2016: el año que pasamos de clientes a ignífugos

Despedimos un 2016 que, si bien en el apartado deportivo nos ha dejado en general buenos momentos, en el institucional y social nos deja un sabor muy amargo, condicionado también por la noticia de la enfermedad de Yeray, uno de lo mejores talentos que ha dado Lezama en los últimos años y que tantas alegrías nos ha estado dando.

El modelo de club elitista se ha asentado definitivamente con esta junta directiva. Tanto que este Athletic Club no es ni la sombra de lo que fue hace unos pocos años. La gentrificación de la masa social ha llegado a un punto tal que los directivos no se plantean ya no sólo cambiarlo, sino discutirlo siquiera. Uno de los ejemplos ha sido la prolongación de la cubierta. Ante unas protestas justificadas por parte de los socios afectados por la lluvia, a quienes directamente engañaron, han puesto encima de la mesa una solución cara y unilateral. Como les gusta a ellos. Cualquier alternativa ha sido despreciada e ignorada. Más de 10 millones de euros la broma, con jornadas laborales que ni en las pirámides de Egipto. Y lo más llamativo, ningún directivo (por ejemplo Aldazabal el encantador de serpientes) ha dimitido por ello. ¿Dimitir? ¡Ja! Contratazo al canto en la BBK y ni plantearse un conflicto de intereses por ser directivo del club y a su vez asalariado de un patrocinador.

Con este percal, no es de sorprender que la actitud del club para con la grada haya ido por los mismos derroteros. Tras años de campaña y esfuerzo por la ampliación de la grada (popular, que no de animación), Urrutia y cía dieron carpetazo al asunto con unos pírricos 200 asientos más del 109 en una zona congestionada, llena de socios y con una demanda muy superior a la oferta. Más de 200 se han quedado sin entrar y de abonos ni hablar. Así se las gastan. Único club en primera sin abonos de temporada. O bueno, maticemos. En los asientos Premium sí. Con estas decisiones la suerte está echada. Era cuestión de tiempo que el ambiente se resintiera, y los últimos partidos lo han demostrado. Miedo nos da pensar cómo será dentro de 3 años, pero ya hay gente que ha puesto su carnet en alquiler o se ha dado de baja.

lordbigotington

No es de sorprender. Si a la política de precios sumamos la represión generalizada en las zonas calientes de los estadios, se dibuja el escenario que hoy tenemos en la Catedral. Ojo, no es ajena a otros estadios. En Iruñea saben bien de qué va esto, por poner un ejemplo cercano. Leyes de excepción, policía del cántico, cacheos, multas, controles de alcoholemia, identificaciones, agresiones…todo ello mientras el asesinato de Jimmy queda impune y los asesinos neonazis del Frente Atlético y fascistas similares siguen campando a sus anchas por el fútbol estatal, incluyendo la presidencia del Jaén o la de la propia LFP. Las medidas represivas se han volcado en el interior de algunos estadios, donde no se producen altercados graves, mientras fuera de ellos la violencia se acentúa y no son capaces ni de evitarla ni de atajarla, sino que más bien la provocan o la empeoran, como sabemos muy bien por estos lares.

Y es que son casi 5 años desde la muerte de Iñigo Cabacas a manos de la Ertzaintza y extensión tras extensión del caso en los juzgados no se avanza, no se imputa, no se castiga. El mensaje que nos llega está bien clarito. Matar en España sale gratis si eres policía o ultraderechista. O las dos cosas, vaya…

Así las cosas, la elección de Bilbao como sede de la Eurocopa 2020 es una bomba de relojería que los medios lacayos del capital (Vocento – El Correo Español, mayormente) están empeñados en edulcorar con mareantes cifras de supuestos beneficios para la ciudad, que no para el ciudadano. Ese afán de unos por españolizar y otros por forrarse puede salir rana, como han demostrado rusos, polacos y las hordas de Manolo Bombokoa. Todos ellos juntos y revueltos en tierras vascas con la supervisión de la Ertzaintza es entre cómico y terrorífico. Gracias a Ortuzar, Urkullu y Azkuna-Aburto que representan a la perfección los intereses del empesariado vizcaíno.

Nos nos queremos dejar en el tintero algunas cuestiones más. Ayer mismo Iraultza 1921, hinchada del Alavés, anunció que no acudirá al derbi en San Mamés del 8 de enero, como ya hicieran los hinchas de la Real. El Athletic Club ha hecho oídos sordos a la demanda popular de una unificación de precios para los visitantes a 25 euros en todos los derbis entre equipos vascos. Con el aplauso y el silencio de gran parte de la afición del Athletic, cabe añadir. A nadie debe sorprender pues que desde Ibaigane nos toreen como lo hacen si no somos capaces de ver que los primeros damnificados de este tipo de actitudes somos nosotros mismos.

Es difícil resumir más todo un año de sensaciones, partidos, artículos y demás. Cada vez cuesta un poco más acudir a la Catedral, poner buena cara ante tanto atropello para ir a ver un puñetero partido de fútbol. No digamos ir a Lezama y tener un segurata en la nuca. El cansancio se acumula. Remar contra precios, horarios o represión y comprobar que a la mayoría de la gente le es indiferente con tal de que tengan su ración de opio deja un saborcillo amargo que hace que la brecha entre grada y resto de afición se acreciente. No podemos olvidar que nuestra manera de entender y vivir el fútbol y el Athletic está condenada.

Sólo quedamos unos pocos a bordo. Siempre se ha dicho que los primeros en abandonar el barco deben de ser las mujeres y los niños. A estos últimos les han echado a las frías aguas del Cantábrico hace tiempo. A nosotros nos tendrán que echar con agua hirviendo.

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