Ni órdagos ni faroles, Camp Nou por cojones

Esperpéntico. Una federación viciada y la escasa capacidad negociadora de nuestra propia junta nos han plantado la final en el campo del rival. En 1958 el régimen franquista nos impuso el Bernabeu como sede de la final copera. Hoy es el Athletic el que es incapaz de hacer valer sus intereses en la federación, aunque para Deia, brazo propagandístico de Urrutia, todo se deba a  la “presión ejercida por el Barça” en la partida de “póquer” disputada ayer en Madrid. En cristiano: el Athletic hizo el primo, sucumbió a la “presión” y palmó con estrépito como para que ahora nos quieren hacer creer lo contrario. Algunas mesas nos vienen grandes, Josu.

Pastor

Para empezar, es incomprensible por qué han de votar entre todos los federativos algo que atañe exclusivamente a Barça y Athletic. Sólo se entiende en términos de favores y otras corruptelas, todo muy en sintonía con el Estado en que vivimos, donde ya sabemos que la independencia de Cataluña la votarán el conjunto de españoles. Por si fuera poco, las estrategias deliberativas de agrupar sedes por parejas no entran en nuestra cabeza (Algo de info aquí: (*enlace) En vez de dar un golpe encima de la mesa, Urrutia ha ejercido de comparsa, sin siquiera saber leer el partido, para ahora decirnos que “iremos encantados a Barcelona” a pesar de que, según sus palabras, nos ganan las finales con “relativa facilidad”. El súmmum del encantamiento.

Sabiendo de la extraña democracia de la Federación y del peso del Barça (y Madrid) en ella, Urrutia debería saber que una sede no consensuada y, por ende, una votación exponían en demasía los intereses del Athletic. En toda negociación hay que trazar líneas rojas de antemano y para esta directiva el Camp Nou no lo era. De haberlo sido habrían solicitado Mestalla como segunda opción y mal menor. Mejor eso que jugar en un estadio donde el Athletic no gana desde hace 14 años. Pero no. Se les ha escapado esa nimiedad y el hecho de jugar en casa del contrincante.

Dicho esto, la elección de San Mamés como segunda opción por parte de Urrutia ha sido un tremendo error de cálculo, si no una concesión a los intereses económicos del Partido que maneja su junta, siglas siempre ávidas de macroeventos donde nos anuncian lluvia de riqueza para una provincia en la que, curiosamente, el paro sigue siendo el más alto de Euskal Herria. Podrán disfrazar de bilbainada, bravuconada o machada la elección de Bilbo pero no deja de ser un tiro en el pie. Llegados a este punto, podríamos pedir jugar la final a doble partido, con la vuelta en casa.

Villar

El dinero, al final, volará de los bolsillos zurigorris destino a Barcelona. El Barça ganará porcentajes de diversa índole por ceder el estadio, los hosteleros ya han empezado a subir los precios de pernoctación y hasta la estatua de Colón se está descojonando porque en todo este tinglado el Athletic ha quedado como convidado de piedra, el tonto útil, el alegre y simpático pagafantas. Nuestra decisión es clara: sin entrada no participaremos en una peregrinación etílica a Barna para que el Txetxu Ugalde de turno nos masacre con su locución en una carpa VIP con el agua a precio de oro. El opio tiene un límite.

Más allá de confirmar el escaso peso institucional del Athletic en una federación rendida a los intereses del duopolio madriculista, poco podemos hacer salvo rezar por una machada deportiva. A partir de hoy nos hablarán de Maracanazos y Centenariazos y Gainza alzando la copa en el Bernabeu en el 58, y a lo mejor nos lo llegamos a creer si nos lo repiten demasiado, que lo harán. Lo que no podemos hacer es contentarnos con que tendremos más entradas a nuestra disposición, baza o regalo envenenado que Urrutia ya juega a su favor. Explicaciones populistas al margen, “prácticamente todo San Mamés” no estará presente porque el club no nos dirá ni cuantas entradas se guardará para compromisos ni cuantos de éstos se deben a contratos. ¿O le entrará un ataque de transparencia a la junta para disipar dudas sobre nuevos Palomares? (pedir transparencia en el reparto en Change.org). Más info sobre el reparto

Dicen que la fe es inquebrantable y que la esperanza es lo último que se pierde. Puede. A partir de hoy de nada valen las excusas. Ánimo y suerte para los nuestros y sobre todo para Txingurri, que tiene por delante un trabajo psicológico descomunal: hacer creer a sus jugadores que es posible vencer la final en el campo de un rival cuyo presupuesto, no se nos olvide, deja en pañales el del Athletic. Fair Play.

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