Motivación (3): el 2-3 en el Camp Nou

No era posible. Acababa el partido en el Camp Nou y el marcador reflejaba un 2-3 como un piano. Para un chaval que casi no había vivido los títulos y que veía las victorias en campo blaugrana como algo muy lejano, el partido del 6 de febrero de 1994 fue como un sueño hecho realidad.

Un soberbio Athletic entrenado por Jupp Heynkes daba una lección de fútbol con goles de Valverde, Ziganda y Julen Guerrero. Un par de deslices permitieron al Barça acercarse en el marcador, pero aún así el Athletic pudo ampliar su ventaja y Valencia estuvo soberbio.

Aquel día, todo salió bien. Uno sabe que cuando se adelanta en el marcador en campos como ése o el Bernabéu, cualquier fallo o decisión arbitral se paga con derrota o goleada, con lo que el 0-1 de Txingurri, con un tiro cruzado a la cepa del poste con la pierna tonta, no hacía prever que el Cuco Ziganda pusiera el 1-2 en el luminoso aprovechando un despeje largo y cogiendo la espalda al defensor culé. El equipo rojiblanco no se amilanaba tras el empate de Stoichkov. Ver para creer. Cuco lo celebró puño en alto dirigiéndose a la parroquia rojiblanca desplazada.

Con el corazón a mil revoluciones, en la segunda parte llegó el tercer bacalao, magistralmente rematado por un jovencísimo Julen a pase de Josu Urrutia en una jugada de tiralineas. Tras un final de partido que se hizo eterno y durante el que el Barça llegó a hacer el 2-3, el Athletic salía airoso para llevarse un partido que merecía ganar, escribiendo una página brillante en unos años faltos de éxitos. Toda una inyección de moral para la afición zurigorri y un equipo que acabó en puestos UEFA.

 

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