durante el minuto 0.

Venía el personal muy cargado con los acontecimientos de la semana, pero cargado de prejuicios. La muerte de Iñaki Azkuna había servido de excusa para un linchamiento previo y sin precedentes de la grada al completo, antes de que se celebrara el propio minuto de silencio. Poco les basta a algunos tribuneros para hostigar a quienes consideran sus enemigos legítimos en nombre del respeto, tan demócratas son ellos contra supuestos violentos, cafres e irrespetuosos, como procedieron a llamar a los miembros de la grada en foros y medios.

Como agentes de la Brigada Pre-Crimen, juzgaron el delito antes de que ocurriera. Algunos parece que se creen Tom Cruise y que están en un peli. La grada reaccionó con un comunicado que calló muchas bocas, con palabras de condolencia incluídas… bueno, visto el percal, qué se podía esperar. ¿Y qué pasó durante ese minuto? Pues poca cosa. Unos pocos silbidos sueltos, a decir verdad, cuatro, y bastante suaves. Vamos, que la grada en general dio una lección de saber estar, madurez y respeto. Al contrario que la tribuna, que le sirvieron esos 4 silbidos para demonizar una vez más a la grada y echarse encima de ella como si se acabara el mundo, qué ganas tenían y cuánto odio acumulado. Esperamos que la próxima vez que venga el Frente Atlético y se pasee por delante de sus narices actúen de la misma forma, pero no lo verán nuestros ojos…

MinutoGetafe

Y es que en esta sociedad, el límite de lo respetable y lo ético lo marcan los jauntxos de siempre y no cabe el debate ni la discusión. Y esta sociedad aplaude sin rechistar. En esta ocasión fue una decisión que se podría considerar más lógica que otras, puesto que el fallecido era alcalde de Bilbao. Pero no hay que olvidar que al ser una figura política, ésta no estaba exenta de polémicas y divisiones, amores y odios. Pero sorprende la rapidez en reaccionar de Urrutia, recordando el caso Balzola, donde el presi se disfrazó de Flash, contrastada con la lentitud y la tibieza de otras ocasiones, como en el asesinato de Iñigo Cabacas. ¿Será el pago de favores y que el Athletic, o la Junta, está en deuda con alguien?

Otro que se vació en elogios y dedicatorias fue Valverde. Le considerábamos una persona bastante más prudente. Pero ha tenido que meterse en un barrizal que no le corresponde como entrenador del Athletic en una rueda de prensa pública. Y a partir de ahora, sus palabras se le pueden venir en contra. ¿Y si alguien le pide en un futuro que dedique unas palabras por otro fallecido? ¿Lo hará? ¿Es Azkuna más que otra persona? Parece que sí, y que en Bilbao se vive una auténtica psicosis de iconoclastia hacia su persona que justifica todo esto. Luego son otros los que mezclan deporte con política.

Para terminar, como ya comentamos en un artículo previo sobre el minuto a Luis Aragonés, creemos que todo el debate se zanjaría si se escribiera una guía de actuación para estas ocasiones, votada por los socios (y no sólo los compromisarios), y la Junta de turno se ciñera a esa guía cada vez que hay un acontecimiento de éstos. Porque mañana puede ser el Rey, un presidente del Gobierno español que recorta derechos y libertades, o alguien que no sea del gusto del PNV y de las tribunas, y entonces, habrá que ver qué curiosa posición adopta la Junta y los socios y si hay tantas palabras de halago. Al final, un minuto de silencio es un homenaje, y los aficionados de un equipo de fútbol no deben verse obligados a homenajear a quien no desean, para eso está el funeral. Si se abre la veda, entra en juego la arbitrariedad.

Basta de campañas de criminalización.

Como regalo final, las declaraciones de Gica Craioveanu, aquel jugador y cargo electo del PP en Getafe y condenado a 20 meses sin carnet por conducir ebrio, que nos deleitó con unas palabras dignas de mención, suponemos que todavía bajo los efectos del morón: “Me traigo a 1.000 rumanos que son amigos y acaban el fondo que falta de San Mamés en dos días”. Sin pelos en la lengua ni neuronas en el cerebro.

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