Aritz zaharraren enborrak… El legado de Aduriz

Cien goles de Aduriz, ahí es nada. Pocos podían imaginar que a su edad pudiera seguir a tal nivel. Sin embargo, Del Bosque no le convoca y nosotros, nada amantes de La Cosa, alabamos su error porque su concurso es imprescindible para el Athletic, donde le preferimos descansado antes que envuelto en una casaca que nos la pela.

La suya es una trayectoria cimentada a base de constancia, pundonor y autosuperación. Conoció el barro en Burgos y Pucela para volver a un gris Athletic y seguir luchando al filo del hundimiento durante el bienio negro. Son muchos años ya viendo al Athletic y los recuerdos se nos emborronan, solapan y amontonan desordenadamente, pero de aquellos años recordamos nítidamente una defensa endeble, Iraola jugando de pivote junto a Murillo, Casas salvándonos en Coruña y un par de goles de Urzaiz y Aduriz.

El juego del equipo era rudimentario e infame, qué decir fuera de casa, con lo que el balón parado era crucial. En Vigo Yeste colgó una falta al corazón del área, donde emergió la cabeza de Aduriz, como si atrajera el balón con un imán. Tan directo y tan difícil a la vez, aquel balón peinado a la red en medio del tumulto parecía un milagro.

El gol de Urzaiz fue en El Sardinero, hacia el minuto 85. Tras pasarnos el partido malamente colgados del larguero, con todo el estadio cantándonos a segunda y el Racing atacando incesantemente, Isma culminó un rápido contraataque con un zurdazo incontestable. El estadio enmudeció y la afición respiró por una semana más. La hemeroteca nos recuerda que Aritz estuvo allí, asistiendo a Isma.

Un Urzaiz que para entonces estaba en las últimas de su carrera pero cuya actitud, lejos de la indolencia y el trote cochinero que lo acompañaron durante cierto tiempo, fue impecable. Presionó y corrió como jamás le habíamos visto y no se escondió cuando las cosas se pusieron feas. De hecho, impidió que Aduriz lanzara un penalti vital en un partido ante el Mallorca en casa porque aquello era responsabilidad de un veterano, no la de un joven con toda una carrera por delante. Cosas de caseta cuya transmisión es vital.

Macua y Caparrós, ambos en comandita, decidieron malvender a Aritz a un Mallorca que acabaría sin pagar lo acordado. El abogado, en un ejercicio de madridismo como si de Zidanes y Pavones hablara, clasificó a los jugadores en función de si eran estratégicos o no. Aduriz no pertenecía al selecto club de Amorebieta, Martínez o Llorente. Error y mentira a la vez, ya que la venta express de Aritz en plena aste nagusi provocó que nadie modificara la revista oficial del club en la que Caparrós expresaba su deseo de que Aduriz creciera a sus órdenes durante aquella campaña a punto de empezar.

Afortunadamente, el donostiarra acabó volviendo como un delantero mucho más completo, experimentado y goleador tras su paso por Mallorca y Valencia. La única duda de la afición residía en el tiempo que mantendría el nivel, cuestión que el propio delantero ha disipado con un rendimiento incontestable. Tanto con Bielsa como con Valverde ha sido faro en la oscuridad; el líder capaz de sostener al equipo en infinidad de ocasiones; el killer capaz de firmar cuatro goles en la Supercopa de este mismo año.

El mejor delantero centro de los últimos 30 años, y no vamos más atrás por no herir susceptibilidades, suma pues 100 goles, a 18 de Llorente, el reverso de lo que significa Aduriz para el club y la afición. Ya conocemos el presente de los otrora estratégicos y el activo que supone Aritz a día de hoy. No se trata de una mera comparativa, sino de la necesidad que tenemos de recordar trayectorias y caracteres para comprender de dónde venimos, a dónde vamos y qué debemos potenciar.

Long Live Aduriz!

Anuncios