Esto no es Vallecas pero aquí también se desahucia

Una anciana del barrio de Vallecas, Carmen, avaló con su propia vivienda un préstamo de 30.000 € para su hijo. Tiempo después, la maquinaria de la usura capitalista la desahucia y la deja con una deuda de más de 70.000 €. El Rayo da un paso al frente y se presta a pagarle el alquiler.

Apenas sorprende que en Vallecas lleven a cabo este tipo de acciones, lo que habla mucho y bien de su cuerpo técnico y afición. Desde apoyar una huelga general por parte de los jugadores, pasando por campañas de recogidas de alimentos para los desfavorecidos, hasta la actual solidaridad con Carmen. Hechos así demuestran que el fútbol no está disociado de su entorno más cercano. Por si a alguien le quedan dudas, las palabras de Paco Jémez, que recientemente también habló alto y claro sobre el ébola, son esclarecedoras:

“Nosotros no nos vamos a quedar parados y vamos a ayudar a esa señora. No sólo yo, sino el cuerpo técnico, los jugadores, todos. Dentro de nuestras posibilidades vamos a ayudar a esa señora y a echarla una mano para que encuentre un sitio para que pueda vivir dignamente y no se sienta sola. Esta situación en particular, por ser una señora del barrio, que nos atañe, nosotros como club no podemos pasar la oportunidad de ayudar“.

El Rayo, consciente de su extracción obrera y grande en su humildad, se moja por su barrio, su gente. ¿Y qué podemos decir de nuestra casa? Que, lamentablemente, estamos en las antípodas. Aquí se pone alfombra roja a BBK, el banco que más desahucios perpetra en la CAV y portamos su publicidad en la camiseta. (el Athletic contamina y desahucia) Lo mismo desahuciarán a hinchas del Athletic, pero eso parece ser lo de menos para aquellos a quienes el dinero todo lo justifica. Un Athleticzale mínimamente consciente debería estar borrando la publicidad de su camiseta, pero miren a su alrededor, la peña traga con todo.

urrutiaObraSocial

Esta directiva tiene la misma sensibilidad que una piedra y demuestra que la crisis le pilla lejos. Algo más cerca le ha debido de pillar el tema a Deia, proselitistas oficiales de Ibaigane, que el lunes repartían jabón dirección Vallecas: “el Rayo, ofreció una hermosa lección de solidaridad comprometiéndose a pagar el alquiler a Carmen, de 85 años, desahuciada por avalar a su hijo. Tan solo es un gesto, pero aprovechando el altavoz que ofrece el fútbol, el Rayo puso trueno a otro descomunal atropello. Una anciana de Vallecas, analfabeta, que se queda sin el hogar y refugio de cincuenta años de su vida, en una ciudad donde existen miles de casas vacías a cuya sombra medra la usura.”

Deia aplaude al Rayo pero, tranquilos, no morderá la mano que le da de comer. Más allá de los habituales parabienes a la JD del Athletic, sus páginas son poco más que una plataforma mediática al servicio de la BBK y Confebask (y al partido que los defiende). Claro, aquí no hay muestras de usura ni desahucios. Silencio administrativo, pasen a la sección de contactos.

En todo caso, el gesto del Rayo vuelve a demostrar que fútbol y política no están reñidos, mal que les pese a muchos obtusos o sujetos politizadores en sentido contrario. Suelen ser los mismos que mantienen que todo lo puramente no deportivo no tiene cabida en el club. Cabe recordarles que no hace tanto tiempo las reivindicaciones sociales también se daban en el estadio, mediante pintadas, banderas, pancartas y manifestaciones en el terreno de juego, incluso en San Mamés. O se izaban ikurriñas “ilegales” con el aplauso unánime de todos. O se dedicaba una pitada sonora a la dictadura fascista de Franco, o se dedica hoy otra al ex-Rey de las Españas. Alguno creerá superada la cuestión, casi un vestigio de la transición o si nos apuran Mayo del 68, y juzgará feo politizar por la izquierda mientras no rechista cuando esta junta politiza a diario por el sendero neoliberal. Cosas del establishment.

Y es que esta junta no es más que una prolongación de la derecha vasca, los desahuciadores vascongados y el empresariado mejor situado. Mario Fernández, capo de la BBK, le prometió públicamente su voto a Urrutia y este le devuelve gustoso el favor. Todo queda en familia porque La Txoika se lo ha montado de cine, gobernando con y para su gente: la burguesía. Por eso vemos tantos palcos VIP, semivacíos a día de hoy, y tan pocos miembros de las asamblea de parados en las gradas.

 

Anuncios