Sócrates, ni está ni se le espera en Bilbao [Thinking Football 2016]

Por una vez pretendíamos hablar estrictamente de cine pero el proceder del Athletic se empeña en que Thinking Football, el festi de los “valores y la reflexión más allá del fútbol moderno” (el entrecomillado es nuestro pero básicamente es lo que nos venden, incluso vía Teleberri), sea tan culturalmente atractivo como una broma de mal gusto a la hora de la verdad.

Casualidad, el ciclo cinematográfico ha coincidido con la prohibición mediante razones peregrinas del homenaje que la ICHH quería brindar al boxeador Kerman Lejarraga y con el fatal aniversario de la muerte de Cabacas, hincha al que club y fundación han dado un trato, cuanto menos, distante. Pensábamos que éramos los únicos aguafiestas que nos fijábamos en este tipo de cosas pero encontramos estas palabras en el Desmarque de Bizkaia (enlace):

“El Thinking Football del Athletic habla del fútbol como transformador de la sociedad, de casos como los de las favelas, o de las gradas populares, ganando premios culturetas. ¿Y luego no somos capaces de empatizar con los allegados de un hincha que mataron por estar en un callejón en el que el poder político tenía ganas de dar una lección de no se sabe qué?

El Athletic Club no sólo se dedica a mirar hacia otro lado, sino que se dedica a retirar placas, o a intentar impedir que la Grada Popular lleve el nombre de Iñigo para hacer imborrable  su recuerdo. Como otras tantas veces, algunos no alcanzamos a comprender por qué”.

La sensación de estar asistiendo a un ejercicio de postureo se acrecentó con la proyección de Geraldinos, un documental de protesta frente a la elitización sufrida por el estadio de Maracaná, cuyo anillo inferior, la grada popular denominada Geral, desapareció a mayor gloria del bisnes. La historia nos resulta muy familiar: erradicación de gradas de pie, subida de precios y consecuente expulsión de facto de la clase obrera de los estadios, y dinero público destinado a mamoneos privados. Río de Janeiro bien podría ser Bilbao.

geraldinos

En todo caso, hace falta rostro para que el Athletic proyecte sin sonrojarse un docu de este tipo cuando lleva lustros marginando y mareando a la grada. Su empeño con los palcos VIP, en cambio, es incuestionable. Un negocio que va “bastante bien”, tanto que ahora rebajan los precios (sigue habiendo priva, por cierto). De esto no se reflexiona públicamente; es más sencillo estigmatizar ciertos personajes y actitudes “insalubres” de la Geral con las que, por otra parte, no hay por qué comulgar ni son exclusividad de cierto sector. El sesgo clasista es tan evidente que habrá que invitar a Owen Jones al Botxo para que escriba un epílogo chirene a Chavs.

Sigamos. El ciclo incluía otra película loando a Sócrates. Vaya por delante el reconocimiento a su grandeza y compromiso social pero no entendemos la insistencia con el brasileño, máxime tras haber proyectado “Democracia en blanco y negro” hace un año. Así que también nosotros repetimos moraleja: el espíritu de Sócrates está en las antípodas de este Athletic.

brian clough

Más nombres propios: Brian Clough. El inglés se ha convertido en todo un filón: libro (Maldito United), peli (Damned United) y I Believe In Miracles, el documental que narra sus días al frente del Nottingham Forest. La pieza está hecha a la medida del difunto protagonista: dinámico, arrollador y lleno de humor inglés. El montaje, acompañado de muchos videos de archivo, es vertiginoso y el conjunto destila aroma a un fútbol que lamentablemente no volverá. Recomendable.

No lo es tanto Gascoigne. En un intento de huir del sensacionalismo barato con el que The Sun y compañía retratan a Gazza, Jane Preston se pasa de frenada y edulcora la personalidad y andanzas de un futbolista llamado a ser mejor de lo que finalmente fue. Cierto que traumas personales y lesiones lo marcaron pero el documental podía haber sido más incisivo, no tan compasivo y sí más ecuánime.

Turno para un par de informes Robinson. De la fabulosa historia de Tittyshev ya dimos cuenta hace tiempo (enlace). Un must en toda regla. La Lazio de las pistolas se ubica en los años de plomo italianos con futbolistas jugando con pistolas y fascismo. De obligada visión, aunque le hubiera favorecido un mayor metraje, pues la historia da para más.

Y si bien el festi dio para mucho más (la redacción del blog por desgracia no), cerramos este breve repaso con Le Terrain. Alejado del morbo habitual con que se retratan los suburbios parisinos, de costumbrista acaba siendo rutinaria, lenta y de escaso ritmo. Como la vida de los chavales, niños y adolescentes que aparecen en la pantalla; jovencillos que se aferran al fútbol como trampolín social, prácticamente la última oportunidad para dejar atrás la vida de banlieu. Al menos el docu es un acercamiento veraz a unas vidas duras y, aquí sí, cabría reflexionar sobre el papel social del fútbol, incluso de los entrenadores de categorías inferiores. Bravo por priorizar los estudios de los chavales pero, ¿es necesaria tanta competitividad y elogio de la victoria?

le terrain

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