Celtic F.C. – Willie Maley, eterno mito

No se entiende la historia del Celtic, y mucho menos su banquillo y palmarés, sin conocer la figura de Willie Maley. William Patrick Maley, nacido en Newry, Irlanda, en 1868, fue el primer manager del club y uno de los más exitosos de la historia del fútbol escocés. Durante sus 43 años de manager en el equipo, levantó 30 trofeos.

En 1888, John Glass y el Hermano Walfrid visitaron la casa de los Maley en busca de Tom, hermano de Willie. Al no encontrarle y por no volver con las manos vacías, le dijeron a Willie: “¿por qué no vienes con él?”, en una de esas casualidades del destino que acaban haciendo historia. Quién les iba a decir que tan pocas palabras tendrían tanto impacto. Willie, algo limitado como jugador, aprovechó esta circunstancia para dirigir sus cualidades hacia la caseta, donde obtendría mucho más éxito. Sin embargo, en su etapa como jugador también ganaría la Copa Escocesa en 1892, la primera del club, y ayudaría a forjar la legendaria historia de esta formación, e incluso llegaría a debutar con la Selección del Cardo (Escocia) en un par de ocasiones.

Mientras muchos jugadores cambiaban de club, especialmente con destino a Inglaterra en busca de buenos salarios, Willie permaneció mayormente fiel a su Celtic, con una breve aparición en el Manchester City. Su corazón estaba en casa. Su figura y su fidelidad fueron acicate para, en 1897, ser el elegido por la directiva del Celtic para dirigir el primer equipo como Secretary-Manager a sus 29 años de edad. Fue una elección adecuada, ya que se llevó el Campeonato de Liga en su primer año.

Sus características como manager eran muy peculiares. Maley nunca trabajó en los entrenamientos con los jugadores e incluso éstos se enteraban de la alineación en un tablón de anuncios o por la prensa. Pero esto no debe llevar a engaño, Maley trabajó incansablemente y dedicó unas enorme cantidad de tiempo en crear una red de contactos para la contratación de jugadores y evitar que éstos se vieran tentados de irse fuera. Maley cambió la tendencia de fichar jugadores profesionales por la de reclutar jóvenes del fútbol júnior amateur. El efecto fue que Maley sería capaz de formar un primer equipo que jugara exactamente a su medida, en lo que más tarde se acabaría conociendo como el Celtic Way, un camino desde la cuna hasta la tumba, en el que el jugador era formado como futbolista y persona. Esto fue, en la práctica, llevar al césped las ideas y la ética del Hermano Walfrid. Tanto es así, que hay una famosa canción que hace referencia a este hecho y que todavía hoy se canta fervientemente en Celtic Park:

 

‘”And they gave us James McGrory and Paul McStay
they gave us Johnstone, Tully, Murdoch, Auld and Hay
and most of the football’s greats
have passed through Parkhead’s gates
all to play football the Glasgow Celtic way”

 

Sin embargo, lo más curioso de Maley es que a pesar de que estableció y puso en práctica la ética del club más que ningún otro, él mismo no compartía muchos puntos de vista que en general abundaban en la hinchada y administración del Celtic. Había nacido en una familia con tradición militar británica y simpatizaba con el establishment y las Fuerzas Armadas, aunque había apoyado la autonomía de Irlanda (Home Rule). Este hecho refuerza todavía más su imagen de hombre respetuoso y abierto, en una época en que sus posicionamientos políticos no eran precisamente populares en el Celtic debido a los acontecimientos en Irlanda y durante la Primera Guerra Mundial.

Durante su primera etapa como manager, llevó al equipo a unas cotas de éxito casi insuperables, como los 6 títulos de Liga seguidos entre 1905 y 1910 o el primer doblete del club. Esto no fue suficiente, y siempre demostrando pragmatismo, volvió a formar una buena escuadra para llevarse los campeonatos entre 1914 y 1917, estableciendo además un récord que sigue vigente en fútbol profesional en el Reino Unido, 62 partidos sin conocer la derrota, con 49 victorias y 13 empates. Esta gran generación ganó otros 2 títulos, en 1919 y 1922, grabándose sus nombres para siempre en los anales del club. Durante los siguientes años, a pesar de seguir ganando algunos títulos, el declive comenzó, y empezaba a evidenciarse una necesidad de cambio en la caseta, pero Maley, a pesar del ambiente acalorado y empeorado por un Rangers arrollador, seguía en sus trece.

Con un talento especial para captar talentos jóvenes, siguió descubriendo jugadores de gran nivel. Su filosofía en este ámbito se resumía en una frase: “las manzanas volverán a crecer”. Sacó lo mejor de jugadores como Jimmy Quinn, McMenemy, Willie Buchan, Adam McLean, Peter Wilson o Patsy Gallacher. Para muchos ellos fue como un padre. Pero este tipo de relación paternal y cercana le costó caro en dos casos, las prematuras y muy seguidas muertes de John Thomson (en un choque accidental durante un partido contra el Rangers) y Peter Scarff (de tuberculosis). Él los trajo al Celtic y el les ayudó a crecer, y su muerte le causó un gran impacto personal.

En los años 30, Maley volvió a juntar una buena generación de talentos con los que ganó las ligas del 36 y el 38, y la copa del 37. Para entonces, Maley ya se acercaba a los 70 años de edad y los cambios en el juego le fueron superando, algo que le costaba aceptar porque, en sus palabras, el Celtic era su vida, y en su interior, temía perderlo. Anclado en el pasado, no aceptó de buen gusto algunos cambios llevados a cabo por Jimmy McMenemy, asistente contratado en la época. Después de la contratación de Joe Dodds como asistente de McMenemy, llegaba la hora de colgar el abrigo y el sombrero. La temporada 37-38, 50 aniversario del club, habría sido la ideal para la retirada, pero quiso continuar.  Con el Celtic en puestos bajos de la tabla, y después de una reunión con la directiva, se retiró en 1940. Fue una despedida amarga.

Maley no volvió a Celtic Park en 13 años. Con 85 años, volvió asiduamente, hasta la fecha de su muerte en 1958, con 89 años de edad. Su figura se recuerda en Glasgow como la del manager más tiempo estuvo en el cargo, 43 años, con un palmarés irrepetible, 16 ligas, 14 copas de Escocia, 14 Copas de Glasgow y 19 Charity Cups. Pero lo que marcó su mito fue su carácter y su ética, que forjó el estilo y la moral inconfundibles del Celtic en adelante.

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