Osasuna, UPN, CAN y el “supuesto” limbo de los 55 millones.

Las declaraciones del ex-gerente rojillo Vizcay asumiendo haber intentado amañar partidos (hasta 20 adulteraciones) han acabado por precipitar las noticias acerca de la delicada situación financiera de Osasuna y la corrupción en las cúpulas directivas. A día de hoy, Archanco está encarcelado, de donde saldría bajo fianza de 500.000 euros, y su mano derecha, Peralta, quien colocara a su cuñado Javi Gracia en el banquillo osasunista y amasara tal fortuna que le llevó a comprar el Terrassa, ha sido castigado con prisión incondicional. Se les acusa, entre otras cosas, de apropiación indebida, falsedad documental y contable y corrupción entre particulares. Asimismo, Vizcay, Patxi Izco, su número dos y el director de la Fundación están en libertad con cargos.

A priori, cualquier observador externo juzgaría inexplicable que un club como Osasuna hubiera alcanzado una deuda de 100 millones de euros, 80 a día de hoy, máxime después de haber ingresado más de 55 kilos en la última década tras la venta de sus mejores jugadores (obviamente aquí no se incluye a Kike Sola). Sin embargo, la crítica situación de Osasuna, extensible a Nafarroa, es consecuencia de la labor de UPN, y si todavía no ha desaparecido como el Itxako y el San Antonio de balomano es porque el parlamento foral lo ha rescatado. Antes circo que comida decente en hospitales.

6 Marzo
La hecatombe empezó a gestarse con la llegada de Patxi Izco a la presidencia, amparado por UPN. Corría el 2002 y empezaba una desenfrenada carrera por crecer a toda costa. El césped deparó un subcampeonato de Copa, una previa de Champions y una semifinal europea mientras en los despachos no salían las cuentas: déficit en Tajonar, despilfarro en algún que otro fichaje, directivos cobrando sueldos por primera vez, cobros de dietas aunque los interesados lo negaran, etc. La deuda aumentaba, al contrario que la transparencia y la información en la asamblea de compromisarios, incapaz de detener el torbellino. Incapaz, desconocedora o connivente, quién sabe, porque en 2008 Izco cifró en “más de 100 millones de euros” el patrimonio del club, una trola amparada en un informe de una empresa de tasación de la que la CAN era partícipe. Sólo Hacienda y el gobierno navarro, avalista del club a la hora de obtener crédito en diferentes cajas y bancos, estaban al tanto de la situación (amaños incluídos) de Osasuna, que acabó por no pagar impuestos con el beneplácito de UPN.

Claro está, era Caja Navarra la principal entidad que insuflaba liquidez en las arcas rojillas, pero desde que UPN dinamitara la CAN, Osasuna apenas ha recibido crédito de otras entidades. Antes de llegar a este punto, Izco, empresario inmobiliario él, tiró de operación urbanística en Tajonar para conseguir ingresos, logrando vender un solar a cambio de un montante todavía desconocido, lo cual alimenta las sospechas acerca del paradero y destinatario del dinero.

Zaldieroa

La situación era y es insostenible, por lo que el gobierno foral decidió rescatar Osasuna el pasado noviembre con los votos de UPN, PP y PSN, la huida hacia adelante de un régimen caduco y negligente, colaborador necesario en el descalabro rojillo. Resumiendo: los 53 millones de deuda con el fisco se quedan en 10 y El Sadar y Tajonar pasan a manos públicas. Lejos de hallar sosiego y estabilidad, hace unos días salía a la luz que, según el Banco de España, la CAN concedió un crédito de 55 millones a Osasuna. En el club no saben nada, el dinero no aparece y los responsables de las cenizas de la CAN no quieren facilitar ningún documento que aclare el entuerto. Días después se ha publicado que todo era un “error” del Banco de España y que el crédito era de 16 kilos. En todo caso, durante el último año de Izco y los dos de Archanco desaparecieron de las arcas rojillas cerca de 3,8 millones en efectivo. El desglose de esta última cifra es de traca: casi kilo y medio con destino desconocido, otro tanto para una consultoría de Madeira (qué consultaron, si es que lo hicieron, es un misterio), poco más de 76.000 euros a un intermediario desconocido y 900.000 euros a unos inmobiliarios que niegan la transacción. Para redondearlo, la declaración de Vizcay no concuerda con este montante.

Es lo que suele ocurrir cuando megalomanía, provecho personal e ineptitud confluyen en política, deporte y finanzas. UPN y sus amigotes han provocado el despilfarro y saqueo de un club, usándolo encima para sus fines partidistas, pues mantener a Osasuna en primera a costa de amaños no buscaba evitar disgustos a los hinchas, sino preservar el privilegio de unos pocos. Así que borrar las ikurriñas y banderolas de los presos de las gradas rojillas en la publicidad del club fue un chiste comparado con los tejemanejes que se traían Osasuna y el colegio en el que trabajaba Esparza, actual candidato de UPN y amigote del hoy entalegado Peralta. El lucro personal por delante, el resto que arree. El resto es básicamente la ciudadanía, el estafado contribuyente que ha financiado al club y a sus chupópteros para que Osasuna, tras destinar el dinero a bolsillos amigos y amaños de partidos, se encuentre hoy en la UCI, sin saber cuándo saldrá, si es que finalmente sale.

En uno de sus monólogos, el humorista Goyo Jiménez se reía de la construcción de aeropuertos en medio de la nada. “¿Por qué nadie viene a Albacete?” se preguntaba, “joder, porque no tenemos aeropuerto, hagamos uno y la gente se pegará por venir” respondía jocoso. El aeropuerto de Ciudad Real es una oda al abandono, como el Navarra Arena impulsado por UPN, un espacio multiusos aún sin estrenar y de dudosa utilidad una vez que equipos deportivos desaparecen por falta de apoyo institucional de… ¡UPN! Es la lógica de Sanz y Barcina: vender la moto, y nunca mejor dicho, para comprar gasolina.

Como este modelo basado en el endeudamiento constante y en sobredimensionar identidad y posibilidades es la biblia neoliberal, sobre todo si los beneficios son privados y la financiación y las pérdidas se socializan, hemos de estar atentos con lo que se cuece en casa. Ya hemos conocido épocas de fichajes a cascoporro con Arrate, sabemos que las asambleas de compromisarios son opacas, las sospechas de amaño no nos son ajenas, las instituciones han ayudado al club más de una vez, con la injusticia social que ello conlleva, etc. Todo esto debería hacernos reflexionar sobre la dimensión del Athletic y no sucumbir ante aspiraciones megalómanas. Por si alguien pensaba que fichar a Illarra por 25 kilos era buena idea, y más con el overbooking de centrocampistas. “Es que ilusionará a la afición”, diría alguno, sintetizando la vulgaridad de una hinchada que ha perdido el norte y se ha alienado hasta tomar por normal el funcionamiento irracional del fútbol moderno. El capitalismo, amigos.

27 Febr.

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