Athletic Club – Elche S.A.: contracrónica silenciosa

Llegaba el equipo al partido con un bagaje paupérrimo en las últimas jornadas. La derrota en A Coruña fue algo más que un síntoma y lo de Vigo un espejismo que a pesar de la victoria, dejó una sensación agridulce en la parroquia rojiblanca.

Saltó el equipo al terreno de juego sin sangre, sin ganas, apático, como si fuera la última jornada de liga y no hubiera nada en juego. Apatía que es bidireccional entre el público y el equipo, dicho sea de paso, porque echando la vista atrás, uno no recuerda tanto distanciamiento desde hace mucho tiempo. El equipo no transmite y el estadio está muerto. Con una defensa con fallos inexplicables, un medio del campo que no fluye, extremos que no se ofrecen y los puntales del vestuario fuera de forma, volvió a ser San José, desde el banquillo, el que puso el gol con un disparo impecable desde fuera del área que entró como un misil.

Silencio

Otro espejismo, porque ni en ese momento, contra un colista que no daba sensación de peligro, la afición no tuvo el empuje para dar la vuelta al partido y provocar la reacción, como antaño, y tiempo de sobra había. Entre eso y que los jugadores parecía que no estaban tampoco muy interesados en la victoria, el partido fue muriendo mientras Toquero nos intentaba transportar a aquellas temporadas en las que levantaba él solo al equipo. Alguien debería reflexionar en la caseta cuando el bueno de Gaizka, defenestrado, transmite y aporta mucho más que fichajes como Viguera o Kike Sola.

Cabizbajos y entre silbidos, y sobre todo, con mucha indiferencia y hasta indolencia, el partido terminó como empezó, con los mismos puntos, tres derrotas ante los colistas en San Mamés y una incómoda sensación de que nos asomamos peligrosamente al abismo con un calendario muy exigente ante nosotros. La mano en el primer gol del Elche no puede ocultar el fútbol ramplón que desarrolla nuestro equipo. Huida en masa de la afición antes del final, y es que ya se sabe, el “cliente” siempre tiene la razón.

EzBezeroak

Como nota añadida, comentar el enésimo minuto de silencio, impuesto esta vez por el señor Tebas, que parece que aparte de militar en su juventud en la extrema derecha, se toma la libertad (¿de expresión?) de darnos lecciones de ética y respeto. Pues bien, como era de esperar, ninguna reacción por parte del club o la afición que aceptó mansamente otra imposición, el mismo día que varios cientos de personas, o quizá miles, morían en todo el planeta a manos del imperio y sus sucios intereses geoestratégicos o económicos. Hipocresía total y estamos más que hartos. Ya se sabe, siempre politizamos los mismos…

 

Anuncios