Ertzaintza, un cuerpo de Champions…

Seguramente no muchos hinchas del Athletic sean conscientes de la situación que se dio el miércoles en los alrededores de San Mamés y del peligro que corrieron. Pues bien, por ser breves, entre lo que hemos visto y lo que nos han contado, nos hacemos una idea del nivel de inteligencia que habita los despachos de las comisarías de la Ertzaintza que llevan la seguridad en los partidos europeos.

Como no nos metemos donde no nos llaman y no es nuestro ámbito, no haremos una crónica de las partidas de ajedrez entre ultras o hooligans, eso queda entre los implicados. Sin embargo, como la seguridad de los aficionados, digamos “normales”, es competencia del cuerpo de policía pagado por todos los ciudadanos, entre ellos nosotros, vamos a comentar la graciosa actuación, una vez más en la cumbre, de los men in black and red de la CAV.

Parece ser que, a pesar de los desmentidos de la Consejería de Seguridad en medios de masas, un grupo de 30 ultras napolitanos con pocas ganas de visitar el Guggenheim y con algunos artilugios en las manos, se paseó buscando a Wally por los alrededores de San Mamés durante 1 hora sin que ningún ertzaina, municipal o similar les preguntara quiénes eran o qué hacían por ahí, por si no era suficientemente obvio por sus pintas. Tan gracioso fue que tras media hora de paseíllo se quedaron a la espera en el último tramo de la calle Pozas como quien espera un taxi.

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Nos preguntamos qué habría sucedido si en vez de la actitud que mantuvieron, hubieran decidido seguir los pasos de los ultras del PSG y se hubieran puesto a repartir regalos entre los hinchas que por allí estaban. O si hubieran provocado como los aficionados del Anderlecht y hubiera saltado la chispa. Podemos asegurar que la sensación fue de descontrol total. Y es que tras una hora, aparecieron 3 txalainas con gesto de incredulidad, preguntándose, “¿y vosotros de dónde cojones salís?”. Del metro de Indautxu, no te jode.

Todo esto, a escasos 100 metros del campo, mientras el grueso de beltzas con todo el equipo antidisturbios vigilaba a los hinchas del Athletic que esperaban al autobús del equipo. Y es que ya sabemos que la labor preventiva no es uno de sus fuertes. El protocolo de Lakua es más bien tendente a resolver a guantazos las situaciones cuando éstas ya han estallado, normalmente contra la parroquia local.

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Empezamos bien la temporada en esta materia. Se suponía que uno de los actos de justicia con Iñigo Cabacas sería asegurarse de que una actuación así no volvería a repetirse y se haría lo necesario para establecer unos protocolos preventivos correctos. Podemos decir que están en la sartén los mismos ingredientes que provocaron su asesinato y que nadie en Lakua ha sacado ninguna conclusión de lo que pasó aquella noche.

¿Quizá la solución pasaría por exigir un poco más en el psicotécnico del acceso a Arkaute? ¿Una asignatura de sentido común? No lo sabemos, pero mientras esperamos a que los ciclados chicos de negro hagan su trabajo, nos vamos matriculando en un gimnasio.

 

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