Todo Pichichi se sube a la gabarra

Es el tema de la semana. Vocento, PSOE en campaña electoral, Emakunde, Clemente…hasta los mudos han dado su opinión. Ya se sabe que cualquier ocasión es buena para poner una pica en Ibaigane, y si hay politiqueo de por medio, tanto mejor. Suponemos que todos ellos estarían presentes en aquella rueda de prensa desierta en la que Joseba Agirre se quejaba del poco interés mediático antes del vital encuentro contra el Atlético.

gabarra

La polémica surge por la cuestión de si sacar o no la gabarra para celebrar un muy meritorio titulo de liga del primer equipo femenino. Gabarra que, según algunos, solo se saca para los títulos mayores del masculino, para otros, que se debe sacar hasta para un Teresa Herrera. Vamos, que al igual que con la filosofia, hay divergencia de opiniones y ninguna norma definitiva escrita. Quizá porque la gente tiende a inventarse tradiciones sobre la marcha. Lo ultimo es oír que las chicas desvirtuarían una celebración en gabarra. Claro, debe ser porque estamos muy acostumbrados a celebrar las Champions del masculino en los últimos 30 años.

Todo para que al final, como siempre, la directiva y el partido que la maneja hagan lo que les sale de la makila, ofrenda de flores a una Virgen incluida. Tope laico y moderno. Y sobre todo, horizontal, tapando ciertas voces populares de la masa social del club que claman por algo más popular y participativo. De qué nos suena. Quizá el mejor homenaje, y el más feminista, fuera el que tuviera en cuenta los deseos de las propias jugadoras, ya que, al fin y al cabo, estamos aquí por ellas. Y no creo que pidan que se bañe en oro la gabarra, es gente acostumbrada a ir a entrenar después de estudiar o trabajar, con pocos medios económicos, horarios nefastos y condiciones cuanto menos justitas. Para exigir mejoras ahí sí que se echa en falta a toda la caterva de oportunistas que han ladrado estos días.

En definitiva, desde aquí solo podemos pedir un poco de respeto y menos paternalismo para unas jugadoras que se han ganado a pulso un homenaje como les salga de la seta, sea en gabarra o sobre un cohete, vayan 5000 personas o medio millón, siempre que entre dentro de lo racional. Y sobre todo, pedimos apoyo en el día a día. Porque de todos esos que han firmado la dichosa petición, ¿cuántos forman parte de los 400 que van un domingo de febrero a ver a las chicas jugar? Menos hipocresía, por favor.

Los micromachismos inundan el día a día en nuestra sociedad patriarcal. Es momento de quitarse alforjas y celebrar alto y claro el gran fútbol que han desplegado las neskak. Porque por si alguien lo había olvidado, esto es fútbol, y también femenino.

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