Fin del trayecto (Eire – Dinamarca)

*Ronald MacDonald, corresponsal de Alabinbonban en Temple Bar

Ya conoceréis la frase de “Eres pobre hasta para soñar”. Lo cierto es que cuando eres seguidor de una selección humilde, peleona pero con muchas limitaciones, esta frase se convierte en una verdad casi empírica. Y es que en una fría noche de un martes de noviembre terminó el sueño mundialista irlandés… cuando queda más de medio año para el comienzo de Rusia 2018. Se podrán buscar consuelos (tampoco estarán Italia, Holanda, Chile…), excusas (aquella derrota en casa frente a Serbia, aquel rácano empate en Georgia…) y lo que se quiera, pero el caso es que anoche Dinamarca fue insultantemente superior en un Aviva Stadium de Dublín que se ha había vestido con sus mejores galas para una noche que prometía ser mágica y acabó siendo un suplicio.

El sorteo para la repesca había sido bastante generoso con los fenianos, evitando los cocos del bombo (Italia o Croacia) y asegurándose la vuelta en casa. Además, este optimismo se había confirmado en el partido de ida el sábado pasado en Copenague, donde los irlandeses consiguieron un meritorio empate (0-0) a base de una férrea disciplina que anuló el ataque danés (apenas gozaron de ocasiones) y que nos recordó bastante a la seriedad que mostraron hace unas semanas en aquel decisivo y épico partido en Cardiff frente a Gales.

Por tanto, contábamos con sólidas razones para creer que Irlanda podría estar en un mundial dieciséis años después tras su paso por Japón y Corea, aquel campeonato en el que uno tenía que darse auténticos madrugones para no perderse la jornada y que se recordará también por la monumental bronca entre Mick MaCarthy y Roy Keane, que acabó afectando a la expedición irlandesa.

Para añadir optimismo a la noche, el partido no pudo empezar de mejor manera: A los cinco minutos, el grandullón Duffy adelantaba a los locales de cabeza tras una cadena de errores de la zaga danesa, desde el defectuoso despeje de un defensor tras el saque de una falta a la olla, pasando por una mala salida a destiempo de Schmeichel (sí, el hijo del legendario ex-portero del Manchester United). Sería el primer y último error de Dinamarca en toda la noche ya que, a partir de ahí, se rehizo de manera admirable y comenzó a desarrollar un fútbol marca de la casa, aquel que maravilló a medio mundo a mediados de los 80 y principios de los 90.

Cumplido el cuarto de hora, los daneses pusieron a prueba a Randolph dos veces en dos minutos, tras dos contras de libro que pillaron a los locales cagando y sin papel, todo un presagio de lo que pasaría después. Para el minuto 25, las estadísticas ya mostraban que el balón tenía un claro dominador (70% a favor de Dinamarca). Pero a pesar de esto, Eire tuvo la ocasión de (casi) cerrar el partido, en una rápida jugada por banda izquierda que acabó con un disparo en el área de McClean que cruzó demasiado. Hubiera sido injusto, visto lo que estaba ocurriendo en el césped. De hecho, a renglón seguido llegó la jugada del empate, donde la defensa local devolvió el favor del 1-0: Corner en corto a Sisto, éste se va hábilmente por linea de fondo, su centro raso al segundo palo llega a las botas de Christensen que chuta un tanto torpemente mandando el balón al poste, el balón sale rechazado pero golpea en el pie de Christie, que andaba por ahí tapando su palo por el corner, y el balón acaba al fondo de la red. Desgraciado pero merecido gol.

Por si fuera poco este jarro de agua fría, sólo tres minutos después llegó el de agua gélida: Nueva pérdida de balón local, Dinamarca monta un letal contraataque que acaba con un gran disparo de Eriksen que Randolph sólo puede acariciar. 1-2 y el asunto se pone realmente feo: Ahora Eire necesitaba dos goles y -por qué no decirlo- un milagro.

O’Neill intenta dar un revulsivo desde el banquillo, sacando tras el descanso a Hoolahan y McGeady. Y más tarde también sacaría a Long. Pero nada de esto tiene resultado, ya que si Dinamarca había estado mejor en la primera parte, en la segunda su dominio fue ya aplastante. Ya antes de la traca final de goles, habían dado varios avisos que obligaron a Randolph a emplearse a fondo. Si el portero -que terminó encajando cinco goles- acaba siendo el mejor de tu equipo, está claro que ayer no fue el día de Irlanda…

Especialmente doliente fue la media hora final. En el 63, Eriksen marca de otro gran disparo el tercero de su equipo y el segundo de su cuenta personal. Once minutos despues, Eriksen logra su hattrick paticular tras el enésimo regalo de una defensa ya rota. Y para acabar de la peor de las maneras, en el 90 McClean hace penalty a Bendtner que el propio delantero danés anota, dejando el marcador en un definitivo y revelador 1-5. No hay excusas: Dinamarca estará en Rusia porque fue mejor que el rival en todas las facetas del juego durante todo el partido.

Por su parte, a Eire no le queda otra que empezar a preparar desde ya el camino para la Eurocopa de 2020. Que el desastre de anoche no tape una más que aceptable fase de clasificación en un igualado y duro grupo y tras haber dejado en la cuneta a selecciones de nivel similar, como lo son Gales y Austria, por muy mal sabor de boca que nos haya dejado esta eliminatoria contra Dinamarca. Las decisiones, como siempre, debieran hacerse en frío. No olvidemos que este equipo no es ni la Naranja Mecánica de Cruyff, ni la Brasil de Pelé, ni el rodillo alemán.

Y precisamente por esto y porque el fútbol sin ‘banter’ sería una sinsorgada -y ahí, los irlandeses son campeones del mundo– hemos querido acompañar esta última entrega de “The rocky road to Russia” con imágenes de memes y coñas (banter) que surgieron al poco de terminar el partido, en vez de hacernos el harakiri recordando lo ocurrido en el césped del Aviva.

Ánimo amigxs, que ya queda menos para… el VI Naciones de rugby de 2018!! Yeerooooo!!!

Anuncios