Iñigo: mentiras y preguntas sin respuesta.

Este fin de semana, filtración a Vocento mediante, hemos sabido que un suboficial de la Ertzaintza ha sido imputado por el asesinato de Iñigo Cabacas. Ya son 5. Lo curioso de la noticia es que este último imputado negó a la juez Torres que ordenara cargar, mientras sus subordinados testificaron que fue él quien les dio orden de “cargar” y “disparar pelotas”. Obviamente, alguien en la Ertzaintza miente, pero nadie se sonroja.

No obstante, aún más sonrojante resulta que “Ugarteko”, el mando que dio la orden de cargar a sabiendas de que no había ya problema alguno en el callejón, siga sin ser imputado y que el máximo responsable policial de todo aquel dispositivo haya sido ascendido.

Ares

Este ascenso, el montaje de Ares, las mentiras de Beltrán de Heredia a los allegados de Cabacas o el rechazo del Parlamento Vasco (PNV, PSE, PP y UPD) a crear una comisión de investigación son actos perpetrados por políticos y cuya carga política es más que evidente hasta para un ciego. Asimismo, por si alguno nació ayer, no hay, no existe policía apolítica. Cualquier cuerpo policial, rojo, verde o marrón, en la China maoísta o en la CAV, está a merced, en última instancia, del poder político. Conviene recordar todo esto, ya que muchos acusaron y siguen acusando a amigos y a otros sectores de la sociedad de querer politizar la muerte del joven y sacar rédito político. Normalmente la crítica va dirigida a un espectro político en concreto, en un reduccionismo vulgar e insultante. Parece que molesta que pidamos justicia; y si lo hacemos intentan descalificarnos, en vano, vinculándonos a cierto partido político. Pueril es poco. Como si reclamar justicia y transparencia fuese indigno. ¿Acaso tienen miedo de algo?

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Muchos ertzainas insisten que fue un accidente. Tengamos un acto fe. Si es así, podrían ser valientes, es decir, sin pistolas y a cara descubierta, y responder a cuestiones vitales: ¿por qué la Ertzaintza no depura responsabilidades y tranquiliza a la sociedad?, ¿por qué deja pasar tanto tiempo y dilata el proceso?, ¿por qué sigue utilizando pelotas de goma, ahora que ya saben que matan?, ¿por qué este corporativismo?, ¿por qué se ordena cargar si hay calma?, ¿cuánto de esbirro o perro hay que tener en la sangre o en la nómina para acatar órdenes injustas y lesivas? ¿qué clase de órdenes políticas reciben de sus superiores políticos?, ¿tienen ordenes de “arriba” en este “Caso Cabacas”?, ¿por qué no hay videos de lo sucedido, siendo un lugar continuamente vigilado y grabado?, ¿por qué tanto silencio?, ¿quien calla otorga?

Han pasado ya más de dos años desde aquel fatídico día. Cada minuto que pasa sin explicaciones oficiales aumentan el descrédito de la Ertzaintza, por mucho que ciertas encuestas intenten disimularlo o tranquilizar conciencias dentro del cuerpo. Aún así, si dieran un paso al frente, dijeran la verdad y dejaran de hacer el avestruz, TODOS ganaríamos. Desde la familia y amigos de Iñigo hasta toda la sociedad, incluso la propia Ertzaintza como institución. De lo contrario es lógico pensar, junto con los padres de Iñigo (Elkarrizketa irakurri), que cualquier funcionario con borreguillo pueda ser quien apretó el gatillo aquél día.

Para los espíritus sensibles que tras haber matado, de momento impunemente, todavía se sienten víctimas: esto no va de desacreditar; lo que queremos es saber la verdad y que se haga justicia, caiga quien caiga y sin pactos en la trastienda. ¿Es tanto pedir?

Anuncios