Athletic Club – Eibar: ¡a la huelga!

Derby contra el Eibar, domingo a las 16:15 y la posibilidad de escalar a posiciones en la tabla cercanas a puestos Champions no fueron acicate suficiente. Ya camino del estadio, notábamos apatía. Una apatía que viene siendo norma desde hace unos años y crece y se extiende como un virus. Supuestamente, con el nuevo estadio 5 estrellas y una plantilla tan competitiva nos deberíamos estar comiendo el mundo. O eso creíamos antes de toparnos con la cruda realidad con la que nos obligan a convivir.

Resulta que, después de todo el historial de desagravios que la grada (y el común de los socios, por extensión) ha venido sufriendo durante los últimos años por parte de esta Junta Directiva, la sucesión de acontecimientos de la última semana corona a Urrutia, Aldazabal y sus compinches como Reyes Supremos del esperpento. Tiremos de línea temporal. En el partido europeo contra el Genk, la seguridad del club intentó obligar a HNT a retirar su pancarta, proscrita en la Catedral en competiciones estatales por las normas abusivas de Tebas. Siendo Europa, esta prohibición no procedía. Pero a la directiva le dio igual y envió a sus mamporreros, con los 4 jinetes del Apocalipsis Represivo en cabeza. El rifirrafe no fue más allá de una sokatira, y HNT mostró su pancarta durante la primera parte.

Parecía que la cosa quedaba en tablas, hasta que días después, la directiva publicó una infame circular de la que hablamos aquí (enlace), y que suponía la prohibición de facto de introducir cualquier bandera que no pasara el filtro que a algún segurata se le pusiera en la punta del capullo. Directamente. No hablamos ya de las banderas artesanales que se curran muchos hinchas. ¿La excusa? Que no son ignífugas. Tócate los pies y llama a los bomberos.

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Para dar más empaque a su decisión, la directiva ordenó, en el siguiente partido de liga, retirar las pancartas de dos peñas del sector 111 (Vídeo). No contaban con que HNT iba a regularizar su estatus en el famoso libro de hinchadas de Tebas e iba a conseguir introducir de nuevo su material. En esta situación, llegó el día del homenaje a Iñigo Cabacas, y la ICHH, siguiendo el proceder impuesto por el club, solicitó a la directiva la introducción de una pancarta con el lema “Orain!”. La Junta, sin intuir, al parecer, que se trataba de un homenaje, la autorizó. En un principio, claro, porque cuando se enteró a traves de las redes sociales de qué iba el asunto denegó el permiso. ¿Consecuencia? Pues ya visteis que la pancarta entró, el estadio no se incendió y no se provocaron incidentes por el lema escrito en ella. Pero la intención de la Junta dejó una sensación de amargura y asco bastante evidente.

Como resultado de todo esto, y ante esta absurda escalada que no solo afecta a San Mamés sino que se extiende a Lezama y los partidos del femenino y el BA en su nueva flamante tribuna, la ICHH decretó huelga de animación. La segunda en las últimas temporadas contra la patronal de Ibaigane. Ya se sabe, cuando se pasan el convenio por el forro, toca tirar de recursos.

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Durante la primera parte San Mamés estuvo callado hasta el punto que se oían los gritos de la defensa eibartarra desde norte. Un par de tímidos Athletic, Athletic salieron desde algún lugar de la Tribuna Alta y en el minuto 28 se exigió justicia para Iñigo. Y ya, esto da de sí nuestro estadio sin la grada apretando. El guión de la segunda parte ya lo sabéis, pero merece un par de apuntes. La ocupación de la grada popular fue muy inferior a la habitual. Algo que está ocurriendo de manera frecuente últimamente. El hastío empieza a calar hondo y no es el primer socio que anuncia su baja en próximas fechas.

Es demasiado. Horarios de locura que obligan a hacer mil cambalaches laborales y familiares para poder madrugar e ir a trabajar, para encontrarte con que en la puerta de tu grada te espera una semiviolación en forma de cacheo a cara de perro. Si quieres meter una simple bandera te la tiene que aprobar el Comité Censor y el Parque de Bomberos Municipal, y al entrar te arriesgas a que la policía del cántico y el cigarro te ponga una multa de 3.000 euros y una prohibición de acceso al campo de 6 meses. Todo ello habiendo pasado por delante de las puertas de los VIP donde solo falta que las azafatas hagan genuflexiones enseñando el tanga a sus honorables señorías.

Cansa. Mucho. Así que la huelga estaba más que justificada. Desde algunos sectores no se entiende y esgrimen los archiconocidos argumentos. Que si estamos subvencionados, que si somos grada de “no animación” nos suban la cuota, etc… La hasbará de la directiva haciendo el trabajo sucio. No entienden que la implementación de una grada popular es por el bien de todos, que la entrada de abonados jóvenes va a nutrir de nuevos socios a la entidad, que se asegura el relevo generacional y da oxígeno a una grada vieja y pequeña, que el subidón de ambiente viene con esas medidas, y que por mucho que nos empeñemos y cantemos, sólo lo hacemos nosotros. Eso si nos dejan, claro. Las restricciones a la grada son extensibles al resto de sectores. Y mientras nos peleamos entre nosotros los directivos se descojonan de la risa mientras dan de comer a sus VIPs y sus clientes preferentes.

Tantas peticiones y disponibilidades para colaborar con el club formuladas con cada vez más insistencia siguen sin respuesta por parte de quienes integran el palco, que no dejan de hacer guiños de desprecio a una grada que al final termina cansándose. Tanto es así que, por ejemplo, la Junta Directiva dice permitir cada partido 24 banderas grandes de las que se ondean con palo de plástico, ¿Alguien ve todas esas 24 banderas a lo largo del campo? No, nadie, ya que el club contesta negativamente cada vez que se le pide introducir más banderas de las que él mismo dice permitir. Se saltan hasta sus propias normas. No hay ambiente, no hay viajes, no se puede acudir a gran parte de los partidos en casa. Sólo falta la extremaunción y los malos augurios no presagian nada bueno. Si el lobby PNV-PSE se sale con la suya y logra archivar el caso del asesinato de Iñigo Cabacas el cansancio y el hastío se juntarán con la mala hostia. Mala combinación. Sinceramente, eso de dejarse la garganta quedará en último plano. Y no será porque no se ha dado opción al socio de reunirse con la ICHH para proponer iniciativas.

En fin, un encuentro en el que el resultado fue lo de menos para nosotros, donde el partido que se juega en las gradas marcará el devenir de lo que será San Mamés en el futuro y que preocupa a cada vez más gente. No vamos a tragar con su ley mordaza, eso podéis tenerlo bien claro. Quizá cuando los grupies de la directiva se den cuenta de que ha muerto una parte de San Mamés sea demasiado tarde para resucitarla. Seguimos creyendo que estamos a tiempo, aunque el reloj juega en nuestra contra…

Gracias a la Junta Directiva por hacer de este club algo tan “especial”.

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