Consideraciones sobre la final(3): el reparto

Ahora que habemus final y toca reparto de entradas, nos acordamos de Fermín Palomar, aquel directivo que logró aferrarse con loctite a su sillón de Ibaigane durante más de tres lustros. Después del famoso incidente del 2009, cuando tras un “sorteo” y recuento made in Macua habían “desaparecido” unos cuantos cientos de entradas, con el lógico y correspondiente revuelo, a este individuo no se le ocurrió otra cosa que vociferar “qué hay de lo mío” con la impunidad y la alevosía que le proporcionaba el poder de su poltrona. Recordemos sus declaraciones:

“He cogido muchísimas menos de las que me merecía y, desde luego, muchas menos de las que me habían prometido”.

“Si yo estuviera fuera del club y hubiera una persona como Fermín Palomar yo entendería que Fermín Palomar tuviese más entradas. Y lo entendería porque es normal que una persona que lleva tantos años tenga más compromisos que uno que acaba de llegar”.

“Y ahora vienen 23 amigos, ¡amigos, eh!, sin entradas, después de pagar el avión y dos noches de hotel”.

Palomar también lamentaba con amargura que “100-200-300 personas” se habían quedado sin entrada por su culpa. Menos mal que el club es de los socios y no un cortijo particular. En todo caso, la verborrea del ínclito Palomar resume a la perfección la opacidad con la que se lleva a cabo el reparto de entradas para este tipo de eventos. Si un tipo como él se cree con derecho a disponer a su gusto de un cupo exageradamente alto de entradas para sus compromisos personales, qué no harán con patrocinadores, jugadores, empleados y enchufados varios. De todo menos dárselas a los socios. Tras la implantación del sorteo informático y la mejora en el sistema de asignación tras el Macuagate, nos queda por subsanar otro tema, el de las entradas que no salen a sorteo. Hablemos de ellas.

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Cabría exigir, para empezar, que el club dé a conocer el destino de cada una de las entradas que le son entregadas. No porque pongamos en cuestión los contratos firmados con los patrocinadores, que esa es harina de otro costal, sino en virtud de la transparencia que éste debería tener para con sus socios. ¿O es que acaso tenemos nuevos Palomares en Ibaigane?

Además, no sólo son los patrocinadores los que se llevan un cupo, cosa lógica aunque discutible tanto su número como la inclusión de entradas tan cotizadas en los acuerdos. También hay familiares, directivos, jugadores, trabajadores del club… En la final del 2012 llegamos a oír a un empleado indignadísimo porque únicamente le daban una entrada. Pues mira, que no les den ninguna. Para pagos en especies, mejor que se vayan a Caja Madrid o a la CAN. Porque igual cabría hablar de cómo llegan algunos a ser “contratados” por el club…en la sede de la UGT deben saberlo bien. Lo mismo para familiares de jugadores, directivos y demás adjuntos.

Y es que, para el que no haya estado nunca en una final del Athletic, el desfile de personajes de la “jet set” (o jeta set) local que se puede uno cruzar en la ciudad sede haría temblar a la alfombra roja de Hollywood. Eso si, no les esperes ver en un Athletic – Alcoyano de dieciseisavos bajo la lluvia de un miércoles noche de diciembre. Esta gente solo aparece en la final, como tantos otros oportunistas. En Valencia, en 2009, había hasta carpa VIP para los casposos, todos ellos con entrada, claro. Son “importantes” (sic), muy mucho, y el populacho indigno de compartir espacio con ellos. Fuera, la plebe se contentaba con una carpa explotada por una empresa con el botellín de agua a 4 euros y el bocata a 10.

Eso, por no hablar de las entradas que se queda la Organización. Eso sí que es como la cueva de Alí Babá. El presidente de la Federación de Waterpolo de Murcia estará en el partido, y tú no. El hijo de la sede de Caja de Benavente también irá. Tú no. Lendoiro estará, y tú no. Odio eterno al hijo de un cargo de la BBK que termina yendo a la final con entrada y la bufanda de San Miguel sin haber estado nunca en San Mamés. Más odio para el sevillano que te venderá la entrada de reventa horas después de que la federación las reparta. ¿Qué negocios ocultos hay detrás? ¿Para qué se reservan el 33%?

Palomar

Vemos todo este circo, y nos revienta. Nos quema ver cómo el sector 110 estaba a rebosar el día del Alcoyano y saber que la gran mayoría de esa gente que se dejó la garganta no estará en la final. Nos quema saber que la mayoría de los desplazados a Cornellá a darlo todo por el equipo no tendrá asiento. Nos duele saber que el aitite que lleva 60 años yendo a San Mamés no verá a Gurpegi levantar la Copa. ¿Cómo premiar la fidelidad? ¿Cómo premiar a la hinchada que todo lo da y nada exige? ¿Cómo acabar con el clasismo en el reparto de entradas? ¿Cómo acabar con los pufos de la Federación?

Empecemos en casa, mostrando total transparencia. Gero, gerokoak. Así que animamos a todos los socios a emplazar al club, mediante el txoko de los socios de la web, a que publique bien detallado el destino de todas y cada una de las entradas, tal y como hace con el sorteo para los socios.

ACTUALIZACIÓN IMPORTANTE: hemos activado una petición en Change.org para recoger firmas y pedir al club que cumpla con una transparencia mínima y publique el listado de compromisos: https://www.change.org/p/athletic-club-de-bilbao-transparencia-en-el-reparto-de-entradas-para-la-final-de-copa 

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