Agiriano, El Correo y cía: cómo usar un muerto para ajustar cuentas

Delantera de lujo la que alinea hoy El Correo Español para atacar a un sector de la afición zurigorri, concretamente, a la grada. Uriarte, Agiriano, Ortiz de Lazcano y Olabarri forman un cuarteto atacante que ríete tú de la delantera histórica del Athletic. Alguno de ellos tiene en estas lides más bacalaos que el propio Zarra.

Por un lado podría sorprendernos que en el Día de su Constitución dediquen tantos esfuerzos a dar mamporros a siniestro -ellos son el diestro-, pero si lo pensamos bien, tiene su lógica. Por un lado, sabedores de que cualquier palabra suya tiene mucho eco en Bizkaia y que para la hora del partido habrá surtido efecto en gran parte de la afición del Athletic, aprovechan para echar una tonelada de basura sobre la grada poniendo sobre el candelero un tema que hace poco más de una semana nadie se planteaba. Un grupo de neonazis se ha bastado solito para que todo el mundo baile a su son. Qué curioso.

ElCorreointoxica

Tampoco es casualidad de que justamente El Correo sea quien ponga en su punto de mira a un sector que tiene en su seno jóvenes de ideología independentista, antifascista y de izquierda. Pero demuestran no dar puntada sin hilo cuando en la misma publicación hacen mención a la reunión de los padres de Iñigo Cabacas con la directiva, en la que se trató, entre otras cosas, de bautizar la grada de animación con su nombre. Grada en la que están, entre otros, los grupos a los que el Correo dirige sus iras. Bonita manera de criminalizar y enmierdar en una sola publicación. Premio Pulitzer en camino.

Uriarte se cubre de gloria con un artículo en la que casi pide que los socios de la grada seamos controlados por GPS. Criminalización total de unos pocos a costa de sus prejuicios. Aprovechamos que un nazi ha asesinado a otro hincha para poner el foco en una gente que no tiene nada que ver con lo que ha pasado. Muy elegante, sí señor. Y democrático. Se olvida de que quizá, poniendo en marcha las medidas que propone, tres cuartas partes del estadio podrían cerrarse por insultar, sea al árbitro, a Diego Costa o a Cristiano Ronaldo. ¿Quién pone el baremo? ¿Él? ¿Aguiriano? Un tipo de dudosa catadura moral que demuestra en su artículo con este párrafo:

Como ahora, dentro de bien poco, por mucho que los ‘Riazor Blues’ hagan de él su gran mártir, todo quedará reducido al dolor de la madre, las hijas y la novia de ‘Jimmy’ Romero Taboada, un pobre desgraciado. Los hinchas radicales del Deportivo le llamaban ‘El abuelo’. Ese mismo apelativo es su retrato: el del viejo yonqui cuarentón, superviviente de mil estragos, que sigue metido en todas las movidas, infantil como siempre, más patético que otra cosa, intentando ganar el prestigio de las fieras más jóvenes. Sólo puede inspirar piedad.

Acaba el esperpento con un “trabajo de investigación” propio del trabajo de fin de curso sobre tribus urbanas de un adolescente. Les dejamos las capturas porque no tienen desperdicio.

Por favor, que alguien invite a David S. Olabarri a una grada. No contento con sacar extractos de un blog inactivo hace bastante años y hacer copia pega, demuestra desconocer por completo la realidad de las gradas y de los movimientos que las integran. Es tan lamentable e infantil el intento, que no nos sorprendería que el público se lo comiera sin pensar en lo que están digiriendo. En nuestro caso, sinceramente, no podríamos dejar escapar una sonora carcajada si el intento de criminalizar a todo un colectivo no fuera tan serio. Porque no es la primera vez que El Correo pone en el punto de mira a la grada. ¿Será que le molesta?

Desde Alabinbonban, sólo podemos decir que no toleramos más campañas de criminalización, y menos de un medio que tiene la credibilidad por los suelos. Somos socios con todos los derechos, pero sin embargo, sufrimos cacheos, grabación contínua de nuestros movimientos en la grada, vigilancia dentro del estadio por parte de la seguridad privada del club, y de vez en cuando, agresiones verbales o físicas por parte de las Fuerzas de Seguridad, cuando no sanciones aleatorias.

El debate sobre la violencia en el fútbol no lo pueden poner encima de la mesa unos neonazis y un gobierno reaccionario. Debe ser desde abajo, con la participación de todos y con medidas constructivas, no represivas.

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