Consideraciones sobre la final (2): la sede

Dentro del curioso y cansino fenómeno que se desata en Bizkaia cada vez que el Athletic obtiene un éxito, con oportunistas azotando la ciudad para conseguir entradas como si se hubiera desatado una galerna, está el asunto de la sede. Después de los sucesos de la última vez, con Florentzio cerrando su estadio por obras en los baños, la gente incluso se planteó jugar en Barcelona, en casa del rival. Todo lo que lo rodeó fue lamentable, hasta que la guinda la puso una tal Espe. En esta ocasión, como no puede ser de otra manera, a la misma protagonista se le ha sumado Tebas por parte visitante, y Ortuzar por parte local. La vergüenza sonroja nuestras mejillas mientras asistimos entre divertidos y aburridos al campeonato mundial de la tontería más grande. Patriotismo de todo a 100 a costa de un partido de fútbol.

EspeFlo

Y detrás de todo esto, el ansia del populacho por un trozo de papel con un código de barras que le dé accceso al espectáculo. Hay quien se estará planteando: “normal, la gente quiere ir a ver el partido”. Y nosotros pensamos: ¿Qué es más importante, acudir a un partido que dura 2 horas borracho como una cuba o ganar la maldita final? Contesten ustedes.

Y es que todo lo que ha rodeado esos eventos, desde Valencia a Madrid, ha sido esperpéntico. Sorteos turbios, reventas valencianos que vendían entrada y polvo en su puti por 500 euros, zonas VIP, un tercio del campo para que la Federación haga negocio, manifestaciones fascistas, controles en las autopistas, atascos y mucha pasta gastada para llegar a una carpa donde el agua está a 4 euros el litro y tienes que ver cómo a la mitad de la gente le da igual el partido y está más puesta que Pocholo en Ibiza.

¿Y qué pasa con el match? Que al final la gente pierde la perspectiva y olvida que vamos allí a disputar un título y piensa que está en Salou de gaupasa.

La afición del Athletic es viajera y entregada, come bien y bebe mejor, y eso lo saben en todas las ciudades, lo que nos convierte en un jugoso bocado. No caigamos en el forofismo y planteemos este asunto con perspectiva. Lo que mola es ir, estar rodeado de aficionados de verdad, y sobre todo, ganar y sacar la gabarra. Pero no a costa de ser utilizados por empresas patrocinadoras y la ciudad de turno para sacarnos los cuartos y convertirnos en esclavos de unos sentimientos que nos llevan a pagar el sueldo de un mes para ir a Bucarest. Habrá que poner un límite a toda esta locura.

Así que esta vez y para que sirva de precedente, si el señor Florentino y su tropa no tienen a bien cedernos el Santiago Bernabéu para celebrar un partido de fútbol, quizá es mejor pedir como sede Soria, Teruel o Valladolid y ganar la Final. Y si nos vamos a dejar pasta, mejor hacerlo en una ciudad humilde y no en el Madrid o el Valencia gobernados por el PP y su casta de chorizos para que encima la policía nos trate como simple ganado.

Morés

El CD Morés de la regional aragonesa ya ha ofrecido su campo de tierra para albergar la final, y sinceramente, nos empezamos a plantear esas opciones con tal de no tener que aguantar el enésimo esperpento.

Así que, por esta vez, repitamos todos cual mantra: ganar la final, ganar la final…y si es en Teruel, pues mira…

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