Sector 124, otro despropósito

Andan últimamente algunos socios (o no socios) del Athletic a la caza del sector 124 como si fuera el submarino Octubre Rojo. La razón, que la mayoría de ese sector, supuestamente de animación, está ocupado por oportunistas que han escogido esa localidad por el precio sin ninguna intención de hacer lo que se presupone se hace en una grada de esas características. Nada es casualidad en este club y sospechamos que ante las protestas de las peñas de la grada, la directiva ha desatado a sus perros en busca del tuétano, porque se está viviendo una auténtica caza de brujas. Eso, o la gente es más ignorante y malintencionada de lo que pensamos.

Toda la problemática surge de la total ineptitud (cuando no clasismo) del club a la hora de organizar el traslado de los socios y dimensionar correctamente las diferentes sensibilidades y situaciones socioeconómicas de la afición. Y cuando se hacen las cosas tan rematadamente mal, surgen las fricciones por agravios comparativos. No sabemos qué les explicaron a los oportunistas del 124 en las oficinas del Athletic cuando eligieron localidad, pero desde luego, no pareció quedarles muy claro o directamente les dio igual. En todo caso, el problema es anterior. Si el club hubiera reservado un par de sectores contiguos, o más, en un solo fondo, y hubiera puesto en marcha un sistema de abonos para jóvenes, nada de esto habría ocurrido. Recordemos que para cuando los socios del antiguo campo reservaron sus localidades, el sector 124 estaba prácticamente vacío, lo que significa que ahora está prácticamente copado por barrias.

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La solución ahora es complicada. Podría pasar por dejar a las peñas que animan (Lions y un grupito más) la parte de arriba de la grada. Sea como sea, para cualquier propuesta, el club debería tomar en consideración la opinión de los afectados, al contrario de lo que ha hecho hasta ahora, que ha tomado todas las decisiones imponiendo su criterio, que tampoco es que sea muy atinado. En norte son conocidas esas maneras: “os vais a la esquina o a apoquinar un pastón”. Pero claro, de fondo seguirá sonando la voz de los socios de los sectores contiguos al grito de “¡es que yo pago más, mamá!”.

Bien, parémonos aquí un momento. ¿En qué momento la afición del Athletic, ésa que se vanagloria del “herritik sortu zinalako”, se ha convertido en el club de golf de La Galea? Es que no es ya que pidan que los oportunistas salgan del 124, es que proponen igualar al alza las cuotas de todos los sectores porque “si nosotros pagamos 700, el resto también, ¡hombre ya!”. A tope con el clasismo, esta vez de supuestos compañeros de afición. Nos recuerdan estos argumentos a los que suele usar la patronal y sus súbditos cuando hay una huelga…

Lo mejor de todo, es que estos mismos socios que verían con buenos ojos la eliminación de las supuestas “ventajas” con que cuentan los sectores de animación (pagar de 300 a 350 € al año les parece poco), son los mismos que sufren el síndrome del visitante cuando nos visitan los Bukaneros, los Biris o los Celtarras por lo mucho que animan y lo bien que se portan. Eso sí, aquí parece ser que dejan los prejuicios políticos a un lado, cuando con los de casa bien que se ceban por ese tema (o por cualquier otro, cualquier excusa es buena). Para rizar el rizo, alguno pretende decirnos hasta lo que tenemos que hacer durante los 90 minutos, que si pagamos menos, tenemos que animar todo el rato porque es condición sine qua non. Incluso alguno se atreve a aconsejarnos qué cantar.

A estas alturas de la película, en las que la masa social del Athletic parece que exige la eliminación de las últimas gradas populares (que no de animación, no perdamos la perspectiva de clase), nos preguntamos qué cabida tiene la clase obrera en San Mamés. Nos están empujando fuera, mientras a los empresarios más guapos (y explotadores) de Bilbao se les pone la alfombra roja en el palco y se les agasaja en los palcos VIP. No nos sorprende, pues, que la directiva tenga un total desconocimiento de lo que significa una grada, viendo con qué gente se codea.

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Otro dato interesante es el volumen de plazas VIPs por el número de plazas a precio más popular. 3000 contra 1200. Nos deja una vez más muy claro donde está el objetivo de esta directiva. No vamos a plantear la necesidad o no de hacer un anillo destinado a palcos VIP, pero sí criticar el elitismo que su mera existencia destila. Modelo de negocio, por cierto, que está por descubrir, no vaya a ser que la gallina de los huevos de oro acabe llenándose de invitados y terminemos los socios poniendo de nuestras cuotas los gintonics a los invitados de la directiva.

Málaga, Valencia, Espanyol… son ejemplos de estadios y directivas que han conversado con sus socios y abonados las condiciones de sus gradas y les han tenido en cuenta. Sólo hay que ver el espectacular ambiente de esos campos. Los comparamos con los 20 primeros minutos del Athletic – Sevilla (se animó una sola vez con palmas), y nos damos cuenta de lo lejos que están de la realidad aquellos que defienden (mintiendo), que el ambiente fue “estupendo y el mejor de la temporada”. ¿Delirios? Seguramente.

Hace unos días charlábamos con un miembro de la grada de Burdeos sobre su futuro traslado al nuevo campo del Girondins. Cuál fue nuestra sorpresa cuando nos dijo que les han tenido en cuenta en todo el proceso, incluso de construcción. Bilbao parece ser la única excepción mundial en el que no hace falta una grada popular para levantar el ambiente de un estadio.

Nosotros nos vamos comprando la ropa negra, porque parece que en breve asistiremos al funeral del ambiente de San Mamés. Disfrutad de los restos de caviar que caigan desde los VIP, eso sí que es fútbol…

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