Celtic F.C., origen y fundación

Cuando alguien menciona Celtic y Glasgow en la misma frase, una riada de imágenes en verde y blanco nos invade la mente, que hablan de tradición, sentimiento, historia e intensidad. Imágenes de gradas llenas, cánticos que ponen los pelos de punta y una afición entregada a un equipo histórico con una vitrina interminable. Pero también es una historia de política, sectarismo y religión. Un club que vive a dos aguas entre su Escocia natal y su origen irlandés.

El Celtic Football Club fue formalmente constituido en una reunión en la Iglesia Católica Romana de St. Mary el 6 de noviembre de 1887 por el Hermano Walfrid, marista e irlandés de nacimiento. Walfrid, como tantos otros miles de irlandeses, se vio obligado a emigrar de Irlanda a causa de la Gran Hambruna, uniéndose a los Hermanos Maristas. Acabó en Glasgow, ciudad industrial destino de muchos de aquellos irlandeses que eran tratados de manera inhumana por el Gobierno inglés y la Iglesia protestante de Escocia e Inglaterra. Todo lo que esperaba a aquellos irlandeses era el hambre, la explotación y la alienación.

En estas condiciones, y en una ciudad que en aquella época era la más densamente poblada de Europa y donde morían en el año 1888 cerca de 5000 niños menores de 5 años, el Hermano Walfrid establece el club como medio de recaudación de fondos para su entidad caritativa Poor Children’s Dinner Table, tomando el ejemplo del Hibernian F.C. en Edimburgo, que a su vez trabajaba con la comunidad católica irlandesa de esa ciudad.

Como no podía ser de otra manera, la política no quedó al margen, y aunque las opiniones personales de Walfrid nunca se conocieron, Irlanda y Gran Bretaña eran un hervidero de ideologías políticas en el siglo XIX y tuvieron influencia en la concepción del Celtic, tanta, que sin ella el club no habría nacido con los valores de igualdad, libertad, fraternidad, integración y no sectarismo que lleva grabado en sus genes. Tanto es así, que a diferencia del Hibernian, los padres fundadores del Celtic renunciaron a la política de emplear sólo a católicos, en lo que se considera un posicionamiento valiente, dados los prejuicios de la época. En palabras de Willie Maley, manager del club por más de 40 años, “no es su credo ni su nacionalidad lo que cuenta, es la persona en sí misma”.

Tifo de la Green Brigade en honor a la historia fundacional del club

Tifo de la Green Brigade en honor a la historia fundacional del club

De hecho, Maley se jactaba abiertamente de los protestantes, hindúes, judíos y musulmanes que jugaron en el Celtic, aunque en realidad el club era, en sus raíces, orgullosamente católico e irlandés. Este fundamentalismo no sectario lleva impresas las huellas de John Glass y, de hecho, es una marca de la casa que ante la tentación de caer en prejuicios e intolerancia -que eran la norma en aquella época-, hace que gente de la talla de John Thomson, Jock Stein, Danny McGrain, Kenny Dalglish y Henrik Larsson hayan vestido orgullosos la zamarra verdiblanca como unos Tims más.

El nombre de John Glass es importante en la historia de la entidad, ya que se le considera la mano derecha del Hermano Walfrid y el catalizador para que la idea de montar el club se convirtiera en realidad. También irlandés y con muchos contactos en el negocio inmobiliario, tenía un carisma especial que fue extremadamente útil a la hora de convencer a jugadores, por ejemplo, para unirse al equipo. De ideas humanitarias y muy respetado en la comunidad católica irlandesa, fue descrito por Maley como “la persona a quien el club debe su existencia”. Tanto que, a la hora de bautizar al club, se dice que Walfrid pudo ser influido por Glass para, con el nombre de Celtic, unir a los celtas escoceses e irlandeses bajo un mismo paraguas.

Tras la fundación del club, el primer partido fue un 28 de mayo de 1888, ante el Rangers XI, con victoria de los celtas por 5-2 delante de 2.000 espectadores. Ese día comenzaría un mito que llega a nuestros días con las mismas ideas e influencias.

Celtic Rangers 1888

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