Kenny Dalglish y su “Bilbao Connection”

* Corresponsal de Alabinbonban en Caledonia.

“…WHERE ONCE WE WATCHED KING KENNY PLAY”

Cuando hablamos de Kenny Dalglish (Kenneth Mathieson Dalglish. Glasgow, 1951) lo tenemos que hacer puestos solemnemente en pie. Y es que estamos ante, según muchos, el jugador más talentoso que Escocia haya visto nacer. Sus 102 internacionalidades y sus 30 goles con su selección así lo atestiguan (el jugador que más veces ha jugado con Caledonia y máximo goleador hasta la fecha). Por no hablar de su paso por dos de los clubes con más solera de las islas, Celtic y Liverpool. De hecho, su paso contribuyó definitivamente en agrandar la leyenda de los dos equipos…

… Pero quién lo diría viendo dónde se crió el gran Kenny! Y es que con 15 años, su familia se mudó a la zona portuaria de Govan, cerca de Ibrox -hogar del Rangers- con lo que de pequeño fue hincha ‘hun’. De hecho, dice la leyenda que cuando fueron técnicos del Celtic a su casa para hablar con él de su incorporación al club, subió raudo y veloz a su dormitorio para quitar todos los pósters y parafernalia del Rangers que tenía puestos.

Aunque comenzó en esto del fútbol como portero, pronto se dio cuenta que lo suyo era más marcar goles. Así, tras probar sin suerte en el West Ham y Liverpool, en 1967 firma finalmente por el Celtic, con un contrato semi-profesional, aunque en ese primer año fuera cedido al Cumbernauld United, donde marca 37 goles. Fue en 1968 cuando debuta con el primer equipo del Celtic en un partido de la Copa de la Liga. Tendría que esperar a la temporada 1971-72 para asentarse definitivamente en el primer equipo. En esa temporada, fue testigo directo de la primera de las tragedias en un campo de fútbol de las que sería testigo muy a su pesar: durante un Old Firm de enero de 1971 en Ibrox, una avalancha al final del partido provocó la muerte a 66 personas. Dalglish estaba en las gradas aquel fatídico día (también lo estuvo el hermano de otro ilustre, Alex Ferguson, por el que temieron por su vida, aunque afortunadamente llegara a casa más tarde lo habitual).

Su juego y sus goles le llevaron finalmente a la capitanía del Celtic en la temporada 75-76. Y en 1977, el Liverpool anunciaba su fichaje por la cantidad récord de entonces de 440.000 libras. Dalglish dejaba el Celtic tras 320 partidos y 167 goles, ganando 4 Ligas, 4 Copas y una Copa de la Liga. Su traspaso no sentó bien a la hinchada verdiblanca ya que fue abucheado cuando volvió a Parkhead en 1978 en un partido de homenaje a Jock Stein entre Celtic y su nuevo club.

Es en Liverpool donde estalla definitivamente como jugador. Un gol suyo en la final de Copa de Europa de 1978 frente al Brujas, dio a los Reds el máximo entorchado de clubes por segunda vez (luego llegarían tres más).

Formaría tándem atacante con el galés Ian Rush, una de las delanteras más temidas que el club de Anfield haya tenido en toda su historia. Y así, seguirían llegando los títulos, tanto a nivel de club como individuales, siendo nombrado Balón de Oro en 1983, entre otros reconocimientos que recibió (la revista inglesa ‘Four-four-two’ le nombró el mejor delantero británico tras la II Guerra Mundial). Fue entonces cuando la entregada afición Red cayó a sus pies, rebautizándole como ‘King Kenny’. Además, su nombre fue incluido en maravillosos cánticos del Kop como ‘The fields of Anfield Road’ o ‘A liverbird upon my chest’, cánticos que siguen sonando a día de hoy, lo que nos da una pista del profundo poso que ha dejado en la ciudad del Merseyside.

Pero no todo iban a ser alegrías en Anfield. Ya hemos comentado que en el 71 fue testigo directo de la tragedia de Ibrox Park durante un Old Firm. En 1985 fue titular -con su eterno número 7- en la final de Copa de Europa de Heysel frente a la Juventus, final que nunca debió jugarse, todo sea dicho. El desolador balance dejó 39 muertos y un ejemplar castigo a los clubes ingleses de cinco años sin poder jugar competiciones europeas (en el caso del LFC, fueron seis los años de castigo). El final de aquella trágica campaña trajo la dimisión del entrenador Joe Fagan y Dalglish fue nombrado jugador-entrenador, esa figura en peligro de extinción y tan típica de las islas.

En su primer año con doble trabajo, consiguió el doblete (Liga y Copa). Un solitario gol suyo frente al Chelsea trajo la decimosexta Liga a las vitrinas del club. La temporada siguiente no conseguiría títulos, pero sí varios fichajes, como los de John Barnes, Peter Beardsley, Ray Houghton o John Aldridge. Por esta entrada de jóvenes valores, King Kenny comienza a jugar cada vez menos para centrarse más en sus labores de entrenador.

Es en esta época cuando surge una historia que posiblemente pocos athleticzales conozcan. Lo comenta Howard Kendall en una biografía suya publicada recientemente. Como se recordará, Kendall fichó como entrenador del Athletic en la temporada 87-88 tras haber ganado la Recopa de Europa con el Everton. Pero lo que pocos saben es que, en realidad, era Dalglish la primer opción que barajaba la directiva de Pedro Aurtenetxe para el banquillo rojiblanco. Se cuenta en el libro que un enviado de Ibaigane viajó hasta las dependencias del Liverpool para preguntar por la situación de Dalglish. Su homónimo Red, con falsa modestia, le replicó que la verdadera perla del momento en los banquillos, en realidad, era Kendall y no Kenny, con lo que se cambió de opinión en Bilbao y finalmente se optó por el fichaje del inglés. Pero no deja de tener su aquel que el gran Kenny Dalglish a poco estuvo de fichar por el Athletic… Y no hubiera sido algo descabellado ya que, por entonces, los clubes ingleses estaban cumpliendo el destierro europeo por culpa del desastre de Heysel y algunos entrenadores de la liga inglesa -como el propio Kendall- veían con buenos ojos buscar aventuras en clubes de la Europa continental y, así, poder saciar el gusanillo europeo.

En 1989, Dalglish viviría en primera persona su tercera tragedia y la que más le afectó, sin duda. En marzo de aquel año, Liverpool y Forest jugaban la semifinal de la FA Cup en campo neutral (Hillsborough, Sheffield) pero el partido se tuvo que suspender al de siete minutos por las avalanchas que se dieron en el fondo ocupado por los hinchas Reds. El resultado fue de 96 muertos, acompañada de una infame campaña de desprestigio hacia la afición del LFC, dirigida por el gobierno conservador de Thatcher, con el necesario apoyo de medios sensacionalistas como The Sun. Y es que Heysel estaba muy fresco en el recuerdo todavía.

Dalglish acudió a numerosos funerales -llegó a ir a cuatro en un mismo día- y su comportamiento fue descrito por la prensa como “colosal y heroico”. 20 años después, rompió su silencio sobre lo acontecido, lamentándose de que ni la policía, ni la FA consideraran retrasar el comienzo del partido visto lo que estaba ocurriendo, lo que podría haber evitado las 96 muertes.

De todas formas, aquella tragedia le sirvió para quitarse una pequeña espina que tenía clavada desde 1978. En aquel año, como comentábamos más arriba, volvió al campo del Celtic, esta vez defendiendo los colores del LFC, lo que le costó los abucheos de la afición local. Pues bien, tras el desastre de Hillsborough, el Celtic se ofreció para jugar un amistoso en Parkhead con fines recaudatorios para las familias de las víctimas. Fue el primer partido que jugaron los Reds tras la tragedia. Y lo que en el 78 fueron pitos y abucheos, en 1989 se tornaron en cerradísimas ovaciones y aplausos cuando, en la segunda parte, Dalglish se “autosustituyó” para dar entrada a Aldridge. Al final del partido, se pudo ver a un emocionadísimo Kenny Dalglish hablando con la prensa desde el mismo césped que dos décadas antes le había descubierto como el extraordinario jugador que fue.

En 1991 comenzó una nueva andadura en los banquillos, esta vez en el Blackburn Rovers, donde también obró milagros. En su primer año, consiguió el ascenso a primera división (división que no pisaba el club desde 1966). En el 92 consiguió el fichaje de Alan Shearer. Y ya en la temporada 94-95, llegó el sumun al ganar la recientemente creada Premier League, cosa que no se conseguía en Blackburn desde antes de la I Primera Guerra Mundial. Fue el tercer título liguero para los Rovers.

Sus siguientes paradas serían en el banquillo del Newcastle -consiguiendo la clasificación para la Champions-, la dirección deportiva del Celtic y la vuelta a Liverpool, para ocupar un puesto en la formación de jóvenes canteranos, aunque tuvo que hacer de apagafuegos en el primer equipo tras la destitución de Roy Hodgson en 2011, puesto que ocupó hasta 2012.

Kenny Dalglish se despedía del césped con un palmarés envidiable, tanto de jugador (10 Ligas, 5 Copas, 3 Copas de Europa y una Copa Intercontinental), como de entrenador (4 Ligas y 3 Copas) en los distintos equipos que ha defendido. Con la camiseta de Escocia, también batió récords:  102 partidos entre 1971 y 1986, siendo el máximo goleador de la historia (30 goles), marca que comparte con Denis Law, otra leyenda del fútbol escocés.

Por último, cabe destacar también su faceta humanitaria, ya que en 2004 fundó junto con su esposa Marina, “The Marina Dalglish Appeal”, organización que recauda fondos para la lucha contra el cáncer. Y es que en 2003, le diagnosticaron a su mujer un cáncer de pecho que logró superar.

Si para el Kop de Anfield fue ‘King Kenny’, nosotros vamos un paso más allá y le nombramos ‘King Kenny I of Free Caledonia’.

“All ‘round the fields of Anfield Road

Where once we watched King Kenny play (and could he play!)

Steve Heighway on the wing

We had dreams and songs to sing

Of the glory ‘round the fields of Anfield Road”

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