La falta de “ambiente”

El tuit de Mikel San José destapó el domingo la caja de los truenos tras una sesión de teatro y un partido más aburrido que una rueda de prensa de Urrutióteles. Los comentarios de Santi Segurola en TV y los mensajes de varios telespectadores y socios de localidades altas que escuchaban perfectamente los gritos de los futbolistas venían a demostrar lo que desde hace años venimos avisando. San Mamés es un estadio sin alma y ya no lo reconoce nadie.

Es justo contextualizar lo del domingo, tras las derrotas en Valencia y Nicosia y con una racha de juego bastante pobre. Pero he aquí otro dato a tener en cuenta: el partido se jugó un domingo a las 18:30, horario muy propicio para acercarse a San Mamés.

Los gurús del nuevo estadio han ido viendo caer su castillo de naipes uno a uno y sin parar. Desde los que creían que con la entrada de 10.000 nuevos socios esto iba a ser como Dortmund a quienes pensaban que con 2 esquinas separadas y diminutas iban a poder callarnos. La situación de hoy es producto y fruto de decisiones concretas tomadas por personas concretas, con nombre y apellidos, y cargadas de intenciones. Desde las económicas a las políticas.

urrutiaciego

Los Macua, Ucha, Aldazabal, Uribe, Urrutia, todos ellos cortados por el mismo patrón, diseñaron un estadio que es exactamente igual a cualquier templo moderno al uso. Eso sí, con un caparazón luminoso al que todos miramos como polillas para no descubrir un interior vacuo. Como con cualquier otro proyecto-nación al que nos tienen acostumbrados sus amos en Gasteiz. Mucha pompa y poco jabón.

Y así estamos hoy, a marzo de 2017, lamentándonos de que San Mamés no transmite y de que en unos dieciseisavos de EL no pasamos de los 3/4 de entrada. ¿Sorprendidos? ¿Alguien pensaba que no nos iba a tragar la ola de fútbol comercial? Evidentemente no, y lo del domingo es consecuencia de todas estas decisiones.

¿Grada popular? No. ¿Grada en sur? No. ¿Abonos? No. ¿Precios populares, especialmente para jóvenes? No. ¿Banderas? No. ¿Pancartas de peñas? No. ¿En Lezama? Tampoco.

¿Cacheos abusivos? Sí. ¿Abusos de todo tipo? Sí. ¿Palcos VIP? Por supuesto.

A estas alturas ya da igual, la verdad. No hay solución, de eso tenemos certeza total, y el cansancio acumulado es tal que, como ya publicamos en el muro de Facebook, algunos socios habían tramitado su baja de la entidad. Es entendible, visto el percal. Somos 4 años más viejos que cuando empezamos en la nueva grada y la media de edad sube con nosotros. Imaginad en 5 años.

Si no os lo creéis, sencillamente comparad cómo se iba a La Catedral en 1997, en 2012 y hoy. Y sobre todo, cómo se sale de ella.

Algunos claman contra la grada (“de animación” por obra y gracia de Ucha y compañía), para igualar precios por arriba. Eso es. En el 124 se deben estar partiendo de risa. Y en el palco de autoridades, ni te cuento. Como si se hubieran olvidado de que ya existía una grada, mucho más grande, al mismo precio, en 2013, y todavía más, y a mitad de precio, en el 97. Memoria selectiva o clasismo, vaya usted a saber.

Ya veis. Lo único que va a llenar San Mamés de aquí al 2021 es la selección de Apaña. Que la traen los mismos, para más descojono.

Anuncios