Athletic Club – Villarreal SAD: contracrónica

Cuando la Ertzaintza mató a Cabacas, éste tenía 28 años. Por eso ayer se eligió dicho minuto para demandar justicia, ya, sin más dilación, al unísono grito de “Justizia Iñigorentzat”. Esperamos que se oyera en el callejón, en comisaría, en el juzgado, en la casa del pueblo y en el batzoki. Hablando de batzokis, en ese gigante que es San Mamés la cosa pasó con timidez, porque la tribuna no se arrancó a secundar la enésima protesta, si bien aplaudiera con tibieza.

Por otra parte, continúa la escalada represiva y demente en el tema banderas y pancartas. No vale escudarse en Tebas, delirantes circulares o cualesquiera sean las excusas para justificar que los seguratas traten de quitar o arramplar la pancarta de tela de la peña de Bilbo Zaharra, que no había causado ningún mal ni molestia durante todo el partido. Asco, hastío y un club que te hace sentir vergüenza ajena en lo que debería ser nuestra propia casa.

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