Mahmoud Sarsak, futbolista de Gaza

Para alguien no muy experto en la materia, el conflicto de Oriente Medio suena cuanto menos complicado y confuso. Para no extendernos en los detalles, sirva esta imagen para resumir el proceso de colonización y apartheid bajo el que viven los palestinos desde hace más de 60 años, sobre todo desde la proclamación del Estado de Israel en 1948 y el éxodo (Nakba) de cerca de un millón de palestinos de sus tierras.

mapa-Palestina-Israel

Con estas condiciones y un territorio dividido en dos tierras inconexas y bajo la bota del ejército sionista, resulta complicado mantener cualquier campeonato a nivel nacional, y ya no digamos una selección que pueda competir a nivel internacional. Si las condiciones de la población son de total excepción, las de sus deportistas no van a serlo menos, especialmente en Gaza, que ha venido sufriendo campañas de bombardeos y auténticos exterminios, como la Operación Plomo Fundido, donde Israel asesinó a alrededor de 1400 personas, la gran mayoría civiles, y entre ellos cerca de 300 niños, entre diciembre de 2008 y enero de 2009.

Y de Gaza es precisamente nuestro protagonista, Mahmoud Sarsak. Futbolista de la selección nacional palestina, fue arrestado el 22 de Julio de 2009 por las Fuerzas Israelíes mientras viajaba para jugar un partido con su nuevo equipo de fútbol, el Markaz Balata, en el paso fronterizo de Eretz, a pesar de contar con el permiso correspondiente para cruzar el checkpoint y pasar a Cisjordania. Estuvo encerrado en prisión sin juicio durante 3 años antes de ser liberado, tras 90 días en huelga de hambre. Su historia la cuenta él mismo en este vídeo:

Citando fuentes palestinas:

El pretexto fue que representaba “un peligro para Israel”. Acusado sin pruebas de pertenecer a la Yihad islámica -lo que ha desmentido con rotundidad siempre-, ha permanecido encarcelado durante tres años en Israel como “combatiente ilegal” (según la terminología israelí). Sin proceso, ni abogado, ni derecho a visitas, sufriendo al comienzo de su detención “cuarenta y cinco días de sesiones de interrogatorio”, acompañadas de “torturas tan violentas” que “tuvo que ser hospitalizado cinco veces”. Finalmente, en julio de 2012, tras una huelga de hambre de tres meses durante los cuales pasó de 76 a 45 kg -rozando la muerte-, y bajo la presión de una campaña internacional de apoyo que contó con personalidades del mundo de la cultura y del deporte, fue liberado y devuelto a Gaza.

Su caso no ha sido el único, ya que por poner un ejemplo el talentoso delantero de 23 años de un campo de refugiados cercano a Ramallah, Muhammad Nimr, también pasó por prisión, y los hechos fueron los siguientes:

“Con 17 años de edad, fue arrestado en un checkpoint de Belén. Se dirigía con su equipo al estadio al-Khader para un partido del campeonato organizado por el club local. Durante su detención, del 7 de septiembre de 2007 al 12 de abril de 2009, fue trasladado de prisión en prisión: HaSharon, Ashbal, Ofer… Se le prohibió la práctica de cualquier deporte. Su encarcelamiento le debilitó psicológicamente y afectó a sus capacidades futbolísticas, lo que provocó su abandono del combinado nacional palestino cuando le liberaron”.

Son sólo dos ejemplos, como los de Omar Abou Rouis y Mohammed Nemer, pero muy representativos de lo que significa vivir bajo el régimen colonizador y exterminador sionista. En su alocada campaña para apropiarse de todo el territorio histórico de Palestina y echar, asesinar o asimilar a la población local, cualquier medio es bueno, y el fútbol lo es por su capacidad mediática. Una muestra de ello es la organización del campeonato europeo sub-21 que se celebró en Israel. Ante las protestas a nivel internacional, con la detención de Sarsak como telón de fondo, Michel Platini no cedió y les concedió el maravilloso regalo de la propaganda que tan bien utilizan los sionistas. Quizá a Platini se le olvidó que el equipo palestino no consiguió clasificarse para algún campeonato internacional porque algunos jugadores fueron retenidos ilegalmente en algún checkpoint y no pudieron jugar el partido definitivo. O igual se le olvidó que Israel ha bombardeado el estadio de Gaza. Habrá sido un error después de sembrar de fósforo blanco una escuela de la ONU…

El Barça, de manera ridícula, en un intento de marketing de la más baja calaña, invitó a su palco al soldado israelí Gilad Shalit, apresado por Hamás en combate en Gaza y liberado años después. Tras las protestas airadas de la comunidad árabe, y viendo que su gran popularidad en esos países (incluida Palestina) corría peligro, invitó a Mahmoud Sarsak. Pero no contaban con que él, reconocido seguidor del equipo culé pero con más dignidad de la que esperaban, no aceptara sus migajas y les mandara a freír espárragos por querer poner al mismo nivel los dos casos. Bueno, los dos casos, y los dos territorios, como si el conflicto fuera un enfrentamiento armado entre dos naciones soberanas. Va a ser que no cuela y que Mahmoud se lo dejó bien claro: http://electronicintifada.net/blogs/ali-abunimah/palestines-mahmoud-sarsak-rejects-fc-barcelona-invite-match-israeli-soldier-gilad

El deporte es uno de los puntales de la propaganda sionista, y habitualmente, en Vitoria – Gasteiz, los aficionados locales sufren el “exceso de celo” de los miembros del Mossad, o peor, de la propia policía autonómica, cuando les visita el Maccabi de Tel Aviv: enlace al artículo

Aquí ya sufrimos las amenazas cuando nos visitó en Europa League el Hapoel Kyriat Shmona. Se acusó a parte de la hinchada rojiblanca de politizar el partido. Curioso, pero nos preguntamos qué hará el Athletic si en otra ocasión, en vez de ese equipo de esa ciudad cercana a los Altos del Golán (vamos, del Israel de toda la vida de Dios), nos visita el FC Ariel, de una colonia judía en Cisjordania. Seguro que bajo el pretexto del Gure Estiloa nos querrían callar e invitarían a la directiva de ese equipo a Ibaigane a comer.

Nosotros, sin ningún tipo de ambigüedad o medias tintas como se destila en la hipócrita Europa, pedimos el derecho de retorno de todos los refugiados palestinos a sus hogares de antes de 1948 y el reconocimiento del derecho de autodeterminación del pueblo palestino. Y como primer paso, el fin del bloqueo criminal sobre el pueblo de Gaza. Animamos a la afición del Athletic a participar y apoyar el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) contra el Estado Sionista.

PALESTINAREKIN ELKARTASUNA ETA ISRAELI BOIKOTA

 

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