El SanMamesazo

Pasada una semana de una asamblea de compromisaurios en la que toda la directiva se desgañitó para justificar sus decisiones de los últimos meses, toca recapitular y como las vacas, rumiar lentamente lo que aconteció.

El asunto de la lluvia marcaba la agenda de la jornada, y Aldazabal, más locuaz que Josu y desde luego menos agresivo, sacaba la turuta y tocaba la melodía de encantar a las serpientes mientras Urrutia trataba de liberar algo de tensión de su corbata, cosa que no consiguió. La misma melodía había sido interpretada por Uribe-Etxebarria para zanjar el plano económico. Estamos forrados, punto y final. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Para qué? Da igual. Osaba Gilito nada entre montañas de monedas en los sótanos de Ibaigane (o Kutxabank) y cualquier pregunta, como la financiación de la Fundación, incomoda. Para usted la perra gorda, pues.

Con esos datos, Aldazabal tomaba el testigo para dar entrada a la estrella de la jornada, la extensión de la cubierta. Tras meses de unos estudios más secretos que el Proyecto Manhattan, han llegado a la conclusión de que el sirimiri con viento moja más que las tormentas de gota gorda en un estadio cuya proa encara directamente los temporales que entran por el Cantábrico. Nobel de pluviología en camino. Quizá el estadio lo tenía que haber diseñado Ana Urrutia, eso sí, con la bendición del BizkaiTea Party, que concede proyectos y obras como quien regala cromos. Y es aquí donde entra la ingeniería Idom.

Poco han tardado medios, partidos políticos e incluso directivos para echar a los pies de los caballos a la empresa bilbaína como máxima responsable. Y ya se sabe qué ocurre, que por extensión, el marrón y la sospecha suelen recaer en los empleados de la misma. Quizá deberíamos preguntarnos ese silencio tan revelador por parte de la compañía. Será que están amordazados por el contrato a dedo. Pero si tiramos de hemeroteca y de sentido común, es sencillo darse cuenta de que el proyecto entero y su diseño han estado totalmente hipotecados por su ubicación y por las decisiones políticas de los dueños del mismo: “que si ponme esta pista de atletismo aquí, que si quiero una piscina olímpica allá”.

Aldazabal

Nada que no se pueda arreglar con un buen fajo de billetes, por supuesto. Habemus solución a la bilbaína, como el bacalao. Extensión de la cubierta por 10 kilos y no nos provoquéis que ponemos un aeropuerto internacional encima. Faltó concretar de dónde saldrá ese dinero, si del Athletic o la Sociedad San Mames Barria, pero total, pá qué. Si se hizo la Supersur y el TAV, esto no es nada. De otras alternativas encima de la mesa, como el traslado de la grada popular a sur, ni hablar, claro, no sea que tengamos que bajar cuotas al resto que se seguirán mojando.

Uy, con las cuotas hemos topado. Resulta que al hilo de la lluvia y las cuotas de las tribunas bajas, antes preferencias, el señor Nobel de Matemáticas se sacó de la manga la intervención más hilarante de la noche. Y es que, para chanza nuestra, nos contó en vivo y en directo y sin rubor alguno que la subida se debía a desequilibrios e injusticias históricas entre preferencias y tribunas bajas. Nos preguntamos cómo justifica ahora el mismo señor a qué se debe la diferencia de alrededor de 200 euros entre las filas 5 y 6 y 10 y 11 respectivamente. Tan ancho se quedó que se le olvidó comentar que las expectativas que él mismo había creado en su intervención pública antes del traslado y posteriormente en las oficinas de Elcano son en gran parte culpables de los malentendidos con los socios que se mojan. Y que haya quien le vea de presidente…

folletocuotass

Ningún atisbo de autocrítica, más allá de un parco “las críticas nos sirven para mejorar y nos hacen mejores”, palabras que se llevará el próximo temporal del noroeste. Ahora toca llevar a cuestas un estadio para, Josu dixit, 100 o 150 años (fue aumentando a medida que pasaban los minutos) , sin posibilidad de mejora. Atado y bien atado, que diría aquel. Nos queda el consuelo de que Joao podrá dar de comer a su familia con un contrato que cumpla el convenio de Txikitistan. Que vivan las subcontratas y el ladrillazo, claro que sí.

Ah, por acabar, votar se votó que sí, llamadas nerviosas desde el batzoki mediante: oye Patxi, que hay poco público y a ver si te acercas. Daba igual, pues en el recuento Josu mutó en Rajoy y usó a los compromisarios que no acudieron a votar para engordar su victoria. ¡Toma mayoria silenciosa! Esto es democracia y no lo de Cuba. ¿Alguna cosita más, Josu?

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