Vaciarse para poder sacar pecho [Eliminación copera]

Pese a la derrota y la consiguiente eliminación copera, la tropa zurigorri se fue anoche a la cama con cierto orgullo. No se trataba de un modo postrero de autoconformarse y mitigar así el sinsabor de lo sucedido, sino de valorar en su justa medida el mérito de un equipo y, sobre todo, las buenas sensaciones que transmitió. Pues son éstas las que alimentan sueños como el de Basilea. ¿Por qué no?

El Athletic fue dueño y señor del partido durante la primera media hora de partido. Sí, fue insuficiente finalmente, pero el plan de Valverde funcionó a la perfección durante 30 minutos gracias a un ataque volcado, como es habitual, por el costado derecho y una intensísima presión 4-4-2 con todo el equipo a una, acompasado y haciendo sufrir a todo un Barça en su propio estadio. El gran gol de Williams y las ocasiones marradas por Eraso y Susaeta provocaron los nervios entre los culés, al punto de ver a Piqué haciendo aspavientos a su propia grada para que aparcaran los silbidos (sí, cosas que ocurren en el Bernabeú y sitios donde sólo entienden el lenguaje de la victoria) y animaran a un equipo incapaz de sacudirse la presión de los leones.

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Ocurrió que, al no dinamitar el partido en la primera mitad, el Barça supo rehacerse, estirarse en el césped y empezar a sacar la pelota de atrás con comodidad. Cabe preguntarse qué falló en el Athletic, pero nuestro conocimiento táctico no alcanza la vasta sapiencia del periodismo deportivo (ejem) que campea por estos lares, por lo que no pasaremos de plantear meras hipótesis como cansancio o simple inferioridad deportiva. El encuentro, pues, se volvió demasiado largo y el Barça acabó pasándonos por encima, eso sí, con más dificultades de las previstas.

Como es en las malas cuando se conoce a la gente, el seny y los valors se difuminaron por momentos. Mención especial para Neymar por su actuación, tanto en sus exagerada caídas y piscinazos como dejando la pierna para golpear a Iago en su salida. También cabría hablar de Busquets y Luis Suárez, a quién quizás el árbitro pudo haber expulsado, junto a Balenziaga para ser justos, pero centrémonos en lo nuestro. El trabajo, la compenetración y la valentía demostrada ayer por el Athletic hacen que sus hinchas estemos orgullosos a pesar de la derrota y que veamos el futuro con optimismo. El equipo fue fiel a sí mismo y lo dio todo. Y en noches así los hinchas poco más tenemos que decir aparte de constatar que, sin saber exactamente la razón pero yendo más allá de lo estrictamente deportivo, ayer volvimos a acordarnos de Bielsa.

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