Athletic Club – Málaga S.A. [Harmailatik]

Ayer, tras el partido y echar un vistazo al muro de Facebook del blog, nos llamó la atención el recordatorio de una foto que denunciaba el trato que la seguridad del estadio había dispensado a un grupo de chavales, hace exactamente un año, por acercarse a la valla de los palcos del anillo central y ponerse a cantar con la ICHH. Aquella imagen contrasta con la ofrecida anoche por la zona de asientos Premium, con una ocupación de menos de 30 espectadores para una capacidad de más de 1000. Parece que el producto no tiene salida en ese mercado para clientes distinguidos en lo que ha convertido el club a parte de la masa social. Qué bien nos vendrían esas localidades arrebatadas a los socios para ampliar la grada popular con hinchas de verdad.

Por el contrario, la zona de la ICHH parecía una tienda de electrónica en pleno Black Friday, y no cabía ni un alfiler. Y de la sur…casi mejor no hablamos. Los experimentos de esta directiva y sus intentos de promocionar y patrocinar alternativas a su imagen y semejanza han cosechado el mayor de los fracasos. Conviene hacerlo patente de una vez.

EuskalHooligans

Del partido, poco que contar. El innecesario, antideportivo, infantil y excesivamente castigado empujón de San José a Charles hipotecó un partido que ya tenía pinta de bodrio. La lamentable simulación del delantero malaguista y la sobreactuación del 4º árbitro nos hizo recordar todo lo que odiamos de este deporte. La guinda del pastel la puso Iñaki Williams protestando airado y ganándose una amarilla, sin duda copiando a veteranos maestros de la escena teatral como Raúl García y algún otro que se dejó caer por la zona arbitral. La vergüenza ajena nos ruborizaba mientras pensábamos en lo bien que les vendría a todos estos comediantes ver el mundial de rugby. Pena que Nigel Owens no tenga a bien venirse a Bilbao a arbitrar.

Así que el trencilla se bastó él solo para destrozar los largos momentos de silencio, únicamente rotos hasta entonces por los solitarios cánticos de la ICHH. Los airados silbidos de la parroquia local, histriónica a ratos, pedían tarjetas a diestro y siniestro para compensar el paupérrimo arbitraje. Eso sí, no pareció tan airada cuando el 15 local simuló faltas en más de una ocasión, lo que bien le podía haber valido la segunda amarilla.

Suerte que tienen los VIP, que por lo que pudimos comprobar, andaban muy liados cambiando de canal para ver el basket y el tenis durante la segunda parte. Por momentos, casi se les oía pelar las gambas. Debe ser por esa mayoría silenciosa de la que hacen apología Aldazabal y sus huestes en las comparecencias.

En fin, que si alguien tuvo la suerte de poder elegir ayer entre ir a San Mamés o limpiar el baño de su casa, y ganó la segunda opción, estuvo acertado.

Mural

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