Athletic – Linense [Harmailatik]

Sabiendo de antemano que la eliminatoria estaba prácticamente sentenciada y que no asistiríamos a un partido a corazón abierto, la llamada de la Copa hizo que una vez más acudiéramos fieles a una cita de dieciseisavos de final contra un rival de segunda B, al igual que contra el Oviedo, Albacete o una retahíla de clubes a los que nos hemos enfrentado con el estadio semivacío. Buena y meritoria presencia visitante, eso sí.

Linense

El pitido inicial estuvo precedido por el enésimo minuto de silencio impuesto desde Madrid. Ya ni siquiera tiene que tener relación con el fútbol. El criterio lo marca un sindicato policial que lo mismo actúa de lobby, que chantajea a gobiernos o que defiende a policías que apalean a manifestantes pacíficos. El gobierno de Su Majestad y su brazo federativo no podían ser menos, con lo que la polémica estaba servida en una tierra donde ciertos estamentos que visten de azul, pero que no juegan en el Getafe, están muy mal vistos por gran parte de la sociedad, y por extensión, de la parroquia rojiblanca. En nuestras retinas aquella semifinal contra el Barça en el 86, por poner un ejemplo.

El club intentó esquivar la polémica con un tímido y calculado movimiento de escopeta de feria. No coló, como no ha colado en las otras ocasiones en las que han sido los directivos los que han impuesto el criterio de quién es digno de homenaje y quién no. Seguimos esperando un minuto por Maguregi y un vídeo homenaje del presidente a Iñigo Cabacas. Habiendo ganado tiempo y sin especificar finalmente lo que iba a suceder, hubo de todo. Gente que entró tarde, que se dio la vuelta, que pitó, que gritó consignas, que respetó…mientras el trencilla se daba mucha prisa para cumplir mínimamente con la orden de Madrid. Poco más que añadir a lo ya comentado sobre minutos de silencio: (Athletic – Elche, Urrutia, héroe del silencio, Athletic – Getafe)

De lo acontecido en el terreno de juego, destacar que se cumplió el guión con un equipo plagado de titulares, para evitar sustos, pero a riesgo de sufrir alguna lesión. El juego se desarrolló a un ritmo mucho menor al acostumbrado y eso se notó en un grada de nuevo mucho más poblada que el resto de sectores y desde luego infinitamente más que los asientos Premium. La ICHH puso ganas con algunos fogonazos a lo largo de todo el partido, hasta que llegó el momento de la jornada y comenzó a correr el rumor del guantazo a Marianico. La reacción no se hizo esperar y se cantaron un par en su honor:

Aupa Pontevedra. Continuando con el buen humor, saltó el masajista del Linense con banda sonora del equipo A y llevándose una ovación del respetable, trayendo consigo uno de esos momentos tan británicos que nos encantan en la competición de Copa. Este ambiente copero tuvo como colofón un animado “vamos a ir a la final”, como es tradición. Y siguiendo con las tradiciones, no podemos dejar pasar la ocasión de mandar un saludo a todos esos oportunistas de final que tanto abundan en el Botxo. Ayer no pudimos hacerlo en persona.

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