Howard Kendall: buen mister, gran espirituoso, mejor persona

Hay imágenes que valen mil palabras, que hielan la sangre y erizan el vello. Cuando uno ve la rueda de prensa de despedida de Mister Howard Kendall, tiene esa sensación de flechazo directo al corazón. Un señor inglés, sin relación previa con Bilbao y que, tras 2 años en el Botxo, se despide entre lágrimas de la que es su afición. Tanto es así que pide clemencia a los periodistas. Desde aquella noche del 14 de Noviembre de 1989, en la que Howard Kendall fue destituido por la directiva, todavía resuena el eco de sus palabras. “El mejor club del mundo”. Juzguen ustedes mismos.

¿Qué tipo de relación establecería Howard con nosotros para irse así, para dedicarnos esas palabras? Retrocedamos en el tiempo.

Kendall llegó de dirigir al Everton, club con el que había ganado varios títulos, dos de Liga, dos de Copa y una Recopa en los últimos cinco años. El entonces entrenador de más prestigio en las islas fue una apuesta importante del entonces presidente del club, Pedro Aurtenetxe, en 1987. Tenía por delante el propósito de de rescatar un equipo con los ya conocidos problemas internos y que el año anterior había jugado en el play-off por el descenso (se hablaba de un salario en torno a los 30 millones pts./año). Llegaba como manager, y a su cargo quedaba también la dirección de Lezama, donde por voluntad propia decidió vivir. Lejos de la ciudad y de las habitaciones de hoteles, prefirió la compañía de la familia Renteria.

En su primera temporada, haciendo gala de su estilo, hizo debutar a jóvenes cachorros de la cantera, siendo Urrutia uno de ellos. Acabó la temporada con una cuarta posición en liga y con clasificación para la UEFA. La temporada siguiente, aun no cuajando una muy buena actuación, una eliminación en dieciseisavos en UEFA y un séptimo puesto fueron su bagaje. Al año siguiente, en la temporada 88/89, vino su destitución cuando un 5-1 en Turín y un 4-0 en el Bernabeu agravaban la crisis que se había originado con las noticias de una supuesta salida del técnico hacia Newcastle.

Es lo mejor para el club” y “creo que el Athletic es el mejor equipo del mundo” no fueron las únicas herencias que nos dejó. A pesar de que tardó en atreverse a comer txipirones, se aficionó mucho a los txokos y hay incluso un maravilloso brebaje que lleva su apellido, el Kendall.

Y es ésta historia una de tantas que hace grande al hombre, por lo cercano y lo humano. Resulta que, según dice la leyenda, el señor Kendall quizá se dejara caer habitualmente por el pub Ikusi de Mungia, donde se sirvió y bautizó el cóctel por primera vez. En aquella época parece ser que el Ikusi era la sede de los Torpedo Gorriak de Mungia en sus terceros tiempos y que, tras el paso del Getxo Rubgy y una copiosa degustación, los miembros del equipo quedaron muy satisfechos.

Estos jugadores getxotarras, a su vuelta a su pueblo, pidieron a la dueña del bar Bilbo, tradicional destino de las rondas del club y regentado por Isabel, que les preparara la bebida. Tal fue el éxito que incluso se llegaron a ofrecer “medios kendalls” en vaso de tubo para que fueran más asequibles al bolsillo.

Su popularidad fue tal que acabó sirviéndose en varios bares y pubs del pueblo e incluso hay quien dice que dio el salto al Botxo. Si quieren disfrutar del vídeo de despedida y hacerle un homenaje al gran Howard, ya saben: mezclen ginebra, KAS Limón y zumo de naranja y sírvanlo en una copa con bien de hielo.

En definitiva, su paso por Bilbao le dejó numerosos buenos recuerdos y grandes amigos, y desde entonces generó un arraigo con el equipo que se mantiene hasta día de hoy. Es su última visita a Bilbao, en abril de 2014, contaba que, si bien es cierto que su equipo de toda la vida es el Everton, como segundo en discordia y en el corazón sigue teniendo al Athletic.

*Entrevista

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