Contracrónica del ausente (NO AL FÚTBOL LOS LUNES)

*artículo de colaboración 

Había quedado y tenía prisa. Los nervios de siempre de última hora por salir justo del curro. Casi sin tiempo, Me encontré con un par de caras conocidas con las mismas caras de agobio. ¡Joder, que no llego! 5 minutos antes de cerrar las puertas del súper, entré y pude hacer la compra. Por los pelos. En el camino me había cruzado con algunos hinchas que iban a San Mamés con cara de autómata. Yo, desde luego, no me lo podía permitir. ¿A esas horas, un partido de liga, para pegarme un madrugón al día siguiente y arriesgar la vida en la carretera o en el trabajo? No. Sorprende cómo se ha naturalizado hoy lo que hace 4 años era una locura. Parece que en Bilbao nadie lo discute, como puede pasar, sin ir más lejos, en Gasteiz. Esas cositas de la mejor afición del mundo…

Puse las lentejas al fuego mientras hacía el resto de tareas pendientes, poner la lavadora, preparar la cena, planchar…. Como tampoco tengo (ni puedo permitirme, ni estoy por la labor) plataforma digital de TV, tocaba pinchar el partido por internet.
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Imagen de Iraultza 1921 (D. Alavés) de la serie Fanatics Poster Collection

Tedioso, errático, inocente…un fútbol medieval impropio del Athletic se me ofrecía a una calidad muy lejos del HD, con lo que fui desconectando. y centrándome en no cortarme los dedos en mis arranques de mala gaita. Sinceramente, tampoco me daba mucha pena no acudir a este partido (y van unos cuantos) con el frío y la lluvia que harían a esas horas en Bilbao. Y eso que el rival practica un fútbol atractivo, sin complejos y sin especulaciones, como demostró hasta que faltaban 10 minutos para acabar, cuando San José se vistió de Roberto Ríos.
No se puede conciliar vida laboral, social y familiar con ir a San Mamés. Ya no. Y la asistencia lo volvió a demostrar. Y lo que es peor, con el tétrico ambiente (grada – lata de sardinas incluida) que se apreciaba en la retransmisión, en ningún momento eché de menos estar en mi querida localidad, cosa que sucede cada vez con más asiduidad.
En resumen, que por culpa de los horarios de los cojones, un apostador chino, gratis, vio al Athletic ganar, y yo me lo perdí, habiendo pagado. Ahora toca apoquinar la cuota, y hasta algunos de los denominados “subvencionados” nos estamos replanteando si realmente merece la pena… Espero que por lo menos las lentejas me sepan a gloria…
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