Vaciando la filosofía, por Urrutióteles

Vuelve a la palestra un tema que recurrentemente es motivo de discusiones y polémicas entre aficionados, socios y medios. En esta ocasión, por el fichaje de Borja Viguera, más riojano que el vino tinto y con una relación previa prácticamente nula con nuestro club y entorno. Es el enésimo caso trampa, recordando a otros como David López, Ezquerro o el mismo Laporte, que está cogido con más pinzas que el tendedero de Falete.

Desde sectores favorables, se sostiene que Viguera llegó en edad juvenil a Donostia a “formarse”. Pero vamos a ver, si la Real no mantiene nuestra filosofía y en su cantera puede jugar hasta un marciano, ¿cómo va a poder ficharse cualquier jugador de su cantera bajo el pretexto de “formado en Euskal Herria”? Si vale para Viguera, ¿no valdría para Griezmann? En todo caso, si hubiera sido formado en un club convenido (que tampoco tiene obligación de mantener la filosofía, según parece), tendría un pase, pero claro, ahí entran otros factores, como la edad a la que se entra o la manera de captar jugadores.

Groucho_Viguera

Opiniones hay para todos los gustos. En general, los que somos socios y frecuentamos San Mamés, solemos recoger una opinión claramente mayoritaria a favor de mantener el asunto como está, máxime cuando hay resultados en el césped. Lo que nos parece bastante ruin es sacar el tema para sacar tajada o malmeter, y en esto los auténticos expertos son los plumillas de ese medio de masas llamado El Correo Español. Esos que sin ningún rubor, en un claro intento de desnaturalizar el Athletic, a Llorente, habiendo nacido en Iruñea, llamaban riojano porque allí vivía. Amorebieta, habiendo vivido en Bizkaia, era en cambio “el de Cantaura” (Venezuela). Toma línea editorial.

Y eso sin contar los oscuros intereses políticos que puedan tener para vaciar de contenido los lazos identitarios del Athletic con la sociedad y la cultura vasca. Porque por si alguien no se había dado cuenta, en teoría, jugamos con jugadores vascos, y eso puede convertirse en objetivo a largo plazo para ellos.

Aparte, hay otras posturas “aperturistas” para todos los gustos:

  1. Abrir la cantera para hijos de peñistas: éstos no parecen darse cuenta de que se han hecho del Athletic por su filosofía especial, y si sus hijos fichan por el club, pierde esa filosofía, con lo que… ¿dejarían de ser hinchas del club? La filosofía no va de sentimiento futbolístico, va (o iba) de procedencia y en última instancia, cultura y valores de un lugar concreto. Aunque a estas alturas hablar de esto les suene a chino a muchos.
  2. Abrir los fichajes a futbolistas de la diáspora: en este caso nos preguntamos dónde estaría el límite. ¿2ª generación? ¿3ª? Si eres biznieto del cónsul de Caracas y te apellidas Etcheverry, pero el resto de tus familiares no es vasco, ¿entras en esta categoría? Este caso suele salir a la luz cuando de Argentina o Uruguay salen buenos jugadores con apellido vasco y la gente se viene arriba. Nos parece bastante ridículo, porque claro, en esta categoría, entraría alguien como José María Aznar, nieto de vasco…
  3. Hacer una cantera globalizada: ésta, bajo una supuesta buena intención (o no), no parece valorar que esto abriría la cantera a la especulación y al tráfico de niños. Porque claro, si hacemos esto, ¿qué código ético se supone que vamos a mantener para no caer en la tentación de fichar niños congoleños de 6 años para dejarles en la calle si no acaban triunfando? Conocemos la respuesta.
  4. Fichar extranjeros, directamente: ésta es la minoritaria, afortunadamente, incluso cuando las cosas nos van mal.

Es curiosa la postura de todos ellos, en tanto que se supone que luego a la mayoría se les llena la boca con la palabra sentimiento. Y en teoría, ese sentimiento se basa en el único hecho diferencial del club. Aunque a estas alturas, vista la deriva que llevamos, no nos sorprende. Porque claro, utilizar la filosofía como arma arrojadiza y herramienta de marketing, a la larga, la vacía de contenido, y uno ya no sabe si es seguidor del Athletic Club de Bilbao o una S.A. cualquiera. Y es eso lo que nos está ocurriendo, que poco a poco no sabemos muy bien a quién animar sobre el césped. En su día, había un caso dudoso cada década. Hoy, pueden jugar 3 en la primera plantilla (Viguera, Laporte y Saborit).

Urrutioteles

Esta pérdida de identidad viene de la mano de la falta de títulos oficiales en los últimos 30 años. Pero esto esconde varios factores que algunos parecen olvidar, como la Ley Bosman o la irrupción de las TVs, que han hecho multiplicar el presupuesto de algunos clubes, o la ley concursal, que ha librado de la desaparición a muchos equipos con deudas injustificables que no deberían poder ni competir. En ese hostil entorno, el Athletic ha sobrevivido a duras penas a veces y ha competido con garantías muchas otras, lo cual tenemos que valorarlo en toda su dimensión. Quizá es un título más grande y digno de orgullo y menos efímero aguantar con esta filosofía que ganar una liga. Parece que para algunos no es suficiente y el único objetivo es ganar un título, no sabemos muy bien si para aumentar el presupuesto o para conseguir mejor contrato de TV.

Nuestra postura cuenta con otros enemigos alrededor del club, con conexiones en las diferentes directivas. Sí, son aquellos que se beneficiarían de una hipotética apertura, que pondría la guinda a un proceso paulatino de inmersión en lo que se llama fútbol moderno por parte del Athletic. Porque no nos engañemos, lo único que nos queda de aquel club tan especial es la filosofía, hoy cogida con imperdibles.Si la perdemos, seremos uno más. Y las consecuencias de esto, y el mensaje que se daría a los jóvenes, sería en modo NBA: “apoya a la franquicia que más gane”. Y es que paso a paso nos dirigimos a fundar el Real Barcelona Sabino Airlines de Bilbao, si es que no se llevan la franquicia a Minnesotta.

Así que, como románticos del fútbol, herederos de aquellos hinchas con txapela y gabardina que poblaban la General para apoyar a sus 11 aldeanos, sólo podemos concluir con esta cita de Eduardo Galeano, para que invite a la reflexión: “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.

Aplíquense el cuento pues, señor Urrutia y señores de la directiva, que se acaban de pasar lo que ustedes reivindican por el arco del triunfo. Y no lo olvidaremos.

 

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