We´re Thinking Football, pero ¿qué piensa el Athletic?

Segunda edición del ciclo de cine futbolero organizado por la Fundación Athletic en la sala de cierto banco a punto de privatizarse y amigote de “nuestro” club. Puntualicemos un par de cuestiones antes de dárnoslas de Felix Linares. Vaya por delante que acogemos de buen grado este tipo de eventos culturetas que, a la par de entretener y formar, ayudan a liberarnos un poco del estigma de iletrados, borrachuzos y patanes que nos acompaña en cuanto futboleros. Alguno pensará que siendo gratis poco más podrá objetarse. Pues no.

Uno de los objetivos del festival, si no el principal, es inculcar valores e invitar a la reflexión al aficionado. Loable misión si no fuera porque el club se limpia el culo con las inquietudes y propuestas del populacho. En tales circunstancias, apelar a los valores no es más que un brindis al sol, tan guay en la forma como vacío en el fondo. Lo repetiremos de nuevo: el Athletic está regido como un negocio, elitista por si fuera poco, con sus correspondientes chanchullos y colegueos varios mientras, eso sí, agita la banderita de la filosofía sin que nadie se sonroje. La participación del socio les importa un pimiento, si no es para apoquinar; y si quieres dar la murga ahí tienes la asamblea de compromisarios, que más bien parece el sindicato vertical de lo controlado que está desde Ibaigane.

Así que es el hincha quien tiene necesidad de ser educado en valores. Claro. ¿Y la directiva? Mejor no morder la mano que da de comer. Esta prepotencia, ingenua o deliberada, hacia el aficionado es tan sutil como maliciosa. Reflexiona, ignorante de la vida, que de mientras ya nos encargamos nosotros de pasarnos los valores por el arco del triunfo y que el club siga siendo un txoko hermético. Bonito lavado de cara el de la Fundación. A otro perro con ese hueso.

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Entremos en materia cinematográfica: The Referee sigue la trayectoria de Martin Hansson, aquel árbitro que se tragó la clamorosa mano de Henry y propició así el pase de Francia al mundial en detrimento de Irlanda. Durante media hora se esboza la ambiciosa vida del trencilla y hasta sale su madre (bastante mentada, intuimos) antes de que todo acabe con final feliz. El árbitro, cómo no, es un tipo íntegro, casi una víctima, pero el docu no cuenta nada que no podamos intuir, resulta demasiado correcto, plano, flojo en guión, montaje, presentación y música. Resumiendo, poquita cosa. La única reflexión potable que suscitó en nuestra mente es dilucidar quién es peor, si un árbitro cegato o el tramposo de Henry que tuvo la caradura de declarar “fue mano pero yo no soy árbitro”. Poca nobleza la del gabacho pero, tranquis, que si jugara en el Athletic ya encontraríamos justificación; primero para encajarlo en la filosofía y luego para sus trampas en el césped.

Quien sospeche que tras el estamento arbitral debe de esconderse mucha corruptela y abundante mierda saldrá decepcionado con el citado documental pero no con L´Arbitro, película de ficción rodada en blanco y negro y basada en un aclamado cortometraje. Más que italiana, es una película sarda, probablemente la comedia futbolística con la que más nos hemos reído desde “Días de fútbol” y, por seguir comparando, a años luz de la deleznable “Matias juez de linea”. Surrealista a ratos y con bastante humor negro, la historia gira en torno al clásico Villarriba contra Villabajo, rozando lo grotesco. Realmente, una pequeña joya.

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The Two Escobars alude en su título a Pablo Escobar, sanguinario capo del cartel de Medellín, y Andrés Escobar, defensa colombiano asesinado tras marcarse un autogol en el mundial del 94. El documental es un apasionante cóctel de mafia, futbol, droga y política. Todos estos ingredientes se relacionan entre sí y el film nos proyecta personajes compitiendo en bajeza moral, sórdidas dinámicas en los entresijos del poder e insultantes paradojas como canchas de fútbol financiadas por la droga. Recomendarlo es quedarse corto, por lo que os lo regalamos:

Diamantes negros es una película de ficción, un drama que nos acerca la realidad de las mafias que operan como agentes futbolísticos. Los protas son dos menores de edad residentes en Mali, de donde les saca Willy Toledo (en el papel de malo) prometiéndoles el oro y el moro, valiéndose de su necesidad y estafando un pastizal a familias pobres de solemnidad. Como cabe esperar, todo se irá torciendo recién aterricen en Madrid. La película no ganará ningún Oscar pero nos recuerda, por si había dudas, que los futbolistas también son mercancía, como cualquier trabajador en este sistema capitalista; aparte que el largometraje sirve para visibilizar el hecho de que hoy en día, según sus responsables, 20.000 africanos vagan por Europa tras ser traídos mediante artimañas legales. Es la cara B de la opulencia, una silenciada situación a la que ni clubs ni FIFA ni nadie hace frente porque sacan provecho de la miseria. Comprar niños no es difícil, como también venía a demostrar, en otro hemisferio, el libro Niños futbolistas (más info acá)

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Looking for Eric es de obligada visión para cualquier futbolero que se precie, sin obviar que está dirigida por Ken Loach (en pie, por favor). El guión y la moraleja no son el colmo de la originalidad pero Cantona está muy bien como actor, te echas unas risas y sales del cine con cierto optimismo. ¿Por qué? Porque los currelas que salen en la peli pueden ser tú, yo, nuestros amigos, nosotros en definitiva.

Finalizamos el repaso con Next Goal Wins. Un documental sobre la selección de Samoa Americana, el peor equipo del mundo en el ranking FIFA. Lo épico del asunto reside en cómo pasan de perder 31-0 contra Australia a recuperar la moral, ganar un partido y dejar atrás el puesto de colista gracias a un par de fichajes y al trabajo de un mister holandés que llega a preguntarse cómo puede motivar, sin dinero, a unos jóvenes no profesionales que juegan al fútbol por placer. Punto y aparte merece la historia del jugador transexual del combinado samoano. Para quitarse el sombrero la normalidad de la situación, que de ocurrir en la así llamada mejor liga del mundo sería tratado, en general, con vileza e idiotez en dosis extremas.

Hubo más películas pero no damos más de sí. Seguro que se nos quedan muchas reflexiones en el tintero pero no queremos aburrir y, además, ya sabemos que suelen caer en saco roto… ¿no?

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