Farsamblea de compromisarios

O quizá deberíamos hablar de Barçamblea, ya que el modelo de club que nos ponen encima de la mesa desde la Junta Directiva es un calco del club catalán, más orientado a turistas que a hinchas.

La jornada se preveía placentera para Urrutia, Aldazabal y sus secuaces y, efectivamente, se pasearon como Pedro por su casa por el Palacio Euskalduna, ya que a) la pelotita entra y b) el dinero cae del cielo en formato televisivo y cláusulas de rescisión. Pocas explicaciones, pocos datos concretos y mucha grandilocuencia con menos fondo que la piscina de la Alhóndiga. Según apuntaba algún plumilla de Vocento, la cita se solventó con un apoyo histórico con una participación muy baja. Suspenso  en democracia que puede indicar, quizá, el desapego del socio compromisario y lo caduco y sinsentido del sistema de representación. A Urrutia no le hizo falta en esta ocasión la llamada urgente de Sabin Etxea a sus “300” para apagar el fuego, ya que el pescado estaba vendido de antemano. Sorprende, eso sí, lo dócil que se ha mostrado Vocento esta vez, teniendo en cuenta su supuesto odio a esta Junta. Será quizá porque son exactamente iguales y no proponen otra alternativa más que un cambio de cromos en la Junta y privilegios para ellos.

cesar

En un monólogo que competiría en aburrimiento con un discurso de Rajoy, Urrutia se centró, por enésima vez, en insistir en el “bere estiloa”, más en conceto, en “ser reconocibles por una manera concreta de actuar, ser fiables y confiables”. ¿Se referiría a las 70 horas semanales que algunos obreros han metido en los trabajos del estadio? No lo sabemos, ya que no quiso contestar, y eso que “ponemos en valor la figura de la persona socia y abordamos procesos de mejora en su atención”. Tanto, que algunos de ellos fueron secuestrados en Genk por la Policía Belga con la ayuda del responsable de seguridad del club. Atención personalizada, pues.

En su turno, Aldazabal tuvo a bien vestirse de Epi y Blas para explicarnos a la plebe la diferencia entre una SAD y un club. Claro que sobre el papel hay diferencia, pero que me expliquen en la práctica cómo se plasma en el Athletic. Dijo que en una SAD manda “El Capital” (y no el de Marx precisamente), es decir, tener el 51% de las acciones, y no como en el Athletic que es “un socio, un voto”. La asamblea de compromisaurios supone un socio, 100 votos, señor Aldazabal, como recordó Teleboina en un decorado dantesco repleto de publicidad. Podría ampliar la información el directivo asalariado de Kutxabank, comentando por ejemplo si el capital tiene o no incidencia en la superdemocracia que vive el club, por aquello de los avales a la hora de presentarse a las elecciones, el peso del PNV y un largo etc. No estamos en Sankt Pauli, por desgracia, ¿verdad Aldazabal? No podía terminar su intervención sin una dosis de humor de baratillo y populista hablando sobre los símbolos del club apropiados por el Atlético. Tan poco dio de sí la asamblea que semejante chorrada es noticia y ya ha llenado varias páginas de Vocento.

Ya en el turno de la contabilidad, Uribe sacó pecho de la zona VIP (hace falta tener valor y cara dura), y nos vino a decir que es “un lugar único que permite que 200 empresas se puedan unir para hablar de negocios” y que “la ocupación media es del 37%, estando los palcos ocupados en su totalidad jornada tras jornada, suponiendo la tercera fuente de ingresos del Athletic Club”. Dan buena cuenta de ello en su panfleto propagandístico oficial (link), aunque obvian la ocupación de los asientos Premium, con lo que la info queda desdibujada y no se desgañitan en dar números y datos fiables y contrastables. Lo que vemos desde la grada es un vacío tras otro en los Premium llegando a 10 irrisorios espectadores en algunos partidos. Un exitazo, vaya. Eso sí, sólo se valora en términos económicos y contables. Del clasismo que destila ni palabra, no vaya a ser que algún tribunero descubra de repente que es tratado como un mero cliente de segunda.

Ya vemos, pues, cuáles son las prioridades de esta Junta. Los negocios privados en un lugar, supuesto recinto deportivo, construido con fondos públicos. Urrutia, o la JD, desveló ayer que el Gobierno Vasco les dio permiso para vender alcohol 15 mins antes y 15 mins después del partido en los palcos. Sorprende que el Gobierno Vasco haga leyes que luego se salta a la torera con sus propios amigotes del Athletic. Una corcuerada en toda regla. Compadreo total. This is Peneuveistán.

Cero espacio para un debate real. Sólo es posible en el marginal y tardío turno de ruegos y preguntas donde las intervenciones de freakys varios tapan otras más interesantes, donde ni Urrutia ni los suyos hacen el más mínimo esfuerzo para justificar su actuación y pasan el rodillo, con mala cara, malas formas y mucha prepotencia, sabedores, como Rajoy, que una mayoría silenciosa les respalda, o en palabras de Josu, “eskenatoki honetan bazkidearen babesa sentitzen dugu, babes zabala, isila eta lasaia”. El club y su masa social es fiel reflejo de la sociedad acomodaticia en que vivimos. Ni más ni menos. Pero alucina ver tan poca disidencia.

Nos ha quedado claro que nadie cuestiona el modelo implantado, que esta carrera de aumento de presupuesto va acompañada de un aumento en los gastos de la primera plantilla, en una burbuja que no parece tener fin. Si suben los ingresos de TVs, de supuestos VIPs, de patrocinadores, ¿cómo es que no bajan las cuotas de socios y las entradas? Muchas más preguntas nos surgen, pero no nos queremos ganar una mirada asesina de Urrutia. Nos las quedamos para nosotros en un ejercicio de democracia de los que les gustan. Pague, trague y celebre los goles, señor cliente, y pase por la tienda oficial antes de salir.

Qué pereza…

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