No nos valen chivos expiatorios

Continúa a ritmo insultantemente lento la “investigación”, por llamarlo de alguna manera, del denominado Caso Cabacas. Hace unos días Gara anunciaba la identificación de un ertzaina implicado en la muerte de Pitu, supuestamente el autor del disparo mortal, si bien el diario prefería no desvelar su identidad en aras de la presunción de inocencia. Podríamos congratularnos por el significativo avance pero hay indicios para desconfiar en que se haga justicia a todos los niveles.

Parapetado tras un autobús, el agente identificado dispara hacia el callejón, tal y como se aprecia en un video, según han dado a conocer, de carácter doméstico. La ubicación del ertzaina corresponde con el área de tiro señalada por el informe pericial de la Policía Española pero la trayectoria del disparo no ha podido ser probada al 100%. Un clavo ardiendo al que el pelotero quizás pueda aferrarse para salir indemne.

ICHilketa

En todo caso, resulta indignante tanto la deliberada lentitud en el desarrollo del caso como la actitud de la Fiscalía y la mayoría de partidos políticos. Los sindicatos de la Ertzaintza también se han cubierto de gloria cerrando filas, sobre todo SIPE, que puso en duda que las heridas sufridas por Cabacas se debieran a un pelotazo. Igualito-igualito que las palabras de Ugarteko la noche fatídica: “se habrá desmayado”. Todo un insulto a la inteligencia del personal.

Visto lo visto, no nos extrañaría que quisieran dar carpetazo al asunto tirando de un único ertzaina. El uso de un chivo expiatorio, por muy culpable que sea y hacia quien no sentimos un ápice de empatía, no es suficiente para hacer justicia. Reducir la muerte de Pitu a la imprudencia personal del último eslabón de la cadena sería otra ignominia, habida cuenta de las responsabilidades de mandos como Ugarteko, que ordenó cargar a pesar de la reticencia de los agentes, y de responsables políticos como Ares, el de la hipótesis de la porra extensible.

Esto como poco. Porque a nadie escapa que las circunstancias del homicidio/asesinato (juzguen ustedes) y la actuación de la Ertzaintza han de contextualizarse, pese a quien le pese y aún a riesgo de que hipócritas nos acusen cínicamente de politizar el caso, dentro del conflicto político que vive este pueblo. Hay muchas preguntas sin respuesta y tanto la Ertzaintza como algunos partidos como el PSE y el PNV deberían de dar explicaciones a la ciudadanía, amén de establecer un protocolo que garantice que hechos así no vuelvan a suceder. Por de pronto, las pasadas manifestaciones estudiantiles volvieron a saldarse con heridos debido al uso del nuevo material antidisturbios. No aprendemos o, mejor dicho, algunos no quieren aprender.

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