Martín€z y el Athl€tic

Pasta y millones. Al final, todo se reduce a eso. El mensaje que el club ha querido dar a navegantes en su web en la nota informativa sobre la marcha de Laporte queda diluido por las mareantes cifras que rodean las dos operaciones. En definitiva, una de cal y otra de arena en cuestión de horas. Un día hablan de filosofía como si fueran sus guardianes y al siguiente actúan como el propio Manchester City a golpe de talonario con el vecino a mitad de temporada. Parece que la coherencia se la tragan como quien deglute un canapé en el palco VIP.

Se podían haber ahorrado el enésimo golpe de pecho, la verdad. No era necesario. Los socios ya sabemos de qué va esto. En un mes hemos pasado a engordar las arcas y los garajes de varios jugadores de los llamados estratégicos, siempre con la sospecha, o evidencia, de estar pagando un sobrecoste por lo limitado de nuestro mercado, y de la presión (o chantaje) al que someten algunos jugadores y sus representantes al club, y por extensión, su afición, para sacar el máximo partido a la situación en beneficio propio. Kepa como último exponente. Hacerse un Urzaiz está de moda, pues, y el mensaje que se está enviando a las futuras perlas y no tan perlas de Lezama es que todo vale.

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Ojo, esto es fútbol profesional, y los jugadores tienen derecho a pedir lo que crean conveniente. Ahora, hay unos límites, quizá éticos, quizá socioeconómicos, o de otra índole, pero tienen que conocer el terreno que pisan. Y es ese terreno el que se dinamita con fichajes como los de Iñigo Martínez.

Siendo coherente con lo que predica, Josu Urrutia tenía que haberse plantado con los 65 kilos de Laporte, los 40 de Martínez y los de Andar Herrera en las oficinas del Gobierno Vasco y la Diputación a comprar la parte pública del estadio, y suplir la marcha de Aymeric con lo que salga de Lezama, que supuestamente es tan fiel a la filosofía. Hasta que llega un City, un Bayern o un Real Madrid de la vida. Vamos, lo que hemos hecho siempre.  Para ser diferentes hay que demostrarlo, no vale sólo con palabras.

Las ruedas de prensa de uno y otro equipo, Real y Athletic, Athletic y Real, han servido de nuevo para certificar el bajo nivel del periodismo deportivo. Buscando carnaza y sensacionalismo, Aperribay, el señor de las armas, fue asediado a preguntas sobre los vecinos, hasta que soltó lo de la ambición de Martínez e “irse a un grande”. La ocasión la pintan calva, pensaría Urrutia, el títere del Batzoki, que sacó pecho ahí donde mejor le gusta moverse, en el discurso de las esencias y de la grandeza zurigorri. Ridículo todo, pero no es cosa de Vocento solo, ojo, pues hoy Radio Euskadi abría su informativo matutino con las declaraciones. El oasis vasco y su código deontológico.

Hemos vuelto a tropezar con una piedra en el camino, otra más. La vorágine nos está consumiendo y no reconocemos a este Athletic. No queremos estrellitas repeinadas en el césped ni Florentinos en el palco. Tiene que haber un término medio, en algún lugar.

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