Pitu, bi urte gurekin

Dos años contigo, dos años sin justicia, dos años sin descanso. Algunos te conocíamos de vista, otros a tus amigos, otros de nada, y sin embargo, todos nos sentimos igual. Eras uno de los nuestros. Tu cuadrilla podía ser de Basauri, Sestao, Barakaldo, Bilbao, Getxo, Arratia o cualquier otro lugar de los tantos que se juntan para disfrutar de las previas y los post partidos del Athletic en el callejón de María Díaz de Haro. Sí, para disfrutar, que es a lo que habías ido.

Tuvimos la gran suerte de habernos ido a casa aquella aciaga noche y no hacer algo que solíamos hacer habitualmente, potear por esa zona y quizá acabar en el callejón. La mañana siguiente, antes de conocer la noticia de que estabas herido, alguien comentó: “¿sabéis la razón por la cual Pozas se convierte en una mezcla de Bagdad y Chechenia después de los partidos europeos?”

ATHLÉTIC BILBAO - REAL MADRID

Esa pregunta, sin quererlo, describía a la perfección el ambiente que se venía creando en los alrededores de San Mamés en los últimos meses, con cargas, pelotazos y actitudes policiales totalmente descontroladas y sin ningún sentido. Y entonces, algún mando, o quizá algún político, o quién sabe, todos a la vez, tomaron la decisión más irresponsable, injustificada y peligrosa, mandar cargar en un callejón lleno de gente y disparar sus pelotas a quemarropa. Las transcripciones de las comunicaciones son claras.

Mucha gente se ha preguntado: ¿cómo es posible que no murieran más personas si dispararon tanto como dicen los testigos presenciales? La respuesta es fácil, estamos demasiado acostumbrados y la gente corrió a refugiarse intuyendo lo que les venía encima. Dicen que la cabra tira al monte, y ese día, las cabras con casco y escopeta pelotera no hicieron más que lo que habían hecho en tantas ocasiones. Sin embargo, en ésta, a alguno se le fue de las manos total y voluntariamente.

Un conocido, asiduo a muchas manifestaciones y que estaba tomando algo en aquella esquina, a escasos metros de uno de los policías, nos lo describió bien: “bajó uno de la furgoneta, y sin más, nada más bajar, se puso a disparar a todo lo que se movía, hasta el punto de que algún mando o compañero le tuvo que decir que se tranquilizara después de unos cuantos disparos”. Nuestro conocido, sabiendo bien cómo solían acabar esas situaciones, echó a correr hacia la Gran Vía sin mirar atrás.

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Poco más hay que decir sobre la actuación policial de ese día. Con ver el documental se comprueba con qué tipo de personas se tuvieron que enfrentar aquel día los amigos de Iñigo y Laia, la valiente malagueña que le atendió sin conocerle de nada. La afición del Athletic siempre estará en deuda contigo.

Y en éstas estamos, dos años después. Nos seguimos atormentando preguntándonos si podíamos haber sido nosotros, si podía haber sido cualquier amigo o familiar… pero fuiste tú. Y la desgracia hizo que de forma automática, te convirtieras en uno más de nuestra cuadrilla, una cara conocida y querida, que nunca olvidaremos, y que siempre estará presente. Incluso han bautizado una grada y una plaza con tu nombre, quién te lo iba a decir.

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Así que este año, segundo aniversario, queremos dedicarte un poema que leímos en una de las muchas dedicatorias que aquellos días fueron colgadas y pegadas en el lugar donde caíste herido.

Izar batek zerutik

klaritatez beterik

gauaz ere argitzen du

beste ororen gainetik;

dudatzen dut baduenentz

mundu hontan parerik.

JUSTIZIA IÑIGORENTZAT!

 

 

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