Me importa un pito

¿Cortina de humo, bravuconada, autobombo o simple y llanamente fascismo? ¿Quizá todo junto? El Estado Hispañistaní vuelve a poner la pica en Flandes con una multa que, aparte de ser ridícula en sí misma, es totalmente carente de recorrido. ¿Cómo achacar al Athletic Club como institución una pitada que libremente decidieron hacer miles de sus aficionados? Máxime cuando desde altas instancias se pidió respeto para el himno. ¿Qué más se supone que tenía que hacer la directiva? La multa será recurrida, aunque no sabemos si el CSD reculará, teniendo en cuenta que en Euskal Herria se siguen practicando juicios políticos con penas de prisión preventiva para cientos de jóvenes y que si una cosa les gusta a los dirigentes unionistas es poner en su sitio a las provincias traidoras y sus cómplices.

El fútbol, con su potencial mediático, no iba a ser menos, y tamaña agresión a un símbolo patrio (impuesto) y un rey (este sí, votado democráticamente…) no iba a quedar impune para estos patriotas de pacotilla que ondean la rojigualda gigante de la plaza de Colón a la vez que ordenan apalear manifestantes por los derechos sociales, disparar pelotas a inmigrantes indefensos o condenar a miles de sus ciudadanos a la pobreza y la miseria. Conocemos de sobra esta historia, aunque desgraciadamente, les funcione. Sí, los mismos que mantienen cuentas en Suiza y cajas B.

A España le gusta desdibujar la realidad para después pelearse en el fango y así desviar la atención de verdaderos problemas. Tras décadas aburriéndonos con mantras tipo “la ciudadanía no está para nacionalismos, está para los problemas reales” y, por favor no se rían, “sin violencia todo es posible”, ahora nos salen con esto. Toma problema Real.

TebasSimbolos

El antiguo contubernio judeomasónico muta de piel, y los enemigos de esta nueva España llevan txapela o barretina y forman una conspiración separatista que ríete tú del Eje del Mal. Porque parte de esas multas han ido a parar a organizaciones políticas catalanas que impulsaron la pitada, iniciativa que nosotros no compartimos, pero que sigue siendo totalmente legítima. Sinceramente, como ya comentamos poco antes de la final (enlace), no nos hace falta la tutela y la motivación de ninguna organización para expresarnos libremente con nuestras propias convicciones, como se demostró sobradamente. Ya sabemos que el Estado se basta él solito para animar a la gente a silbar. Recordemos si no las declaraciones de Espe antes de la final de 2012.

No obstante, nos vemos en la obligación de agradecer enormemente de nuevo al gobierno del PP, por sumar más y más vascos y catalanes a la causa de la independencia de nuestras respectivas naciones. No vean lo que estamos ahorrando en campañas de concienciación política. Eskerrik asko, bihotzez.

Eso sí, añadiremos una reflexión de consumo interno. Ese país, cuya representación futbolística es la selección nacional (o La Cosa, como prefieran), va a jugar en San Mamés en 2020, y el partido que todo gobierna en nuestra tierra va a ponerles la alfombra roja de bienvenida al son de la Marcha Real, como buenos súbditos. Los que ahora ladran y levantan la voz contra la medida del CSD, volverán a traicionar a este pueblo bajo argumentos economicistas mientras el Rey y el himno que supuestamente tanto denostan suenan a todo volumen en nuestra megafonía y nuestra ciudad. Otros que ondean la bandera mientras dan una puñalada por la espalda a su propio pueblo.

En fin, que visto el estratosférico importe de la multa y la actitud tan apaciguadora y democrática del gobierno central, estamos seguros de que la próxima final nadie va a pitar el himno (más risas, por favor). Así que ya pueden estar tranquilos, ciudadanos de España, que aunque mañana quizá no tengan pasta para cenar o un grupo de antidisturbios derribe su puerta para desahuciarles después de que su gobierno haya rescatado Bankia con el dinero de su educación y sanidad, sus representantes velan por sus derechos más básicos y meten en cintura a toda esa mala gente que, válgame Dios, pitó una canción en un estadio de fútbol porque, básicamente, no les dejan otro lugar donde expresarse.

Así que nos sentamos en la hamaca playera esperando a que el CSD multe a Real Madrid y Atlético por los pitidos en sus respectivos estadios a los himnos francés y turco respectivamente. Que no se diga otra vez en la ONU que el Gobierno de Su Majestad suspende en derechos humanos, al contrario que Venezuela…ejem. Ahora es cuando Basagoiti defiende los intereses del Athletic y hace frente a la multa de la autodenominada Comisión Antiviolencia.

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* Dibujo: Tasio

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