Contracrónicas galaicas

A trancas y barrancas. Derrota en liga y abultada victoria en copa, engañoso bagaje para un técnico y un equipo de trayectoria irregular y poco fiable. No hay fluidez en el juego y las únicas alternativas son el balón parado y Aduriz. Un panorama inestable como para ilusionarse en la pelea copera y europea, qué decir de la liga. Sumémosle las hipotéticas elecciones y el apartado de rumores y renovaciones (Kepa se va cedido al Ponferradina en lo que parece un fogueo express por si Iraizoz no renueva a la baja) para que el hincha vea la botella medio vacía.

En Riazor faltó Aduriz y el equipo jugó como si estuviera, lo cual es en parte achacable al mister. Las oportunidades que marró el riojano fueron de juzgado de guardia. La incapacidad para sobreponerse al único tanto de un equipo ramplón y poca cosa como el Depor dicen mucho y mal del Athletic. Toda una segunda parte malgastada y unos cambios inoperantes con la salvedad de Williams, que a pesar de saltar demasiado tarde sí supo reactivar y dinamizar el ataque zurigorri. Por cierto, es casi mejor no incidir en la pobre animación visitante, más allá de que se sumara a la afición local en la petición de dimisión del presidente deportivista. Semos unos enteraus.

Riazor

En Balaídos, vuelta a la flojera defensiva con fallos de patio de colegio. Un Celta poco compenetrado y con la caraja de reyes aún en el cuerpo se lo puso a huevo a un equipo que vive del balón parado. Susaeta, Aduriz y Etxeita rayaron el notable mientras Balenziaga y Muniain necesitan espabilar cuanto antes. Con este 2-4 no pasar de ronda sería inexplicable, pero como venimos repitiendo desde noviembre, si mister y jugadores continúan sin solucionar las flagrantes deficiencias en el juego pasaremos los próximos meses en una noria, sin pena ni gloria.

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