Fidelizar no es prioridad

La vuelta del Bilbao Athletic a la categoría de plata se ha saldado, en su primera jornada, con una derrota provocada por la ceguera arbitral y una pésima entrada. Que en plena Aste Nagusi San Mamés registre 7.900 espectadores resulta desalentador, si bien era de prever después de que la junta directiva anunciara precios más propios de Champions League y no se le ocurriera activar plan alguno para que los socios que no quisieran acudir pudieran liberar sus localidades.

De un tiempo a esta parte Bilbo y Bizkaia son testigos de cómo muchos niños lucen camisetas del Madrid o del Barça. El comentario recurrente suele culpabilizar a los padres de los susodichos, sin pararse a pensar qué hace, o mejor dicho deja de hacer, esta junta directiva para atraer a los chavales. Golpearse el pecho repetidas veces reivindicando lo (tan y supuestamente) diferentes y únicos que somos no es suficiente, a la vista está, ni para retener algunos jugadores ni para evitar que cierto porcentaje, por mínimo que sea, de la chavalada local pase olímpicamente del equipo de su ciudad o provincia. Había que reflexionar, dijo Urrutia hace mucho tiempo. Ya vemos.

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Y es que no puedes pedir nada a cambio si a esa chavalada le restringes el acceso a San Mamés para ver al primer equipo debido a una política de precios abusiva diseñada a mayor gloria de grandes empresas y VIPs, condenándola al bar o al Roja Directa. La fecha de ayer era ideal para un plan familiar pero también, incluso desde un punto de vista mercantil, para aprovechar la ola de las celebraciones de la Supercopa y tratar de fidelizar a todos esos txikis que ayudaron a teñir de rojiblanco las calles de Bilbo. La torpeza es monumental y la agosticidad no es excusa, habida cuenta de la celeridad en otro tipo de menesteres.

Dice el club que esperará el devenir de las dos primeras jornadas de liga para adoptar medidas. Conociendo su habitual arbitrariedad en este tipo de cuestiones, puede que las adopten, puede que no. Sin embargo, su primer gesto delata cuál es la prioridad: hacer caja. Siempre que la pelotita entre tirarán de paños calientes, con campañas de la Fundación o las cada vez más vacías prédicas de Josu. Es todo tan predecible y aburrido, que si por un casual llega el día en que se dejan de sermones para dignarse a dar trigo, puede que para entonces quizás sea demasiado tarde.

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