Consideraciones sobre la final (5): el Rey y el himno

Desde el primer minuto tras conocerse la clasificación de Athletic y FC Barcelona para la final de Copa, desde la caverna mediática estatal se empezó a calentar el ambiente con el asunto del himno y las pitadas, como si éstas respondieran a una campaña premeditada y orquestada desde ciertos sectores políticos. La mentira llenaba una vez más los titulares más sensacionalistas del país con bastardos objetivos. La historia se repite.

Cualquiera que viva aquí sabe que desde esos supuestos sectores se ha venido más bien pidiendo respeto y entre los hinchas es un tema que por lo general, ni siquiera se ha comentado y se asume que cada uno hará lo que quiera cuando llegue el momento.

Es bastante obvio que a los partidos que han saqueado el país y han metido los dividendos en sobres para guardarlos en paraísos fiscales, les viene muy bien agitar la bandera del nacionalismo patrio (el de baratillo) como cortina de humo cuando su ciudadanía vive en la miseria social, política y económica. Sabedores que además funciona, porque muchos no han tardado en recoger el guante y gritar a los 4 vientos lo malos que somos los vascos y catalanes por pitar su himno. Lo que nos hace cierta gracia y nos recuerda a una escena del Sargento de Hierro, donde el sargento Highway, borracho como una cuba en la celda, comenta que “me puedes robar, me puedes matar de hambre, me puedes dar de hostias, me puedes hasta mear…pero, no me aburras, joder”. El españolito de a pie diría algo así como “me puedes robar la sanidad y la educación para salvar a los bancos, invitarme a que me vaya a Laponia a buscar trabajo y privatizar el agua…pero la Marcha Real, no me la pites, joder”.

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La plebe tiene unas tragaderas que ni Rita Barberá después de una semana a dieta. Y si no, sólo basta con ver cómo se ponen con los pitos al Rey, un señor que, tras obligar a abdicar a su padre con una campaña orquestada made in Mortadelo y Filemón, ha cogido un puesto financiado por las arcas públicas sin que nadie le haya votado. Hay que pellizcarse muy fuerte para despertar y ver que en realidad estamos en el siglo XXI y no en el XV. Sin olvidar que su padre fue elegido por un dictador fascista, claro. Todo muy divertido y, sobre todo, democrático.

Además, si tenemos en cuenta los diferentes asuntillos de índole política y cultural históricos con catalanes y vascos, pues bueno, la gente al final tiende a expresarse, más cuando en esta mal llamada democracia no existen cauces para hacerlo de manera normal y civilizada. ¿Se espera alguien que un catalán respete algo cuando sus decisiones se las pasa el parlamento español por el forro con la prepotencia que suele demostrar? ¿Se espera lo mismo de un vasco? Interés mezclado con ceguera y cortoplacismo institucional. Y nosotros, reflexionando sobre todo ello, nos hemos acordado de una anécdota que nos contaron sobre un señor de Palencia hincha del Athletic.

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Resulta que este señor, en la final de 2009, en cuanto vio al Rey, entró en trance y no contento con pitar, insultar y ondear con orgullo una bandera republicana, se bajó el pantalón y sacó el culo. Sorprendidos, después nos contaron que el pobre hombre, de mediana edad, tenía a su abuelo apresado, torturado, ejecutado y arrojado en una fosa común en alguna cuneta perdida de un pueblo castellano por los demócratas de toda la vida. Cuneta que aún no sabe dónde está. Y claro, fue ver al delfín de Franco, y bueno, pues qué iba a hacer ese señor al que nunca le han preguntado si ese Rey le representa o si ese himno es el suyo.

Obviamente, entre los que pitan hay también gente llena de prejuicios, nacionalistas, fachas de cualquier tipo, irrespetuosos, borrachos, o por ejemplo los que lo hicieron tras las declaraciones de Esperanza Aguirre en 2012. Cada uno tiene sus motivos, sean legítimos o no, y no seremos nosotros los que juzguemos a nadie ni demos lecciones de respeto. Sencillamente preferimos que cada uno actúe como le dicta su conciencia, si es que tiene, y exprese su opinión en libertad y de manera no violenta, como se ha hecho hasta ahora. Sabemos, no obstante, que el sueño húmedo del PP y otros no tan a la derecha de ellos es que volvamos a ver esta foto. La palabra imposición vuelve a rondar nuestras cabezas.

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Eso sí, diremos, claro está, que nos gustaría que las cosas fueran de otra manera y viviéramos en un lugar donde reinara el respeto mutuo. Que todo esto se pareciera más al ambiente que se respira en Croke Park cuando Irlanda e Inglaterra se ven las caras, máxime después de todo lo que ha pasado entre ellos. Cabe preguntarse por qué allí sí, y aquí no. Sabemos que poca gente se hará esta pregunta, pero como detalle, en Escocia, Irlanda y Galés juegan con su selección, con sus símbolos y sus lenguas e incluso los escoceses han decidido democráticamente seguir en el Reino Unido. Aquí, sin embargo, tenemos que aguantar lecciones de respeto de quienes pitan el himno turco o francés (desconocemos que rencillas pendientes pueden tener) cuando se enfrentan a ellos.

Para acabar, no podemos olvidarnos del señor Tebas, que viene a pedir, de nuevo, que se legisle para que se permita suspender la final si se pita el himno. El de su país, claro, porque si es el de Francia o Turquía y lo hacen sus compatriotas, que siga la fiesta y si te he pitado no me acuerdo. ¿Un antiguo militante de Fuerza Nueva intentando aleccionar al país con insoportable altivez? De qué nos suena. Para rematar la faena, 13 TV, cuya presencia es un insulto a la democracia, el sentido común y hasta los derechos humanos, insultando a los que pitan con unas maneras propias de un mandril.

Tampoco nadie se ha parado a pensar que la Copa, competición privada, es en honor al Rey como podría serlo en honor a la República o a Mariscos García, o cualquier empresa si pone 200 millones sobre la mesa. Asunto éste que suele ser muy del gusto de Tebas, dicho sea de paso, que ayer mismo se vanaglorió de los ingresos televisivos y de que él mismo pone los horarios de los partidos sin contar con los miles de hinchas que pagamos nuestras cuotas religiosamente. Talante democrático tiene para regalar, desde luego.

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En fin, que quieren que pitemos, necesitan que pitemos. Porque así tendrán excusa para esconder la realidad del país durante semanas, no sea que la gente despierte y vea cuáles son sus verdaderos problemas y vote en consecuencia. Y por el momento, ni media palabra sobre el partido en sí o el juego de los contendientes. ¿Quién dijo que el fútbol no estaba politizado?

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