Idoia Mendia y change.org no estuvieron con el equipo femenino

Ha ocurrido otra vez, como en aquella víspera de uno de los partidos más importantes de su historia. La rueda de prensa de Joseba Aguirre tras el partido del primer equipo femenino fue suspendida por ausencia de medios de comunicación después del partido contra el UDG de Tenerife.

No queremos culpar a los periodistas a la ligera. Son reflejo de la atención que se presta al equipo que más éxitos ha dado a la entidad en las últimas 3 décadas. Y los medios son empresas que venden un producto que la sociedad parece no comprar…hasta que vuelva a haber polémica. Que la habrá. Eso sí vende.

Tampoco queremos colgar el mochuelo a la afición de un club que en su día apostó generosamente y fue uno de los pioneros (con todos los matices que quepan) entre los grandes clubes. Nadie había llenado antes un estadio como San Mamés, nadie había animado a su equipo femenino como lo hizo nuestra afición dejando unas imágenes que todavía hoy emocionan. Allí estuvimos muchos, y demasiados no hemos vuelto tan a menudo como deberíamos para tener la osadía de soltar discursos llenos de paternalismo.

La mayoría de los hinchas que conozco (me incluyo) miramos de reojo al equipo femenino. Siguen sus resultados y clasificación y cuando hay opciones de título o se acerca un partido importante, acuden a Lezama (si es que cuadra) o siguen el partido por internet o TV. Otros, no pocos, aprovechan para llevar a sus cachorros a Lezama en un ambiente mucho más accesible y familiar que San Mamés, donde es posible sentir la cercanía de unas jugadoras que no viajan en Cayenne. También, cabe añadir justamente, porque las jugadoras son los referentes deportivos de sus hijas, que ya hacen sus pinitos en los equipos femeninos o mixtos de la provincia. El futuro.

Ésa es la realidad que algunos palpamos a pie de grada, en las conversaciones con otros socios y aficionados. Y es una realidad donde la categoría internacional de alguna jugadora de mucha calidad y proyección convive con aires añejos de un fútbol más romántico que el que podemos vivir en La Catedral con el primer equipo masculino.

Quizá jugar en Lezama sea un factor que resta público, quizá tienen que pasar unos años para que algunas semillas den sus frutos y la cosa acabe de levantar, quizá las medidas draconianas para acudir a animar al equipo deban atenuarse para facilitar el apoyo de una grada siempre dispuesta, o quizá simplemente la atención es directamente proporcional al número de fichas femeninas en Bizkaia. No lo sabemos, pero es lo que dicen los números. Los 200 de Lezama siguen siendo 200 (500 o 1000 según el partido). Tampoco sabemos si es antes el huevo o la gallina y si se tiene que potenciar desde arriba (profesionalizando y patrocinando) o desde abajo (potenciando la cantera). O si deben ir de la mano.

Lo que sí sabemos es que estamos hartos de peroratas, lecciones de forofismo, feminismo y un montón de ismos más a quienes no sabiendo ni un solo nombre del equipo titular femenino (no digamos lo que es un fuera de juego), vienen a dar la matraca con la gabarra, la equidad, la igualdad de trato, la paridad salarial y un montón de temas más cuando conviene poner en el foco sus propios intereses y no en los de las jugadoras, que ya están ellas mismas para reivindicarlo y sacar los entrenamientos y partidos adelante. Aquellos días en los que ganaron el título más meritorio de su historia, en mi humilde opinión, sirvieron para retratar a la ingente cantidad de posers, bocachanclas y aprovechados que hay en esta sociedad de 140 caracteres y fotos de Instagram.

gabarra

Esta temporada y a medio plazo no parece que pueda caer un título de Liga ante el colosal dominio de un Barça y un Atlético que, a la par que el Madrid, han destinado pasta y medios en cantidades considerables. Y desgraciadamente eso hará, como es normal en todo equipo deportivo, que la atención decaiga. ¿Quizá es ahora cuando más apoyo necesitan? Las jugadoras y los 200 de Lezama nos esperan en la grada, sobre todo a ti, Idoia Mendia. Y también a todos los que firmaron en change.org por la gabarra. Hipócritas.

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