Athletic Club – Sevilla S.A.: La previa, sin patrocinar

Es el día. Un must win en toda regla. La victoria es prácticamente el paso definitivo a la Champions. La hora acompaña, y como dice la canción, los domingos por la tarde, el Athletic baila reggae. En la retina, dos recuerdos. El partido contra el Zaragoza en el 98, y la semifinal de Copa contra el Sevilla en 2009.

La directiva, viendo que el ambiente que se respiraba era más bien escaso y sin preguntarse qué responsabilidad tiene el club en eso, ha intentado de manera más bien torpe calentar la cita. Por un lado, la publicación de un vídeo que, a pesar de esconder una supuesta buena intención, tiene un tufo mercantilista que tira para atrás. Hablar de sentimiento y colores a estas alturas y desde ciertos ámbitos suena bastante ridículo. Y para completar la jugada…

…habemus mosaico. Gran iniciativa de marketing, convenientemente disfrazada de animación y promocionada por BBK y Kutxabank, para hacer de San Mamés una olla a presión este domingo. La directiva pone trabas para introducir banderas y colocar pancartas pero en cuanto aparecen sus amigotes de parrandas financieras se prestan a publicar en la web, raudos y veloces, el manual de instrucciones para un tifo que gustará a algunos pero que para muchos poco tiene que ver con el tradicional estilo de animación inglés de San Mamés. Todo esto ocurre, repetimos, tras ningunear otro tipo de iniciativas de carácter popular (y no vertical, como ésta) que desde la grada de animación se han propuesto partido tras partido, dirigidas a convertir San Mames en un estadio vivo, que anima durante todo el partido, que impresione al rival y que recupere el carácter que hace tiempo ya perdió. Sin duda levantar un papel durante un minuto ayudará a ello, sobre todo si tiene el logo de la BBK. Valiente obra social. “Kutxabank: Desahucios con los beltzas, los tifos zurigorris”.

No es exagerado hablar de agravio comparativo. La diferencia en el trato que recibe el aficionado/socio frente al dispensado a las empresas es insultante. Pagamos, animamos, viajamos y hacemos propuestas que desde la directiva pretenden torpedear, para luego poner alfombra roja a Mario Fernández y compañía. Asco es poco. Que le den al tifo, nosotros llevaremos bufandas, como el resto de los partidos en los que la BBK ni está, ni anima ni se le espera.

Viendo que además se han sumado a la moda del tuit, qué mejor manera que entrar al juego con uno bien bonito: #HerriHarmailaDuina #zuzaranagusia Menos mosaicos y más grada popular / herri harmaila duina nahi dugu @AthleticClub @Kutxabank

Del nido

Y si esto no os motiva lo suficiente y necesitais calentaros un poco más, recordad que el señor Del Nido verá el partido desde su celda, detrás de los barrotes. Qué mejor que dedicarle una victoria al son de… “¡Sin vaselina, Del Nido sin vaselina!

Anuncios

La tragedia de Hillsborough

* Colaboración para Alabinbonban.

El pasado 15 de abril se cumplía el 25 aniversario del desastre de Hillsborough, donde 96 hinchas del Liverpool murieron aplastados o por asfixia en un partido de semifinales de la FA Cup entre Liverpool y Nottingham Forest en el estadio de Hillsborough (Sheffield), un fatídico sábado de 1989.

El partido se suspendió en el minuto 6, cuando el árbitro tuvo que interrumpir el juego al ver que algunos aficionados del fondo que ocupaba la hinchada red, comenzaban a saltar al césped huyendo de las avalanchas, mientras otros escalaban desesperadamente al segundo anillo, ayudados por los que estaban ahí, en la que es seguro la mayor chapuza organizativa de la historia del fútbol inglés. Chapuza que, con el paso de los días, degeneró en una repugnante campaña de encubrimiento y mentiras, lideradas por el gobierno de Maggie Thatcher y con la estimable ayuda de ciertos medios como el sensacionalista The Sun.

La tragedia de Heysel de 1985 estaba muy reciente, lo cual fue el contexto perfecto para que Thatcher cargara todas las culpas a la aficion liverpudlian y se fuera de rositas. En su cruzada para acabar con el problema hooliganismo, vio en esta tragedia la ocasión perfecta para darle la estocada final, echando mano, eso sí, de falacias, mentiras y encubrimientos. El Liverpool, con sus antecedentes, era la víctima perfecta.

La posterior “investigación” (sí, entrecomillado, porque aquello tuvo muy poco de investigación y mucho de farsa) concluyó que fueron los propios hinchas del Liverpool, borrachos como cubas ellos, los que provocaron la masacre, que el dispositivo de seguridad funcionó y que la policía y los servicios de seguridad hicieron bien su trabajo, pero, simplemente, no pudieron dar abasto. Por su parte, The Sun, no sólo apoyó la versión oficial, sino que también complementó estas acusaciones inventándose bulos tan execrables como, por ejemplo, que algunos hinchas habían aprovechado para robar a los que yacían moribundos. Y todo ello acompañado de escabrosas fotos de cadáveres, de nulo gusto e interés informativo.

Ahí comenzó la segunda tragedia de Hillsborough, la de la criminalización de todo el conjunto de una afición que había visto cómo 96 personas de su propio club morían y que, encima, eran acusados de que ellos mismos las habían matado. Para ello, se tiró del manual clásico del encubrimiento: se inventaron pruebas y testimonios (tanto de aficionados como de policías), mientras que testimonios reales que contradecían la versión oficial se borraron de las actas, se ocultaron gravísimos errores organizativos y se extendieron bulos y mentiras, como los comentados por The Sun.

dontbuysun

Pero ahí también comenzó la lucha no sólo del club, sino de toda la ciudad de Liverpool para aclarar los hechos y para que se hiciera justicia, especialmente con los 96 fallecidos. Para ello, se organizaron grupos y campañas, desde boicotear a The Sun (“Don’t buy The Sun”) hasta investigaciones independientes y recursos de familiares de víctimas que llegaron hasta Estrasburgo. Todo este esfuerzo tuvo su recompensa cuando casi 25 años después una nueva investigación, demostró toda la pantomima que había sido la investigación inicial, quedando el gobierno británico tan expuesto, que hasta tuvo que salir el Premier británico hace unos meses, el también tory David Cameron, pidiendo disculpas públicamente por aquella tropelía y prometiendo que se aclararían los hechos. Además durante esos días, el programa Panorama de la BBC emitió el interesantísimo documental “Hillsborough: How they buried the truth”, donde sacó a la luz todo lo que ya se sabía desde el principio en Liverpool, pero que buena parte del resto del país desconocía. La lucha, el esfuerzo y el tesón, por fin daban sus frutos… aunque fuera con 25 años de retraso.

Ya lo dijo el actual entrenador del Everton, Roberto Martínez, durante la ceremonia en Anfield del 25 aniversario del desastre: “Y como ya dijo mi presidente (Bill Kenwright) hace un año, las autoridades eligieron la ciudad errónea si creyeron que se iban a salir con la suya”.

* Celebraciones de la afición del Liverpool FC por la muerte de Maggie Tatcher:

* Documental anterior a la segunda investigación: