¿Al Molinón o a La Cruz?

El 6 de marzo a las 18:15, la afición del Athletic tiene una cita en el Molinón, estadio del Sporting. Desplazamiento cercano, bonita ciudad con buena gastronomía y, más allá de cierto grupo de cuyo nombre pasamos de acordarnos, un ambiente futbolero garantizado en un estadio cuya afición es de las más viajeras y volcadas de la liga. Buen plan a priori y pocas dudas para el que se acerque a Xixón a pasar una buena jornada.

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La casualidad ha querido que esta visita coincida con el encuentro de Tercera División entre el UC Ceares y el Covadonga a las 12:30 del domingo. Si alguien se pregunta qué pinta un hincha del Athletic en un partido de la tercera asturiana para ver a un Ceares en horas bajas, queridos amigos, Ceares es al fútbol lo que un gran reserva al vino tinto. No, no hablamos del nivel de sus jugadores, ni de supuestos palcos VIP de su humilde estadio, ni de los flamantes deportivos que no aparcan sus estrellas que combinan un trabajo de asalariado (el que lo tiene) con la práctica del fútbol. Hablamos de sabor añejo, de fútbol de barro, de entrega, de compromiso y de tradición y orgullo de un barrio por su equipo de fútbol.

Hace casi ya un par de años nos entrevistamos (enlace) con Iñigo Arza, socio, entrenador de divisiones inferiores y uno de los conductores del programa radiofónico Bómbialu (en directo por Radio Krash y en diferido por ivoox), que sigue la actualidad del equipo teyero y su afición. Si el combinado de La Cruz era ya un referente a nivel estatal, los resultados de las dos últimas temporadas, playoff de ascenso a 2ªB incluído, no han hecho sino asentar unos cimientos que van hasta lo más profundo de este barrio obrero del extrarradio de Xixón.

Con una hinchada totalmente anglófila (y que recientemente ha recibido el premio Panenka a la mejor afición del año) y unas ideas muy claras en lo que respecta no sólo a la gestión del club, sino al comportamiento en una grada donde no caben los insultos al rival, el racismo o cualquier tipo de comentario discriminatorio, donde todo el mundo es bienvenido y ni la edad, ni la clase social son impedimento para disfrutar de un partido, bien merecen una visita. No esperéis una lambretta del extremo, faltas de respeto al árbitro ni aspavientos histéricos de un anormal engominado. Esto ye La Cruz, maldita sea, y su fútbol ye pa’ paisanos.

Así que si el domingo no tienes claro el plan, te proponemos, querido compañero zurigorri, pasar por La Cruz, tomar una o dos en la cantina, pillar un par de recuerdos en el puesto de material y charlar amigablemente con los parroquianos. Te lo agradecerán, y sobre todo, lo agradecerás tú.

En una época en la que muchos socios del Athletic buscan referencias en grandes clubes europeos con el único objetivo de convertirse en una empresa que facture cifras mareantes, más nos vale tomar como ejemplo, salvando las distancias, a pequeños clubes que no están dispuestos a vender su alma al diablo. Porque el lema del Ceares no es un brindis al sol. Es un ejemplo a seguir.

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