Entren con todo [JUSTIZIA IÑIGORENTZAT!!]

Con esta demoledora frase, el Bilardo de la comisaría de Deusto daba orden de arrasar el callejón de María Díaz de Haro. A pelotazos, directamente. Sin razones previas, como todo Bilbao sabe. Y ojo, no contentos con eso, y sin necesidad de decir un “pisalo, pisalo!” por radio, algunos de sus chicos se dedicaron a maltratar, acosar y amenazar a los amigos de Iñigo y a Laia con el cuerpo de Iñigo todavía sobre el frío suelo del callejón. Conviene recordar estos detalles cuando las hienas sacan sus dientes a relucir.

Porque, señor Pastor, usted no estuvo allí. Probablemente estaría cenando alegremente con su familia, de potes con amigos, fumándose un habano pagado con los impuestos de, entre otros, Manu Cabacas y Fina Liceranzu, o considerando el talante que ha mostrado en la prensa últimamente, disparando a las palomas en el parque parapetado tras un arbusto. Sin embargo, en Bilbao, antes y después de los partidos, y especialmente esa noche, el callejón es frecuentado por miles de hinchas, todos ellos testigos directos de los hechos. Y que constituyen, con su relato, que es vox populi, la verdad de lo que allí ocurrió, por encima de intoxicaciones, sesgos interesados, paranoias colectivas (probablemente inducidas por el excesivo consumo de batidos proteicos) made in Esan o actuaciones judiciales que avergüenzan a todos los ciudadanos del Botxo.

Resulta curioso que alguien que ha tenido que llevar escolta y ha sufrido la pérdida de compañeros resulte tan grotescamente carroñero, pueril y malnacido ante un caso como el de Iñigo. Es de entender, no obstante, si atendemos a otros primeros espadas de su partido en la CAV, como Francisco I de Coscojales o, sobre todo, Rodolfo Ares. ¿Se imagina usted, señor Pastor, qué ocurriría si alguien de, pongamos, la izquierda abertzale (aberchales radicales para Ares) o un ciudadano cualquiera de la CAV sin afiliación concreta, dijera sus mismas palabras para describir y justificar la muerte violenta de un cargo del PSOE? ¿Si se inventara pruebas falsas, las vertiera en prensa, y utilizara a la familia del fallecido como saco de boxeo? ¿Le suena la Audiencia Nacional, el régimen de incomunicación, la prisión preventiva prorrogable, la dispersión? ¿La ley Mordaza, quizá?

Su poltrona queda muy lejos de las calles de Bilbao, afortunadamente para usted si valoramos la reacción que han causado sus palabras en la afición del Athletic. Pero puede estar tranquilo. Si algo ha demostrado la hinchada rojiblanca es un saber estar, un tesón y un aguante que, siguiendo el ejemplo de los familiares y amigos de Iñigo, no va a cejar en su empeño de justicia sin caer en las constantes provocaciones a las que son sometidos. Y no es fácil, créame. Se hace cuesta arriba intentar olvidar la actitud chulesca y mamporrera de los hombres de negro en San Mamés, la lejanía de la directiva de Josu Urrutia, la inexplicable tardanza en los juzgados, la no imputación de Ugarteko, la colaboración cómplice de algunos medios de comunicación, en fin, todo lo que ha ocurrido durante estos 5 años, que ya tenía precedentes y que era cuestión de tiempo que ocurriera. Cuesta horrores no arramplar a hostias con todo. No quiero ni imaginar lo que es estar en la piel de Manu o Fina.

Sea como sea, ya se ha ganado su hueco en la lista de personas non gratas de la Catedral. Zorionak. Es un título que llevan con orgullo personajes de la talla de Esperanza Aguirre, Javier Tebas o Francisco Franco.

Así que, parafraseando a algún político de actualidad, no nos queda otra que decirte: Nos vemos en el infierno, gángster.

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