Aitor Zabaleta, 16 años de injusticia

Corría el mes de diciembre del año 98, cuando Aitor Zabaleta, junto a su novia Verónica, bajó del autobús de la Peña realista Izar para acudir al partido entre el Atlético y la Real correspondiente a la vuelta de la eliminatoria de octavos de la UEFA. Habían llegado con antelación para coger unas entradas que les faltaban. Previamente, agresiones a seguidores de la Real ya se habían producido, y Bastión, la sección más nazi y radical del Frente Atlético, había preparado una cacería y una auténtica emboscada perfectamente planificada.

Quizá nada de esto habría pasado si un policía municipal no hubiera recomendado a la Peña Izar ir a tomar algo a uno de los bares del Frente. Pero lo hizo, y los hinchas de la Real, en su mayoría mujeres y niños, acompañados por algunos hombres, entraron en la boca del lobo. Enseguida se dieron cuenta del error, y a pesar de intentar escapar, no tuvieron opción. Mientras unos les acosaban y les agredían por todos lados, de dos coches bajaron los miembros de Bastión, entre 8 y 10, a la vez que el resto de ultras lanzaban piedras y botellas.

Aitor, que iba rezagado defendiendo a un niño de 6 años del ataque, se dio la vuelta para buscar a su novia. Le interceptaron 4 ultras, y sin mediar palabra, le dieron una puñalada en el corazón en plena paliza. Tras caminar unos pasos, se encontró con su novia, en cuyos brazos agonizaría. Acabaría falleciendo en el hospital horas después. Hubo muchos heridos más.

La Fiscalía imputó de homicidio a Ricardo Guerra, y abrió un procedimiento abreviado para once ultras más por desórdenes públicos, dictando sobreseimiento y libertad para nueve de ellos. Tras recursos y apelaciones, el caso queda así:

“los recursos no prosperaron, el asesinato de Aitor quedaba reducido a un solo responsable, Ricardo Guerra, los otros tres que le acompañaban Ignacio Racionero, Israel Gonzalo e Iván Martín Ron, eran directamente separados del caso y este último, Iván, que estuvo participando activamente en los hechos, quedaba en libertad sin cargos.

Sin embargo lo inaudito vendría poco tiempo después. La juez, siempre en sintonía con el fiscal, no solo deja en libertad sin cargos a la gente que detuvo la policía por participar en el ataque a los donostiarras, no solo no indagó la responsabilidad organizadora del grupo Bastión, que ya estaba señalada en la querella del Movimiento contra la Intolerancia, sino que dispone la LIBERTAD CON FIANZA del presunto asesino de Aitor Zabaleta, aún reconociendo “múltiples pruebas incriminatorias” y una petición de 20 años. Este auto por fortuna, tras ser recurrido, sería revocado por la Audiencia Provincial, contemplando el posible riesgo de fuga.”

Ni motivación política, ni asociación ilícita, nada. Un culpable, y sin agravantes. Resulta sangrante saber que Ricardo Guerra era un delincuente con amplio historial, especialmente con el uso de navajas. En palabras de un policía:

Es un neonazi extremadamente violento. Así lo certificó Manuel Iglesias, inspector- jefe del Grupo de Violencia Urbana de la Brigada de Información de la Policía Nacional. Fue una declaración muy importante que permitió al jurado conocer el perfil del acusado. «Ricardo Guerra es un skin, nazi, bastante violento. Actuó en Moncloa y tuvo varias detenciones. Siempre ha hecho uso de navaja y sufrió varias detenciones en el 96», aseguró Manuel Iglesias ante la Sección XXIII de la Audiencia Provincial, destacando que el imputado había sufrido varias detenciones. Guerra había pertenecido a la organización neonazi TNT, cuyo núcleo más violento ingresó en el grupo Bastión 1903. «Ricardo Guerra estaba en TNT, de ideología nacionalsocialista», señaló el encargado de la investigación. TNT permanece inactiva desde hace años debido a la presión policial y social tras la agresión a un periodista latinoamericano.

Durante el juicio, tanto Verónica como los familiares de Aitor tuvieron que soportar insultos, bromas y amenazas, entre otros de los siguientes componentes de Bastión: Jorge Mallea, alias el Pulga, Alexis Sekulitis, Carlos Alfonso Bedoya, Israel Gonzalo Canabal, José Luis López Sánchez, El Rocker e Ignacio Racionero. Hasta tal punto llegó la situación que les tuvieron que escoltar para ir al baño.

Después de todo, la condena quedó en 17 años. En ella no mencionaban ni una coma sobre odio, racismo, fascismo o cacería premeditada de vascos. ¿Qué condena habría caído al autor si el crimen se hubiera cometido al revés? Saben la respuesta, la justicia española tiene 20 varas de medir, según la situación, y este elemento estaba en segundo grado a los pocos años del asesinato.

Y con el resto, ¿qué ocurrió? Pues para sorpresa suya, por si no lo saben, volvieron al Calderón y se juntaron en la sección Alameda del Frente Atlético. Se imaginarán que no era una ONG. Los más nazis, los más fachas, los más violentos, otra vez gozando de la impunidad que les da ese club y esta liga. Y es que es indignante tener que seguir escuchando cánticos como éste, del que transcribimos la letra para que conste:

“Por eso yo voy a pinchar,

a un guarro de la Real,

no nos engañais,

Aitor Zabaleta era Jarrai,

Sieg Heil”

Apología de asesinato y nazismo en el mismo cántico. Cabe mencionar que en la última visita de esta fauna, nos cantaron bien alto la misma canción en San Mamés bajo la protección de la Ertzaintza, mientras ésta cargaba fuera contra los soliviantados hinchas locales. Fue el primer partido de riesgo después de que Rudolf Ares se hiciera con la Consejería de Interior, sirva como precedente de cómo manejaban estas situaciones y que acabaron con la muerte de Iñigo Cabacas (enlace).

Con el tiempo, todos estos casos, estas víctimas inocentes, caen en el olvido, o se enfría la indignación. Los más jóvenes no conocen bien la historia, y los medios no se interesan. Pero nosotros sí. La persecución de todo lo vasco de manera sistemática, como la manifestación de extrema derecha en la Final de Copa, nos hace estar alerta ante unos grupos que están presentes en muchos campos de esta Liga. Es nuestro deber desenmascararlos. Desgraciadamente, hace muy poco hemos tenido que lamentar otra muerte más causada por los mismos nazis, en el mismo escenario, y con la pasividad de las mismas instituciones. 16 años después no se ha hecho pedagogia y ahora vienen con unas medidas represivas al son de la opinión pública y sin querer atajar el problema de raíz, que los grupos organizados de extrema derecha se infiltran en el fútbol.

El nazismo y la xenofobia son los causantes de la mayor parte de los incidentes relacionados con el fútbol que hay en el Estado, y responsables de muchas muertes. Dice el refrán que más vale prevenir que luego lamentar, con lo que desde este blog dedicamos un sentido abrazo a Verónica Olivenza, a la familia de Aitor, y por extensión, a toda la afición realista.

Seguiremos pidiendo justicia y mostrando solidaridad, como tradicionalmente se ha hecho en San Mamés.

aitorbilbo

Aitor beti gogoan.

FAXISMOA AKATU

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