Motivación(2): la victoria contra el Barça de Ronaldo

El 23 de noviembre de 1996, en un San Mamés a reventar y bajo un ambiente eléctrico y cargado de sirimiri, un Athletic en crecimiento gobernado por Luis Fernández saltaba al césped de la Catedral para enfrentarse a uno de los primeros Barças galácticos. En su delantera, el ariete más temido de la época, el brasileño Ronaldo Luíz Nazário da Lima, fichado ese mismo verano al PSV holandés, de donde llegó como Pichichi de la liga.

En aquel equipo de Bobby Robson plagado de internacionales militaba este jugador que marcó una época, con un gol al Compos como coronación que quedó en las retinas de todos los telespectadores.

AthBarça

En la previa, ya en los alrededores de San Mamés, el temor y el nerviosismo eran la tónica general y la misión del equipo se resumía en un simple “parar a Ronaldo”. Una hora antes la grada sur estaba a reventar y se palpaba una tensión inusitada. Muy pocos confiaban en la victoria. La inconfundible cabeza pelada de Ronaldo infundía respeto mientras calentaba y hacía sus sprints a velocidad de crucero.

Tras un gol de Abelardo en la primera parte, la reacción de un Athletic en tromba y con las garras afiladas, sobre un campo embarrado, no se hizo esperar. Tras un primer gol de Jose Mari, el empate dejaba el partido en el aire, y cómo no, con una Catedral volcada, el cénit llegó en el rechace de una falta. Julen Guerrero, atento y sin pensarlo dos veces, acertaba en la meta de Victor Baia con un zapatazo desde fuera del área que llevó la euforia a los miles de hinchas que se apretujaban tras la valla de la grada norte. Avalancha en la grada y en el césped, donde los jugadores se tiraron a celebrar el gol sobre un Julen en trance.

El Athletic volvía a poner en su sitio a un Barcelona que venía con unos aires que han acabado siendo los habituales. El león volvió a rugir y ese partido se ganó un hueco por derecho propio en la memoria de los que acudimos al campo esa noche. Volvíamos a ser los de siempre.

* Ficha del partido

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